Duarte un peligro para el PRI

23 agosto 2017 | 22:19 hrs | Javier Roldán Dávila

Construyeron el nuevo PRI sin salidas de emergencia

Si algo está claro, es que Javier Duarte ya fue juzgado por millones de mexicanos, el veredicto: culpable a perpetuidad, para el ciudadano de a pie, no hay tecnicismos que valgan, cero presunción de inocencia.

Pero bueno, aún para los exquisitos estudiosos de las ciencias jurídicas, hay mínimos resquicios para suponer que el ex gobernador es inocente, su defensa se basa en las probables pifias procesales de los acusadores, no parten de la idea de que su cliente sea ajeno a todo lo que se le imputa.

Basta interpretar lo que señaló el abogado del Toro Calero: “Resulta inadmisible que se acuse sin sustento como consecuencia de una investigación ilegal”. Dicho en otras palabras, la acusación (de Yunes), no tiene sustento por ser ilegal, no porque las conclusiones sean falsas, no nos hagamos bolas.

Comentamos todo lo anterior, para significar una cosa: cada carta que escribe Duarte para intentar victimizarse, resulta contraproducente, nadie le ‘compra’ sus asertos, son falaces y muestran, de fondo, un miedo cerval a una severa sentencia. Son un acto fallido.

Por lo tanto, como ya no hay forma de endilgar más epítetos al defenestrado personaje, la indignación del ciudadano se descarga contra el sistema que lo prohijó, ahora en las redes sociales, el próximo año en las urnas.

Al presidente Peña y al PRI en general, lo único que los beneficia del caso Duarte, es demostrar, en términos prácticos, que no habrá impunidad, todo lo que escape a ello, como el actual sainete epistolar, los perjudica, reabre la herida, incentiva el enojo.

Pareciera qué, involuntariamente, Duarte tiene el control…¿será?