El arte de ganar una batalla electoral

12 abril 2016 | 12:21 hrs |

Por Dra. Zaida Alicia Lladò Castillo

“Conoce a tu enemigo y conócete a ti mismo y en cien batallas, nunca saldrás derrotado. Si eres ignorante de tu enemigo pero te conoces a ti mismo, tus oportunidades de ganar o perder son las mismas. Si eres ignorante de tu enemigo y de ti mismo, puedes estar seguro de ser derrotado”.

Sun Tzu

 

Han iniciado las campañas a la gubernatura del Estado de Veracruz, y empiezan los candidatos a caminar para convencer a la ciudadanía. Alguno por ahí,  despotricando odio y canalizando amargura, poniendo día a día al descubierto su doble moral; otro dependiendo de la figura de una “botarga”, creyendo que le va a resultar nuevamente el montarse en una imagen ajena; alguien por ahí  haciendo su lucha de manera independiente quitándole votos al primero; otro, caminando muy rápido afianzando la fortaleza de su partido en el plano estatal y acercando los simpatizantes de su persona; otros más, que también hacen su legítimo esfuerzo confiando que sus partidos les respondan operativa y económicamente y no los dejen embarcados y la única mujer candidata que hoy se arriesga, que quedará inscrita en la historia por haber sido la primera en contender en el estado. Pero finalmente todos –frente a una elección complicada –demostrando voluntad de triunfo.

Pero para poder generar triunfo en una competencia legítima, se requiere trabajar mucho, con equipos expertos y excelentes estrategias. Y vienen a mi mente algunos conceptos que contiene el libro “El Arte de la Guerra”, de Sun Tsu, colección de escritos que aparecieran hace mil quinientos años y en el que a pesar del tiempo transcurrido ninguna de sus máximas tiene desperdicio, por lo tanto, no hay un solo consejo que sea inútil en el presente.

Éste contiene estrategias para ganar batallas, pero su operación exitosa se remite a que son manejadas por hombres que poseen sabiduría, conocimiento de la naturaleza humana y temple en los momentos de confrontación o competencia. Por eso este documento inspiró en su momento a Napoleón, Maquiavelo y muchas figuras históricas.

De acuerdo a éste, la estrategia para ganar o perder una batalla, está relacionada con diversos factores, y sólo mencionaré algunos que describe Sun Tzu:

El desconocimiento del enemigo.- Uno de los más importantes aspectos que hacen propicia una derrota es el no conocer al enemigo, de ahí que buscar identificar las debilidades y adivinar sus estrategias es vital, lo importante es enfrentarlo y mediatizarlo, finalmente lo que se busca es “someter sin violencia, evitando golpear, denostar, aniquilar o destruir”(Sun Tzu). Es decir, ganar sin desgastar las tropas, es ganar con legitimidad.

El que tiene la información, tiene el poder.- Aquellos que creen que lo saben todo y que no necesitan observar a su adversario se encuentran en el camino a la derrota. “Mantenerse informado y estar listo para atacar en cualquier momento, es la mejor estrategia, pues una guerra puede alargarse durante años.” (ibíd.) [1] La información también permite buscar datos y lograr comunicación como una ventaja en el territorio para saber sorprender al enemigo.

Comunica bien. Una buena organización del combate parte de una comunicación eficiente. “Cuando las ordenes son confusas, contradictorias, las tropas no las aceptan o no las entienden. Cuando las órdenes son razonables, justas, claras y consecuentes, existe satisfacción recíproca entre el líder y el grupo.” (ibíd.) Por lo tanto la comunicación va de la mano con la coordinación.

El arte de la confusión y el descontrol. Esto se relaciona con aprovechar cualquier circunstancia a favor del propio ejército o equipo, que permite adelantarse al enemigo y sobre todo buscar que éste sea confundido. “Cuando podamos atacar, debe parecer que no podemos; si estamos cerca, debemos hacer pensar que estamos lejos; parecer indefensos cuando somos más fuertes que él”. (ibíd.)

Mantener la calma. La mejor forma de pensar centradamente es manteniendo la ecuanimidad, para poder analizar con mejor visión la manera de hacer aquello que favorezca el objetivo. “Utilizar el orden para enfrentarse al desorden, utilizar la calma para enfrentarse con los que se agitan, esto es dominar el corazón.” (ibíd.)

Prepararse y utilizar fortalezas. Qué importante es conocer las debilidades y fortalezas propias y del enemigo, para saber enfrentarlo. “Los que se preparan llegan primero al campo de batalla y esperan al adversario en posición descansada. Los que llegan los últimos al campo de batalla los que improvisan y entablan la lucha, quedan agotados”. (ibíd.)

Luego entonces, el arte de la guerra, es el arte de saber ganar. Y para ganar se requiere de tener seguridad en sí mismo y en las personas que colaboran en un regimiento, mandos medios que deben ser igualmente capaces, inteligentes y organizados que el líder, para saber dirigir las tropas, para ello habrán de comunicar adecuadamente, estar preparados, tener buena información, conocer y confundir al enemigo y mantener la calma para tomar las mejores decisiones.

Otras de los aspectos que deja Sun Tzu, es el de saber operar las estrategias ofensivas y defensivas.

  1. Ofensivas. Una de las peores, son las que llevan a buscar aniquilar al adversario a través de la denostación o el odio, pues lleva a generar modelos agresivos, de destrucción y de caos en los demás y crea desconfianza. “El supremo arte de la guerra se basa en someter al enemigo sin luchar” (ibid)
  2. Defensivas. “No siempre el camino más corto entre dos puntos es una línea recta. No siempre un ataque directo a la competencia es más rápido, efectivo, eficiente y rentable”. Evitar la fortaleza, atacar la debilidad. Y si existen alianzas poderosas, el enemigo evitará atacarlas y buscará aislar al enemigo mayor. Por lo tanto no se debe caer en ese juego.

Luego entonces, para generar éxito de acuerdo a Sun Tzu, se necesita que quien encabeza la lucha, es decir el líder, sea: sabio, moral y humano.

Sabio, porque sólo los hombres inteligentes y experimentados se preocupan por hacer las cosas bien, dentro del orden, con cálculo y sensibilidad. Los hombres sabios, poseen honor, experiencia y la aplican a favor de sus seguidores y saben delegar su esfuerzo en otros elementos, coordinando nuevos líderes bien entrenados para la lucha.

Moral, porque mucho tiene que ver la probidad de quien encabeza la batalla y de quienes constituyen los mandos medios que son los que guían las tropas, es decir que todos operen con códigos de honor altos. Si el líder es capaz de generar empatía y confianza, seguramente será porque su ejemplo, ánimo, disciplina y lealtad permite fortalecer la imagen del equipo y ello da certidumbre frente a los ojos de los demás.

Humano, porque si bien es cierto, la lucha implica estrategias para desactivar el enemigo o contrincante, el respeto debe mediar, antes, durante y después del combate. Gloria para el vencedor y clemencia para el derrotado. Porque comúnmente la razón por la cual se lucha en ambos lados es la búsqueda del mejoramiento y la defensa de los propios.

Sin duda el libro de Sun Tzu, es para reflexionar, porque es aplicativo—con sus adecuaciones a la modernidad–, al contexto de los negocios, la administración pública y desde luego a la política. Y hoy que estamos inmersos en un escenario político-electoral en nuestro estado, toman vigencia algunos conceptos y ojalá fueran tomados en cuenta por los protagonistas de la contienda, recordando principalmente que en una competencia limpia, como afirmara Sun Tzu, lo importante es el esfuerzo en el camino y el valor de la victoria, porque ambas cosas dan la oportunidad de demostrar, porqué fuiste digno de ganar.

Gracias y hasta la próxima.

 

[1] :  Historia: El arte de la guerra de Sun Tzu, aplicado hoy a las luchas en el trabajo., http://goo.gl/0zY4X0