Duartistas vuelven al poder

10 enero 2018 | 18:30 hrs | Carlos Jesús Rodríguez | Carlos Jesús Rodríguez

CUANDO UNO comienza a creer que el cambio se está consolidando con el Gobierno que derrotó al PRI, y que puso en el tapete de la discusión temas tan deplorables como la corrupción y el saqueo que tanto daño causaron a los veracruzanos, surgen señales de que la política es el arte de la simulación, de las complicidades y el desdoro. Ciertamente, el Gobernador Miguel Ángel Yunes Linares llevó a prisión a infinidad de pillos que lastimaron la credibilidad y confianza de los veracruzanos al saquear las arcas, enriquecerse a sí mismos, a familiares y amigos más cercanos, mientras que otros siguen protegidos por amparos o fuero constitucional, y la sociedad se alegró de que se hiciera justicia ante el hastío que se vivía por tanta podredumbre. Y todo iba bien, hasta que Ricardo García Guzmán y sus hijos, los llamados “tapaderas” de Javier Duarte, fueron llamados a la vera del señor y la decepción comenzó a incubarse. Aún se recuerda aquel 4 de Mayo de 2016 cuando el, entonces, candidato del PAN-PRD a la Gubernatura, Miguel Ángel Yunes Linares le soltó a boca de jarro al, entonces, Contralor de Javier Duarte de Ochoa: “Ricardo García Guzmán es ´tapadera´ de la corrupción de Duarte, te pusieron como contralor para que tapes la corrupción”, pero curiosamente, en Febrero del año pasado, el panuquense se registró como precandidato de Acción Nacional a la alcaldía de Pánuco con todo el apoyo del poder, aunque, por fortuna, gracias a la presión social fue desechado por el “blanquiazul” que no se cansa de llamar al PRI corrupto y reciclador de corruptos. Luego de aquello, los hijos de García Guzmán se pasaron al PAN y signaron una alianza con el virtual abanderado de ese instituto a la Gubernatura.

EL HECHO de que los García de Pánuco se sumaran al proyecto de los Migueles: Yunes Linares-Yunes Márquez, no fue bien visto por la sociedad, y en ese sentido, aunque la administración Estatal está haciendo cosas buenas, sobre todo en infraestructura y obra pública e, incluso, en el combate a la inseguridad, sigue perdiendo credibilidad porque, definitivamente, no puede haber “perdón y olvido” y, mucho menos, juzgar a unos cuantos bajo la mística juarense de que a los amigos justicia y gracia y a los enemigos justicia a secas. No se debe incorporar lo malo al cambio, porque la sociedad está harta de engaños. Votó a favor del compromiso de llevar a Javier Duarte de Ochoa y compinches a la cárcel, y en ese tenor le dio el beneficio de la duda a Yunes Linares, y acaso por ello el Gobernante debe aplicar la ley a todo aquél que robó, solapó o consintió el saqueo y la corrupción, cuando su función era otra.

INSISTIMOS: VERACRUZ está hastiado de corruptelas y de corruptos, y no por mantener el poder al precio que fuere, se deben consentir complicidades que dañan a la sociedad, más aún cuando el Gobernador Miguel Ángel Yunes Linares acusó, al iniciar su administración, que el Gobierno de Javier Duarte de Ochoa entregó 8 mil millones de pesos a ciertos medios de comunicación, algunos propiedad de parientes de Karime Macías Tubilla y del padre de ésta, Tony Macías. Los llamó por su nombre y dijo que se investigarían esos hechos, y fue, precisamente, consecuencia de ese saqueo que hicieron algunos rotativos, radio, televisión y ciertos portales, por lo que Yunes Linares decidió romper con la prensa. Fue en una reunión con socios de la Coparmex donde dejó en claro que “los medios de comunicación son empresas privadas y no entidades públicas”, y que en su gobierno “tendrán que vivir con sus propios recursos” porque, “en el presupuesto (Estatal) no hay un solo centavo para pagarles” o para que “lo alaben”.

PERO AL igual que sucedió con Ricardo García Guzmán y sus hijos, que ahora son aliados del PAN-PRD tras “tapar” las trapacerías de Duarte, está ocurriendo lo mismo en Martínez de la Torre donde uno de los beneficiarios más importantes del duartismo, en este caso, Eduardo Sánchez Macías, primo de Karime y propietario de una cadena de medios de comunicación abiertas al vapor en el pasado sexenio, y quien, incluso, fue diputado local por obra y gracia de su exiliada familiar y su pariente preso, ahora aparece al lado del indiscutible abanderado de la coalición Por Veracruz al Frente, Miguel Ángel Yunes Márquez, quien anuncia que será el candidato de esa alianza a la diputación Federal, y es ahí donde ya no se entiende la política ni el poder y, mucho menos, la clara intención del actual Gobierno de acabar con corruptelas del pasado que terminaron por postrar a Veracruz hasta llevarlo a escenarios de quiebra.

Y NO se entiende lo anterior, porque los Migueles no tienen necesidad de pactos de esa naturaleza para retener el poder, ya que las obras del Gobernador en materia de infraestructura carretera, repavimentación y caminos son la mejor carta de presentación, así como los avances que ahora presenta el municipio de Boca del Río, sin duda, el más importante del Estado en materia de turismo y desarrollo inmobiliario. No hay explicación que valga ante las alianzas que, en nada benefician a la candidatura de Yunes Márquez, y menos cuando ha secundado el papel ejercido por su padre en materia de combate a la polución. Más bien, esos acuerdos terminarán por afectarle, porque los veracruzanos detestan la simulación y traición, e incorporar a duartistas es, simple y llanamente, una deslealtad a los veracruzanos que confían en un cambio verdadero.

ES COMO si José Francisco Yunes Zorrilla, precandidato del PRI a la Gubernatura incorporara a su equipo –como ha trascendido- a sujetos cuestionados que han medrado del presupuesto a través del tiempo sin aportar mayores beneficios o, en el peor de los casos, a duartistas identificados que, para variar, enfrentan procesos penales por pillerías. Si eso llegara a suceder, lo poco que queda del PRI –e incluso, algunos seguidores sin partido- le darían la espalda, lo que sería catastrófico para el de Perote que ya de por sí arranca en el tercer lugar, no porque represente lo peor del “tricolor”, sino por el daño colateral que Duarte de Ochoa y sus cómplices propinaron a ese instituto. Por ello no se entiende ese afán del poder al precio que fuere, incluyendo en candidaturas o acompañamientos a personas que el propio Gobernador en tiempo y forma cuestionó debido a connivencias o confabulaciones con el más negro pasado reciente que ha tenido Veracruz. En suma, como decía el desaparecido filósofo Juanga: “pero qué necesidad”. OPINA carjesus30@hotmail.com

*Esta es opinión personal del columnista