Ebrard: ¿precandidato o canciller?

14 noviembre 2019 | 0:00 hrs | Javier Roldán | Columnistas


La insoslayable brevedad

Por Javier Roldán Dávila

Había una vez un delfín kafkiano con coraza de lagarto

No hay ninguna duda, dadas las evidencias, de que Marcelo Ebrard es el funcionario más empoderado, después del presidente López Obrador, de los integrantes de la 4T.

Además de ser un canciller plenipotenciario, Marcelo interviene en toda clase de asuntos de domésticos, tiene la escuela de su difunto mentor Manuel Camacho: va a todas.

Sin embargo, debemos analizar si dicho protagonismo no acota la política exterior a los objetivos partidistas, es decir, hasta donde las decisiones obedecen a los legítimos intereses del país o son resultado de un comportamiento políticamente correcto del precandidato.

Sabemos que en política se toman acciones necesarias que son impopulares, por lo que los ‘delfines’, suelen ser resguardados en posiciones de relumbrón para no dañar su imagen.

En teoría, la Secretaría de Relaciones Exteriores es un área poco conflictiva en comparación con la SSP o Gobernación, el asunto es que para ello, tendría que haber una postura clara ante ciertos fenómenos y no parece ser así. Basta ver que por un lado se le da palo a los centroamericanos y por el otro, se desempolva la figura del asilo para Evo.

Abusado Marcelo, no olvide la máxima del que en política busca quedar bien con todos: que tu mano izquierda no sepa lo que hace tu mano derecha.

Esta es opinión personal del columnista