El amoroso AMLO

28 marzo 2017 | 9:25 hrs | Gilberto Haaz Diez | Gilberto Haaz Diez

Para orgullo de los comunicadores mexicanos, Carlos Loret de Mola, siguiendo los pasos de los premiados, Jacobo Zabludovsky y Joaquín López Dóriga, recibió de manos del Rey Felipe de España, el Premio Internacional de Periodismo Rey de España, por el reportaje ‘Éxodo’. Bien merecido.

Inicia la última semana funesta de marzo. La del mes de la muerte de los periodistas. Llega el amoroso AMLO a Ciudad Mendoza, donde cierra su gira de campaña. Acusa que Peña, Osorio y Yunes Linares son lo mismo, o sea, como aquella rola de ‘tú y yo somos uno mismo’. Y suelta una tesis media descabellada, pero que a lo mejor, si gana la presidencia, pone en práctica. México ya ha experimentado las dos corrientes de gobierno, la de la derecha con el PAN (dos sexenios) y la de la izquierda moderada del PRI (ocho mil años), falta ahora un izquierdista radical, algunos temen porque le ven cara de Hugo Chávez y Nicolás Maduro juntos, pero otros piensan que no, que habría que experimentar, nada se perdería cuando todo se ha perdido, porque ahora el petróleo ya lo mantenemos nosotros, cuando antes vivíamos del mismo. Asegura y jura por la Virgen de todos los pejes, que la violencia la combate con educación y empleo, algo que se oye descabellado, dejó una promesa: “Los jóvenes van a estar en talleres, pequeñas empresas, van a estar becados por 4 mil 500 pesos cada uno. No va a haber ningún joven sin trabajo, pues tienen derecho al trabajo y la educación”. Veremos.

EL DE LAS ALFORJAS EN CASA VERACRUZ
Junto a él, un muchacho diputado federal que ha agarrado a la CEAPP de putching bag. La Comisión de la Protección a los Periodistas, como el Fiscal Winckler, han sido sometidos a fuego amigo, fuego enemigo y fuego de los atilas bárbaros. Este diputado federal del Peje, Cuitláhuac García, pide que la CEAPP desaparezca y jura que, como el Orfis, no sirve para nada. Lo que debía hacer este muchachito, que con sorpresa y un poco de ayuda de Duarte se encumbró en la candidatura a gobernador, y metió tantos votos como las alforjas que sacaba de la Casa Veracruz, según denunció su rival electoral, Héctor Yunes Landa, lo que debía hacer si es muy valiente y osado, es subir a la tribuna federal y ahí pedir lo que pide aquí, que se abran los casos de todos los periodistas asesinados en el pasado, y que se busque a los culpables. Él debe saber que esos crímenes terribles son atraídos por la PGR. Eso debe hacer en lugar de andar de socarrón criticando a quien pueda. No defiendo a la CEAPP, ellos solos tienen cómo defenderse, ni tampoco a Winckler, él solito puede con lo suyo, asombra que por buscar votos pidas lo que ni idea tienes de pedir. ‘Así son’, decía el maestro Julio Scherer.

CON LA IGLESIA HEMOS TOPADO
El vocero de la Diócesis de Orizaba, el Padre Helsinky, perdón, Helkyn Enríquez Báez, le revira a Solalinde. Le dice ignorante porque, entre otras cosas, desconoce el trabajo del Decanato para la ayuda a los migrantes y los desaparecidos, que ellos en las 8 Diócesis, siempre han tendido la mano a toda esa ayuda. Además, que si va a dar Misa en Catedral, se apuren y pidan los permisos, porque nadie ha ido a tocar esa puerta.

EMPRESAS TRAIDORAS
Cuando el pelos de elote, mister Trump, anunció que haría un Muro en la frontera con México, a algunos empresarios el diente se les avivó. Las cementeras dijeron, estoy puesto. Y algunas mas, las del fierro y el acero. Videgaray, que no puede ni con su alma, ya les dijo que no deben ir, que eso no está bien hecho, que no sean malitos, que Hacienda, como Pedro Ferriz Padre, un mundo los vigila. Pero el Fidel Velázquez de la Iglesia, el Cardenal Norberto Rivera Carrera, de la Arquidiócesis Primada de México, los llamó traidores a la patria. Y si mucho le buscan, les mandará una excomunión empresarial fast track, aunque puede ocurrir como aquella anécdota de Napoleón. Sucede que estando en guerra contra el Vaticano, el Papa en aquel tiempo tenía ejércitos. A Napoleón le llegó la noticia que el Papa lo había excomulgado. Pidió a sus cañoneros fijaran los cañones apuntando hacia Roma. Los artilleros pensaban que el General enloquecía, o había fumado mota. Roma estaba a cientos de kilómetros. ¡Disparen!, ordenó. Las pinchurrientas balas de cañón apenas llegaron a 300 metros. Napoleón dijo: “Allí donde llegaron esas balas, allí llegó la excomunión de ese Papa”. O sea, ni lo tocó.

Visítenos: www.gilbertohaazdiez.com