El Baldón: Gravísima acusación

26 noviembre 2016 | 21:25 hrs |

Por José Miguel Cobián

La primicia la da Carmen Aristegui,  con una entrevista a Anabel Hernández, periodista destacada en temas de seguridad nacional. Proceso amplia la información y todo México espera una aclaración clara y contundente, aceptando o probando la falsedad de la especie que se maneja en el libro ¨La Verdadera Noche de Iguala¨.

Los mexicanos no comentamos este tipo de temas en público, aunque estamos acostumbrados a pensar que pueden ser verdad los comentarios que se escuchan en todos lados. Así que seguramente lo que en el mencionado libro se comenta, debe de ser un asunto de seguridad nacional.

El libro afirma que fue el ejército el que desapareció a los 43 de Ayotzinapa, debido a que los estudiantes descubrieron que el ejército los detuvo con el fin de recuperar un cargamento de heroína de dos millones de dólares que llevaban dos de los camiones secuestrados.

Curiosamente el libro exonera a los estudiantes,  al afirmar que secuestraron los dos camiones, sin saber de su cargamento, a pesar de que el Cochiloco, quien dirigió la toma de camiones, ha sido vinculado con una banda delictiva de Guerrero.

Para los mexicanos la guerra de los cárteles entre ellos mismos y contra el gobierno ha sido una guerra de mafias.   Las noticias que corren todos los días tanto en medios como en redes y antes, gracias a radio bemba, siempre hicieron pensar que los mayores crímenes de México han sido cometidos desde el poder político. Los cerebros y las cabezas están allí arriba, en la cima del poder.

Para los que tienen cierta edad, pensar en las palabras ¨llano de la víbora¨,  implica suponer que hubo un enfrentamiento entre el ejército y fuerzas estatales por adueñarse de un valioso cargamento.

¿Quién que tenga un amigo militar no ha escuchado que de repente llegaban órdenes de quitar los retenes en determinado horario?  Una hora y luego se volvía a poner… ¿Qué circuló durante esa hora?  Solo quien dio la orden lo sabe.

Aristegui terminó con el gobierno de Peña en el momento en que publicó la noticia de la casa blanca, del compadre concesionado con IAVE, de OHL, etc.   A partir de ese momento el respeto por la figura presidencial comenzó a declinar hasta los mínimos que hoy observamos. Mínimos que se han hecho más pequeños por el desprecio de los propios priistas por dicha figura, pues eran los únicos que mantenían las encuestas un poco más elevadas.

Si lo que Anabel Hernández plantea es cierto, la situación en México es gravísima, debido a que la propia autoridad ha tratado de encubrir un asesinato masivo generado por el temor de ser señalado un batallón, de estar al servicio de un traficante de drogas.    México merece saber la verdad.   Comenzando con una investigación al director de la normal de Ayotzinapa, y los nexos de los alumnos con grupos delictivos de alto impacto.

Ya basta de ocultar la realidad con el fin de lograr efectos políticos.  Los mexicanos merecemos ser tratados como mayores de edad.  Las instituciones deben de comenzar a funcionar. La justicia debe comenzar a impartirse, la procuración de justicia y el combate a la impunidad son reclamos sociales que ya se están expresando en las urnas.

Curiosamente un asunto como el que plantea el libro de Anabel, puede inclinar la balanza de las elecciones en 2017 y en 2018.    Los políticos no deberían (pero lo harán), lucrar con este tipo de asuntos.

Entiendo que los mexicanos hemos perdido la capacidad de asombro.   Sin embargo la descomposición del poder, desde el poder esta llegando a niveles insospechados.  El riesgo para la tranquilidad social es enorme.

Los mexicanos respetamos a dos instituciones. Por encima de todo a la Marina, y en segundo lugar al ejército.     Si no encontramos una clara explicación a lo que menciona Anabel, el ejército habrá perdido todo ante los ciudadanos y dejará de ser una institución para convertirse en una guarida.   Ojalá que los militares de corazón, esos que llevan en el alma el amor a la patria, no lo permitan.

Si lo que Anabel menciona es verdad, habrá que aplicar todo el rigor de la ley a los culpables.  En el entendido que habría más confianza con una investigación abierta y clara, que ocultando la verdad a la población.

Es más confiable quien reconoce sus errores y los enmienda, que quien los oculta y continúa cometiéndolos una y otra vez.   Ese libro, resulta un grito, quizá uno de los últimos de una sociedad harta de mentiras, harta de la corrección política, harta de la corrupción, harta de la impunidad, harta de ser víctima de sus servidores públicos.

La soberbia de muchos en puestos encumbrados, ha llevado la desgracia a miles o a millones.   Llega el momento en que esa soberbia debiera cambiar por humildad.  Sólo que si los ejemplos cercanos sirven para generalizar, sabemos que nadie se bajará de su ladrillo para evitar su mareo en su puestecito.  Entonces será labor del pueblo despertar y bajar a todos esos de su pedestal y juzgarlos.  Si esto no se logra hacer de una manera pacífica, México estará una vez más a merced de los intereses extranjeros que se relamen los bigotes ante graves conflictos en México que sólo a ellos beneficiarán.  Y todo por culpa de apátridas, falsos, mentirosos y políticamente correctos dirigentes.

 

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