Ejército de EU se prepara para guerra contra Corea del Norte

El próximo mes, en bases militares en todo el país, más de mil soldados de reserva practicarán cómo establecer los llamados

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18 enero 2018 | 19:48 hrs | El Debate

Washington.- En el Ejército de Estados Unidos, los oficiales y las tropas se están preparando en silencio para una guerra que esperan que no ocurra.

El mes pasado en Fort Bragg, Carolina del Norte, un grupo de 48 helicópteros de combate Apache y de carga Chinook realizó un ejercicio para practicar el desplazamiento de tropas y equipos bajo fuego de artillería. Dos días después, en el cielo de Nevada, 119 soldados de la 82 División Aerotransportada del Ejército se lanzaron en paracaídas desde aviones de carga C-17, en plena oscuridad, en un ejercicio que simulaba una invasión extranjera.

El próximo mes, en bases militares en todo el país, más de mil soldados de reserva practicarán cómo establecer los llamados centros de movilización para desplazar a las fuerzas del Ejército en el extranjero.

Además, a partir del mes siguiente, con los Juegos Olímpicos de Invierno en Corea del Sur, el Pentágono planea enviar más tropas de Operaciones Especiales a la península coreana, un paso inicial hacia lo que algunos oficiales dijeron que podría ser la formación de un grupo operativo con sede en Corea, similar a los que están combatiendo en Irak y Siria. Otros dijeron que el plan estaba estrictamente relacionado con las iniciativas de contraterrorismo.

En el universo del Ejército estadounidense, donde la planeación de contingencias es un mantra incrustado en la psique de todos los oficiales, los movimientos son claramente parte del entrenamiento estándar y las rotaciones de efectivos del Departamento de Defensa. Sin embargo, el alcance y el tiempo de los ejercicios sugieren un enfoque renovado en la preparación del Ejército para lo que podría estar en el horizonte con Corea del Norte.

El secretario de la Defensa Jim Mattis y el general Joseph Dunford Jr., presidente del Estado Mayor Conjunto, dan argumentos enérgicos a favor de usar las vías diplomáticas para abordar las ambiciones nucleares de Pyongyang. Una guerra con Corea del Norte, dijo Mattis en agosto, sería “catastrófica”.

Aun así, cerca de una veintena de funcionarios, exfuncionarios y comandantes sénior del Pentágono dijeron en entrevistas que los ejercicios reflejaron en gran parte la respuesta del Ejército a las órdenes de Mattis y de los jefes de servicio de estar listos para cualquier posible acción militar en la península coreana.

Las palabras del presidente Donald Trump han convencido a los líderes militares de alto rango y a las tropas básicas del Ejército de que deben acelerar su plan de contingencia.

En un discurso pronunciado en septiembre en las Naciones Unidas, Trump prometió “destruir totalmente a Corea del Norte” si amenazaba a Estados Unidos, y ridiculizó al dirigente del país, Kim Jong-un, llamándolo “el hombre cohete”. Como respuesta, Kim dijo que desplegaría “el nivel más alto de medidas defensivas de línea dura en la historia” en contra de Estados Unidos, y describió a Trump como un “anciano estadounidense mentalmente trastornado”.

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Desde entonces, la retórica de Trump se ha enfriado después de un nuevo intento de distensión entre Pyongyang y Seúl. En una entrevista la semana pasada con The Wall Street Journal, se citaron estas palabras de Trump: “Probablemente tengo una muy buena relación con Kim Jong-un”, a pesar de sus insultos públicos mutuos. Sin embargo, el presidente dijo el domingo que The Journal lo había citado mal, y que en realidad había dicho “probablemente tendría” una buena relación si quisiera.

Una falsa alarma en Hawái desató el domingo cerca de 40 minutos de pánico cuando un empleado de la Comisión Estatal de Respuesta a Emergencias envió por error un mensaje de alerta en el que advertía sobre un próximo ataque balístico de misiles y profundizó la ansiedad de los estadounidenses respecto a Corea del Norte.

Algunos funcionarios en la Casa Blanca han argumentado que podría lanzarse un ataque dirigido y limitado, que de tener repercusiones en Corea del Sur serían mínimas o nulas (una premisa que Mattis ve con escepticismo, de acuerdo con personas que conocen su forma de pensar).

Sin embargo, para Mattis, la planeación sirve para aplacar a Trump. Efectivamente, dijeron los analistas, eso alerta al presidente acerca de la seriedad con que el Pentágono se toma las amenazas y protege a Mattis de quienes sugieren que está fuera de sintonía con Trump.

“El trabajo del Ejército es estar completamente listo para cualquier contingencia que se presente”, dijo Michèle Flournoy, una alta funcionaria del Pentágono en el gobierno de Obama y cofundadora de WestExec Advisors, una consultoría estratégica en Washington.
“Aunque no se tome ninguna decisión respecto de Corea del Norte ni se dé ninguna orden”, dijo Flournoy, “la necesidad de estar listos para la contingencia, que es prioridad para el presidente y su equipo de seguridad nacional, motivaría a los comandantes a utilizar oportunidades planeadas de ejercicio para mejorar su preparación, solo por si acaso”.

Los ejercicios altamente clasificados de Operaciones Especiales en Estados Unidos, incluyendo los que recrean situaciones de confiscación de armas nucleares no protegidas o descensos clandestinos de paracaidistas, han reflejado una posible contingencia en Corea del Norte durante varios meses, señalaron funcionarios del Ejército, sin proporcionar detalles a causa de la confidencialidad operativa.

Se han observado bombarderos B-1 de la Fuerza Aérea provenientes de Guam sobrevolando regularmente la península coreana en medio de las tensiones en aumento con Pyongyang, con vuelos de entrenamiento frecuentes con jets de combate japoneses y coreanos, los que a menudo provocan la ira de Corea del Norte. Se espera que los bombarderos B-52 apostados en Luisiana se unan a los B-1 estacionados en Guam este mes, lo cual incrementaría la potencia aérea de largo alcance de los posibles ataques armamentistas.

Los funcionarios del Pentágono dijeron la semana pasada que tres bombarderos B-2 y sus equipos habían llegado a Guam desde su sede en Misuri.

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