El año se va rápido

15 enero 2018 | 9:17 hrs | Gilberto Haaz Diez | Gilberto Haaz Diez

*Tenía la conciencia limpia; no la usaba nunca. Camelot

El año se va rápido, muy rápido, ya estamos a mitad de enero, mes de los Reyes y de los encuentros de los candidatos a gobierno, que por doquier se ven y se tiran sus clinchs para darle sabor a este caldo electoral de 2018. El mes viaja a velocidad casi supersónica, como en la Teoría de la Relatividad, que nadie entiende pero la mencionamos cada que podemos, aunque necesitemos traductor al final. Una vez, un periodista le preguntó a Albert Einstein: “¿Me puede Ud. explicar la Ley de la Relatividad?”,  y Einstein le contestó “¿Me puede Ud. explicar cómo se fríe un huevo?”. El periodista lo miró extrañado y le contesta: “Pues, sí, sí que puedo”, a lo cual Einstein replicó: “Bueno, pues hágalo, pero imaginando que yo no sé lo que es un huevo, ni una sartén, ni el aceite, ni el fuego”. Ándale.

 EL ROL POR VERACRUZ

 La misma mañana que Pepe Yunes llegó al orizabeño y viejo edificio sindical de la CROM, donde han visto llegar a todos los candidatos priístas, quien esto escribe partía al Puerto jarocho. Era la mañana de otro frente frío. La ciudad enfriaba a 7 grados mañaneros. Pero creo que el frio ahuyentó a los tráileres de doble caja, pues la mugre autopista de Capufe estaba más o menos ágil, sin atascos. Llegué y encontré en zona cafetera de Plaza Américas, al gran Pepe Ajo, que con sus amigos se retiraba a la comida. Ese hombre a quien vi mejor de salud, pues ha andado ponchado, pero se recupera, el gran Pepe Ajo dueño un tiempo de Los Tiburones Rojos del Veracruz, y con Pámpano, amigos del Perro Uribe. Nos saludamos y nos despedimos, y por la tarde en el comedero de doña Amada, en la Isla del Amor, atendidos por el gran Gustavo, saludé a otro fiel lector de Purga. Allí mismo en plaza platiqué unos minutos con el consuegro del gobernador y suegro de ChikiYunes,  que ahora anda periplando por Pánuco en busca del voto que lo lleve a la gubernatura. Juan Lobeira comentaba con quien esto escribe, de algunas columnas y de algunos temas de la literatura. De los viajes escritos, de los tiempos pasados que algunas veces se rememoran cuando hay tiempo, y del libro que debo editar ya, porque debo encerrarme unos días a piedra y lodo, como tapiaron a aquellos Cardenales, no de San Luis, el tiempo que en Viterbo no sacaban el humo blanco para nombrar un Papa, y la población los encerró sin comida, a pan y agua y, cuando les dio hambre, enseguida se pusieron de acuerdo Y salió un Papa, aunque cuentan los historiadores vaticanos que un cardenal gordito felpó, no aguantó la dieta a que lo sometieron, de allí nació la palabra Cónclave (Con clave, o con llave), así debo hacer, irme unos días de mi aldea, encerrarme y a recopilar algunas columnas de viajes, los de España y los de por todos lados dónde he andado, como aquellos caminantes que hacían camino al andar, según el poeta.

 EL SOL DOMINICAL

 Leo el Sol dominical. Bueno. Con su parte cultural y periodística que lo hace ser leído, como lo es El País con su Babelia ahora sabatina. Me entero de un libro a Vicente Fox. Del periodista Raúl Olmos. “Fox: negocios a la sombra del poder”. Y publican una parte con la autorización del autor. A Fox solo le interesa su pensión, y  Martita, y el Peje jura por todos los santos tabajqueños, que si llega a la presidencia les quita a los expresidentes esas jugosas pensiones,  Fox entonces tendrá que chambear. Las conferencias no se le dieron, porque tampoco es Bill Clinton ni Barak Obama, que llegan a pedir 300 mil dólares, algo así como 6 kilos de rock.  Leo también en su suplemento cultural, un homenaje a 10 años de su muerte, del gran oaxaqueño Andrés Henestrosa, aquel que dijo: “Yo vengo como todos los hombres, de muy lejos, de muy abajo; pertenezco a la despeinada, descalza y hambrienta multitud mexicana, y he peleado, desde que me acuerdo, por ser mañana distinto al de hoy y pasado al de antier, ser distinto cada día ha sido mi lucha, pero siempre con un horizonte y sin dejar de ser aquel, que descalzo anduvo en su niñez”. Interesante, lo leeré en un domingo de frio. Hoy mismo a taparse, comer, sacar las chamarras y abrigarse ante la tele porque llegan los play offs del futbol americano de la NFL, y a darle que es mole de olla, diría Kamalucas, un filósofo de mi pueblo.

 MORIR EN EL BUS

 Leo también, en el mismo periódico Sol, que una persona de la tercera edad murió sentado en el asiento de un transporte público. Morir en el bus, podría llamarse a esta buena muerte. Uno quisiera saber qué día morirá y en dónde, si es en la misma ciudad y con la misma gente, y saber que, si la muerte pisa mi huerto, quien firmará que he muerto de muerte natural. Lo ideal sería morir en cama, al dormir como pajarito, entre los tuyos, sin aspavientos y con las lágrimas normales de despedida, porque a eso venimos, a vivir y a morir, y la muerte, cuando llega, se asemeja un poco a la serie de Netflix que estoy viendo, cuando los Vikingos en sus funerales queman los barcos, con ofrendas dependiendo la jerarquía del muerto, y lo mandaban alegres a verse con Odín, su dios. Le lloraban y extrañaban, pero alababan la muerte. Machado lo dijo: “La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos”. En este país de secuestros y desaparecidos, donde en Orizaba hay uno de una jovencita que aún no regresa a casa, Bob Dylan lo cantó en aquella rola mítica, La respuesta está en el viento: “Cuántas muertes más serán necesarias para darnos cuenta de que ya han sido demasiadas”. Que descansen en paz, todas aquellas y aquellos que han encontrado la muerte por un camino inesperado.

 LAS FRASES DE LA SEMANA

 1.- “Anaya, un buen guía de turistas. AMLO, un nini”. Pepe Meade.

2.- “PRI va a cambiar de precandidato, está desesperado”. Ricardo Anaya.

3.- “Miguel Ángel Yunes no tiene nivel para debatir conmigo”. Andrés Manuel.

4.- “Oye loco, no te rajes, loco, te espero, loco, ven aquí, loco, puedo solo debatir domingo por las tardes, que es cuando descanso, loco”.  Miguel Ángel Yunes Linares.

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*Esta es opinión personal del columnista