Economía, mal entendida y peor atendida

28 octubre 2019 | 8:49 hrs | Rafael Arias Hernández | Rafael Arias Hernández


Mutatis mutandis

 

Por  Rafael Arias Hernández.

Dominados por la pandemia de la comunicación social que facilita, promueve y mantiene  farsa,  entretenimiento y  distracción de la irresponsabilidad y el desinterés social en los asuntos públicos.

Esclavizados por el ineludible peso de la cotidianidad,  que condiciona y obliga a obtener lo suficiente para mal sobrevivir, se descuidan  o desatienden,  otros frentes,  otros aspectos determinantes para la subsistencia humana y la convivencia civilizada.

No se aprende ni asimila, que es imposible resolver  lo que se padece, sin considerar causas y efectos,  orígenes y formas de afectación y dominación, de pérdidas y retrocesos sociales; o sin tomar en cuenta lo transitorio e insuficiente que son, algunas medidas de contención provisionales, que con el tiempo se convierten en obligaciones, de mayor gasto institucional, sin sustento o respaldo; o sin considerar, los costos que conlleva la discrecionalidad y el voluntarismo oficiales, causantes de ineptitud e incapacidad, y de desorden e  incapacidad gubernamentales, ocasionados por   la inocultable y creciente corrupción y delincuencia en el gobierno.

Para mencionar por ahora solo a dos de esos granes temas pendientes de atender, bien y a tiempo, es imprescindible reconocer las crisis presentes y crecientes, que padecen tanto la Economía, como el  Estado de Derecho.

Reconózcase  que la economía mexicana esta siendo seriamente afectada, de lo que ya se empezaba a reconocer; y, en particular, tengamos presente y muy en cuenta, que el debilitamiento de la economía popular, simplemente incrementara  sus efectos sobre las grandes masas de pobres y marginados.

Y en cuanto a la situación del Estado de Derecho, reconózcase también su debilitamiento y crisis. Si se espera Justicia y aplicación eficiente de la Ley para asegurar un buen orden social,  en México, según fuentes oficiales, “un hecho delictivo tiene una probabilidad de solo 3 % de ser denunciado y de que, derivado de ello, se obtenga algún resultado  de justicia. Por lo tanto, un delincuente tiene 97 % de probabilidades de quedar impune.”  (Jonathan Rubio. Probabilidades de impunidad, más allá de la cifra negra. Mexicosocial.org. 090919)

Una vez mas, hay que repetir lo que ya se sabe, vale más prevenir que  lamentar. Sin novedad en el frente, no tiene por qué aceptarse ni creerse en  los blindados del cerebro;  en los optimistas a ultranza, en los abyectos, o en todos esos para los que “todo va bien”;  tampoco, en los conformistas mediocres y simuladores de siempre, los  del “no pasa nada”.

Administrar es una responsabilidad que implica evaluar y planificar, bajo normas y principios que, de no observarse, se ocasionan pérdidas y retrocesos.

ECONOMÍA DETERMINANTE.

La realidad se impone. Es inocultable que la crisis financiera no ha cedido, para México la expectativa  generalizada, es que empeorara más,  si no se hace nada o si se sigue en más de lo mismo..

Oficialmente, se reconoce que la economía no crece y más bien tiende a estancamiento o recesión, con el raquítico 0.4 %  de crecimiento anual. Está claro también, que de una forma u otra, el deterioro afectara a todo el país; se teme incluso, que la economía entre en recesión  y las finanzas públicas en contracción.

Demasiados indicadores, hechos inocultables,  muestran y demuestran, el debilitamiento de la economía. Así, para los mexicanos  aumentan desempleo,  pobreza, hambre  y  marginación. Los trabajadores afiliados al IMSS, para 2019 no crecieron lo suficiente y, para algunos estados como Veracruz, el resultado es de miles de pérdidas de empleos.

Además se debe considerar  que persisten  ineficiencia y  corrupción. El crimen organizado sigue ahí, dentro y fuera del gobierno. Mientras la inseguridad, caracteriza y determina la cotidianidad.

Como siempre, abundan excusas, justificaciones y pretextos. Se  incrementan  promesas y  buenos deseos; y también se agudizan  engaño, entretenimiento  y  manipulación. Los pocos logros y avances se presumen y repiten hasta la exageración.  La complejidad de la globalización se hace sentir y no se establecen  acciones de emergencia económica.  Inútil  exigir, a  demasiados políticos mexicanos, lo que no saben ni quieren entender o hacer.

La realidad se impone y aniquila obsoletas formas de comunicación, se pasa de la ocultación de la información a la distorsión o saturación. Las  contadas y aisladas acciones gubernamentales,  simplemente,  de poco o de nada sirven.

En los hechos y no en los dichos; en los resultados positivos y verificables. Día a día se comprueba, que sin organización y previsión, sin  capacidad y efectividad de gobernantes y servidores públicos; así como, sin credibilidad y  confianza, sin participación y evaluación de ciudadanía y sociedad, poco, muy poco  pueden hacer, bien y oportunamente.

MALOS  Y  PEORES  GOBIERNOS.

Para empezar, lo determinante es, ¿cómo asegurar los recursos y atribuciones suficientes para que todo aparato gubernamental funcione?

Punto de partida básico y esencial, para que cualquier gobierno funcione, es que debe asegurarse un orden, que lo organice  y distribuya obligaciones y derechos; y también, es imprescindible garantizar  disposición de recursos para su funcionamiento.

Imprescindibles Economía y Estado de Derecho: Gobierno sin recursos suficientes no existe; y sin orden y organización, no funciona.

Así: ¿Por qué permitir, tolerar y estimular irresponsabilidad, ineficiencia y hasta corrupción e impunidad? ¿Para qué más fiscalización y hasta anticorrupción,  si al final no hay responsables ni culpables, ni sancionados  frente a notorios daños, pérdidas, retrocesos y delitos?

¿Por qué precipitar, exagerar y promover concesión o privatización del gobierno como la mejor solución? ¿Importa bien común, interés social,  o  propiedad pública? ¿Quién defiende e incrementa lo que es de todos?

Ni encubrimiento ni distracción. Para hacer lo correcto, fundamental distinguir e identificar  buenos de  malos gobiernos: tanto continuar con lo hecho, como hacer lo pendiente; tanto consolidar el acierto, como corregir el error.

Insistir e insistir, que ante  retos y desafíos, adversidades  y oportunidades,  problemas y conflictos, es preciso no confundir y distinguir aciertos de errores, para corregir deficiencias y pérdidas; o  para identificar y sostener  logros y avances alcanzados, casi siempre, a través de enormes sacrificios, cuantiosos recursos  y valiosos esfuerzos.

Si desgobiernos son causa y origen,  de más limitaciones y sacrificios sociales. Primero hay que corregir, bien y a tiempo,  sus faltas, irregularidades y deficiencias. Erradicar ineptos y corruptos.

 

-Académico. IIESESUV  Twitter @RafaelAriasH, Facebook: VeracruzHoydeRafaelAriasH

 

 

Esta es opinión personal del columnista