El 19-S (cuando la tierra tembló)

25 septiembre 2017 | 11:32 hrs |

Por Gilberto Haaz Diez

 

*De Enrique Krauze en texto de José Emilio Pacheco: “Ustedes todos, ustedes todas, héroes plurales, honor del género humano, único orgullo de lo que sigue en pie sólo por ustedes”. José Emilio Pacheco: Las ruinas de México.  Camelot

 

Desde el 19-S, han transcurrido días sin dormir, días de incertidumbre (ay, como es cruel la incertidumbre), y de réplicas de temblores que asustan y nos ponen a pensar que esa Naturaleza se ha ensañado con nuestros pueblos, lo mismo en la capital que en estados mexicanos donde los epicentros pegan. Se han visto actos de heroísmo, sin duda. En México capital están los grandes comunicadores, los mismo de CNN y ABC que Univisión, con el gran Jorge Ramos y María Elena Salinas, que desde el mismo lugar de los hechos, a sus espaldas con los edificios colapsados, muestran ese México de temblores, desgarrador, terrible. Pero llegan historias puras, contempladas por esos dos periodistas, un joven de unos 16 años, que llegó primero y rescató con vida a unos niños en el Colegio Rébsamen, la Zona Cero de nuestra patria. La madre, que afuera de ese mismo colegio imploraba a Dios que su hijo estuviera con vida. No lo logró. Muchos de ellos no pudieron salir. Y las historias se contarán, como aquellas voces del temblor de la Poniatowska. Ojalá las escriba un buen cronista, como Diego Enrique Osorno o Juan Villoro, uno de esos. Las otras escenas que publiqué en Facebook de unos soldados rendidos en el cansancio, que al pie de una puerta duermen con la cabeza agachada entre las rodillas, que bien podría llamarse: ‘los guerreros están cansados’. O la misma de otro soldado del glorioso Ejército Mexicano, que ante la impotencia de rescatar con vida a una mujer, se derrumba y comienza a llorar y lo abrazan civiles rescatistas. Esas fotos tomadas quién sabe por quién, podrían ganar un Premio Pulitzer como fotoreportaje, o cualquier premio galardonado. La misma emotiva carta de un padre o madre al gran Cristiano Ronaldo, donde su hijo antes de morir lo tenía como su dios futbolero y, al parecer, según indicios, Cristiano hará contacto con ellos. Las historias de esos niños del Rébsamen, que se han ido a la inmortalidad. Otro de ellos, Americanista, que el Club le dio un pésame en su tuiter. Los niños no deben morir. Ninguno. Las redes sociales en todo su esplendor, cuando en el tweet de Latino Power, otros niños, ante el Muro del despreciable Donald Trump, entonan el México lindo y querido, son cientos, enchinan la piel.

LOS JOVENES MILLENNIALS
Ahora mismo brotan los incidentes políticos. El temblor puso a cada quien en su lugar, los grandes merecedores de aplausos fueron los soldados y la sociedad civil, los canes que olían la muerte y la vida ( Uno de ellos, de la Policía Federal, rescató a 7 con vida, otra de ellas, Frida, se convirtió en el símbolo en las redes sociales), los rescatistas, los topos; los jóvenes millennials, que no solo recababan ayuda – como las chicas de la Universidad de Sotavento de Orizaba, que repartían abrazos en la calle Madero a un peso el abrazo-, los de la capital, que con sus manos se traspasaban las piedras de los escombros. Los grandes perdedores, los senadores y diputados y los partidos políticos. Todos sin excepción. Ahora mismo los delegados federales acusan que el jefe de gobierno de Ciudad de México, fue una papa, un cero a la izquierda, y así quiere ser presidente. Cuando el noticiero de la noche de Denisse explicaba que un gran candelabro del Senado de la República era retirado, por el peligro de que no fuera a caer, en los tuits comenzaron a bombardear, que ojalá se cayera con todos los diputados y senadores adentro. Así son las cosas (“and that’s the way it is”), diría Walter Cronkite.

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