El atroz canibalismo femenino

30 enero 2018 | 19:19 hrs | Carlos Jesús Rodríguez | Carlos Jesús Rodríguez

CUANDO SE pensaba que Margarita Zavala avasallaría con las firmas que estableció el INE para estar en la boleta electoral del próximo primero de Julio -como candidata independiente a la Presidencia de la República-, la decepción ha sido contundente. Y es que Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón, Gobernador con licencia de Nuevo León es quien ha acreditado, a 20 días de que se cierre el plazo, el número de rúbricas requeridas y, no solo eso: rebasó el requisito y la cuota de dispersión con 21 Estados (de un mínimo de 17), por lo que, de validarse el respaldo que le antecede sería el primero en cumplir con los requisitos de ley, y lo anterior solo demuestra dos cosas: 1.-Que México, pese a los alardes de apertura e igualdad de género sigue siendo un país misógino y machista, ya que el afamado “bronco” representa, precisamente, esa imagen: la del hombre rudo, el que asegura que su mujer come más que su caballo, el intolerante con tendencia dictatorial, ranchero y pendenciero, algo que, se quiera o no aceptar, atrae, todavía, a infinidad de mexicanos y mexicanas (retomando a Vicente Fox) y, 2.-Que las mujeres, aunque son mayoría en el país, se cancelan a sí mismas la oportunidad de trascender a partir de su propio género, lo cual quiere decir que, o son doctas en criterios ideológicos y firmes en sus posturas partidistas o, simple y llanamente, la unidad entre ellas no es, precisamente el ideal para alcanzar sus metas. No es secreto que en México y gran parte de América Latina las mujeres suelen ir contra mujeres, algo que hace tanto daño como el machismo a ultranza, y que las expertas definen como “canibalismo femenino”. Todas, sin excepción, dice una de ellas, hemos padecido en carne propia de ese abuso. “Que si fulana ascendió en el trabajo es porque se acostaba con fulano. Si la otra luce bonita, alguna cirugía se habrá realizado. Si una mujer aspira llegar a un alto cargo, es ambiciosa en el peor sentido de la palabra. Si viste bien, es una plástica. Si es ama de casa y cuida de su hogar como una joya, es una esclava, una atrasada. Que si fulano dejó a su novia es porque ella es una tal y una cual, que lo que pasó es que ¡ah, ese hombre tan bueno! y ella no lo entendía, como si la misión de la mujer fuera entender al hombre y no luchar por sus metas.

VERACRUZ NO escapa a ese machismo tolerado por las propias féminas, y basta ver la lista de registrados como aspirantes a diputados federales, muy a pesar de la reforma política que establece 50 y 50, esto es, la mitad de los distritos en disputa para el sector femenino y el resto para el masculino, aunque la realidad dista mucho de semejante acuerdo. Y es que en algunos casos se observa 2 de 3 para los varones, y bien podría ser porque las mujeres no quieren participar, no se les toma en cuenta o, porque simple y llanamente siguen sometidas por sus dirigentes que las consideran incompetentes, algo que deberían combatir en unidad para asegurar que sus derechos sean respetados, ya que la propia ley las protege. De acuerdo a la lista de anotados para disputar candidaturas por el PRI, de 21 demarcaciones federales que estarán en disputa solo aparecen 7 mujeres, lo que resulta inaudito tomando en cuenta que en el Estado hay suficientes féminas que cumplen requisitos y son competitivas, aunque de las siete inscritas se optó por más de lo mismo, como en los casos de Marilda Rodríguez Aguirre, por Xalapa Rural, o Linda Rubí Martínez Díaz, por Coatepec, como si no hubiera más.

PERO ESO no ocurre solo en el PRI; lo mismo se da en el PAN, PRD y hasta en MoReNa, y qué decir de la “morralla” donde la autoridad del dirigente es determinante. Basta observar cuantos partidos con registro hay en el estado y en el país para sacar conclusiones: ninguno es dirigido por una mujer, salvo el Movimiento de Regeneración Nacional regenteado desde su fundación por Andrés Manuel López Obrador, y a su salida como aspirante a la presidencia abrió el espacio a una fémina, y el PRD que tuvo al frente a Alejandra Barrales Magdaleno, vapuleada intermitentemente por varones que exigían su cabeza por considerarla poco apta para ocupar ese puesto que finalmente dejó para disputar la jefatura de la ciudad de México y, en su lugar, nuevamente fue designado un varón. En suma, no hay mujeres al frente de la mayoría de institutos políticos, y si acaso se les otorga una posición, es la secretaría general, un puesto honorario que no tiene, tácitamente, ninguna función de negociación o participación.

POR ESO no extraña que Margarita Zavala haya sido relegada por “el bronco” e, incluso, por Armando Ríos Piter, a pesar de que la esposa del ex Presidente Felipe Calderón creó expectativas con su renuncia al PAN, y con ese arranque espectacular que poco a poco fue rebasado por el regiomontano. Y es que en la primera semana Margarita registró 13 mil 033 firmas, casi la mitad de los apoyos que entre todos los aspirantes a la Presidencia tenían en ese tiempo: el Bronco contó con solo 2 mil 663, lo que le ubicó detrás de María de Jesús Patricio, “Marichuy”, vocera del Concejo Nacional Indígena, que sumaba 4 mil 734 firmas, y Armando Ríos Piter que tuvo 2 mil 899, pero de pronto Jaime Rodríguez Calderón despuntó, a tal grado que ya cumplió con la dispersión y el 1 por ciento de la lista nominal, seguido de Armando Ríos Piter que está a un estado de cumplir con la cuota de dispersión, aunque en volumen de firmas registra menos que Margarita Zavala que solo ha cubierto 12 de los 17 estados necesarios.

NO ES secreto que ha sido hasta el año pasado cuando las mujeres externaron mayor decisión de participar por la presidencia de la república, y que en el caso del PRI, Ivonne Aracelly Ortega Pacheco levantó la mano pero se la bajaron en un santiamén, y lo mismo ocurrió con Margarita Zavala que ante la intolerancia de Ricardo Anaya decidió irse por la libre, despertando fuertes simpatías que se han ido apagando. Pero ni en MoReNa, PRD, PT, Movimiento Ciudadano u otros partiditos las féminas han externado ambiciones políticas de gran envergadura, ni siquiera para salir en la foto.

SE HABLA de apertura y mayor participación de las mujeres en política, pero lo cierto es que en muchos casos son ellas las que se colocan obstáculos, ya que siendo mayoría en el país y en la lista nominal, desechan a una representante de ese género que por la vía independiente busca la Presidencia. Decía el médico austriaco y padre del psicoanálisis, Sigmund Freud: “La gran pregunta que nunca ha sido contestada, y a la cual todavía no he podido responder, a pesar de mis treinta años de investigación del alma femenina, es: ¿qué quiere una mujer?”. Así las cosas. OPINA carjesus30@hotmail.com

*Esta es opinión persoanl del columnista