El Baldón. Querida Señora Constitución:

6 febrero 2017 | 0:10 hrs | Por José Miguel Cobián

No sé como dirigirme a usted. Considero que es una dama que hoy cumple cien años de haber nacido. También la veo muy parchada, ( en el buen sentido ), pues le han quitado y puesto lo que a cada presidente de la República le ha convenido. Incluso la veo medio falsa, porque está muy maquillada, le han hecho una enorme cantidad de cirugías, al grado que ya no se parece en nada a aquello que parieron los constituyentes en 1917, dirigidos y controlados en aquél entonces por los vencedores disidentes del poder en turno.

Me gustaría contarle que a pesar de que usted nació para combatir las injusticias, México ha cambiado muy poco respecto de la época en que usted nació. En aquél entonces había tiendas de raya, hoy el país es una gran tienda de raya. Los hacendados cobraban caro lo que le vendían a la plebe y le pagaban muy poco… pues que cree… lo mismo pasa ahora. Los herederos de los hacendados de aquélla época, de los religiosos, los líderes militares y políticos, hoy siguen haciendo lo mismo, siguen siendo los dueños y usufructuarios de la riqueza del país, y de la explotación de aquéllos que sólo tenemos la mano de obra para vender y trabajar.

Usted surgió como una medida para fortalecer la soberanía nacional. Pues que cree.

Hoy somos igual de dependientes que hace cien años. México ha destruido su capacidad de investigación y desarrollo en todas las materias, pero especialmente en la petrolera y la agrícola. Así, tenemos que invitar a compañías extranjeras a que saquen nuestro petróleo, porque no sabemos como hacerlo, y tenemos que comprar nuestros alimentos al extranjero, porque por política nacional se prefirió subsidiar a trabajadores extranjeros que a mexicanos. Pero además, llevamos casi 80 años con la idea de que el petróleo es nuestro, y siempre ha beneficiado a unos cuantos,

proveedores, compradores, sindicato, empleados de confianza y poderosos en turno.

Así, que esa supuesta soberanía nacional es una gran utopía.

A usted la crearon con ideas liberales, que estaban de moda en la época, sin embargo la corriente conservadora sigue tan fuerte como siempre y México igual de dividido como en aquéllos entonces… Pero no por ideas, ni por ideales… por puros intereses. En este país no hay derechas, ni izquierdas, ni centro, lo único que hay son intereses de grupo y de casta. Me refiero a la casta, porque cuando se trata de proteger los intereses de los sectores poderosos, todos se unen sin importar sus supuestas diferencias ideológicas.

Te acuerdas que entre tus ideales estaba la igualdad entre todos los mexicanos.

Pues se quedó en ideales. Sigue existiendo una enorme discriminación de todo tipo…

Del pobre al rico, del rico al pobre, del citadino al del pueblo y viceversa, del moreno al güero y del güero al moreno, del estudiado al ignorante y viceversa, en general todas las minorías sufren abusos y discriminación. Es decir, en México se discrimina en razón de raza, credo, nacionalidad, clase social, preferencia sexual, etc. ¡Cien años de letra muerta!

Que crees, según tú, el país sería de leyes y habría justicia para todos. Pues ahí también te equivocaste, el país es el paraíso de la impunidad y de su hija predilecta la corrupción. Suceden a ojos de todos, delante de todo el mundo y a nadie de tus hijos (los mexicanos) parece importarle un comino. Hay auto gobierno en los penales. Los directores trafican con permisos para autorizar todo lo prohibido y se llevan millones de pesos al mes. Hay corrupción en los puertos y las aduanas, sale y entra lo que el que pague decide. Hay tráfico de seres humanos, lo mismo en Tlaxcala que en la frontera Sur o en la Norte. Y eso de Justicia pronta y expedita, suena a ciencia ficción. Te cuento que los ministerios públicos se corrompen (llámense como se llamen según el estado), los jueces igual. No puede haber justicia cuando no ha capacidad de investigación de delitos, y por lo tanto no existe la real procuración de justicia. Y de la aplicación ni se diga. Medio se aplica cuando se trata de dos partes que son nadie, pero cuidado e intervenga un poderoso, allí si, de inmediato la balanza de la justicia se inclina.

Tu proponías que todos los mexicanos fueran libres. Incluso estableces garantías individuales, entre las cuales supongo que está la libertad de tránsito. Pues te equivocas, hay muchos lugares, en las distintas sierras del país, dónde los mexicanos no podemos circular libremente. Es más, ni en las principales autopistas del país, pues tanto crimen y violencia nos han quitado hasta el gusto por los viajes por carretera, y ahora que la gasolina ha subido tanto y por ende el transporte, es más difícil aún vivir esa libertad, sobre todo cuando los salarios y los ingresos de los mexicanos no suben en paralelo, pero eso sí, siempre nos toma el pelo la autoridad y compara los precios en México, con los de nuestros principales socios comerciales, pero jamás comparan los salarios… De eso no quieren hablar nunca… Generando una nueva especie de esclavitud, mejor manejada y más discreta, pero esclavitud al fin. Hoy los grilletes se conocen como deudas a tarjetas de crédito departamentales, o necesidad de llevar algo de comer a la familia.

Tu dices que cada mexicano tiene el derecho a defenderse a sí mismo. Pues eso tampoco existe actualmente. A nuestros dirigentes, a la clase gobernante le dio un día miedo el que los mexicanos pudiéramos estar armados para defendernos –de un mal gobierno-, y decidieron que sólo los maleantes pudieran andar armados en la calle, convirtiendo al resto de la población en manada de rumiantes, presa de los lobos que nos acechan en cada esquina.

Por cierto, ¿Sabes quien viola todos los días los derechos humanos de millones de mexicanos? La propia autoridad (claro es la que más derechos humanos puede violar, ya lo sé), pero en este país no se toman medidas para evitar las violaciones a los derechos humanos… Son otra de las cosas que a nadie le importa. Así además de los terribles abusos de autoridad y de la autoridad, todavía tenemos que soportar la indiferencia y/o ignorancia de nuestros compatriotas, que opinan por opinar de todos los temas, pero no se informan de ninguno y dejan de exigir en los asuntos más importantes, como es el caso de los derechos humanos.

Por cierto, te cuento que ahora tenemos una amenaza del exterior. Nuestros amigos del norte de la frontera, ya no lo son tanto. Muchos guardias fronterizos y agentes de migración, comenzaron a abusar, y a demostrar su racismo en contra de connacionales que viajan al otro lado. A su presidente se le ha ocurrido gastar miles de millones de dólares en construir un muro, que se puede pasar por arriba y por debajo. Además de ofender cada vez que puede a nuestro pueblo y a nuestro gobierno. Lo más grave, es que quien nos gobierna no ha demostrado estar preparado para lidiar con alguien como ese señor y sus ideas. Tan fácil que sería aliarse con sus opositores y enfrentarlo en todos los ángulos posibles, para que esté tan ocupado defendiendo sus ideas, que tenga tiempo de llevarlas a cabo. Ni modo, estamos en una época ávida de estadistas que no se encuentran por ningún lado.

Mi querida señora, ya con esta me despido, no quiero importunarla más, no se le vaya a caer algún implante de los nuevos o de los viejos, o le vaya a dar un aire y se quede estática. O peor aún, a costa de tantas violaciones, ya ni cuenta se da cuando la siguen violando, y eso es normal, porque eso, tampoco le importa a los mexicanos.

Espero que llegue usted al 2019 cuando menos, con la esperanza de que en el próximo gobierno haya el talento suficiente como para convocar a un nuevo congreso constituyente para hacer a su sucesora, porque usted, a fuerza de modificaciones, adiciones y parches, ya la dejaron irreconocible y sin la capacidad de cumplir con sus objetivos. Sólo que si no hay patriotas disponibles, que realmente cumplan su función, lo único a lo que podremos aspirar, sería a una mala copia de alguna buena constitución, o a una nueva ley fundamental que no cumpla con las necesidades de México en el siglo XXI.

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*Esta es opinión personal del columnista