Duarte: asesino de la prensa

7 junio 2017 | 17:48 hrs | Carlos Jesús Rodríguez | Carlos Jesús Rodríguez

INSISTIR EN el tema de la Libertad de Expresión contenida en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos resulta trillado pero necesario, sobre todo ahora, cuando la prensa impresa, audiovisual, radiofónica y mediante la red de redes -que tan generosa ha sido con cientos, miles y acaso millones de portales que surgen diariamente-, atraviesa por momentos cruciales ante el resurgimiento del autoritarismo que busca acallar y acaso desaparecer a quienes ejercen el derecho a la libertad de opinión y expresión que incluye el no ser molestado a causa de emitir opiniones, investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

POR ELLO no insistiremos en si el actual Gobierno panista respeta o no la libertad de expresión, aunque de entrada haya suspendido contratos comerciales con la prensa en aras de desaparecerla o minimizarla, sino que dedicaremos este espacio para recordar y rendir homenaje a nuestros periodistas caídos en el Estado (y en el País en general), creyendo ciegamente en ese derecho que tiene la sociedad a ser informada, sirviéndole desde su trinchera u ofrendando, incluso, la vida para preservar la bisoña democracia de nuestros días que no acaba consolidarse, en tanto sátrapas con ínfulas de dictadores incrustados lo mismo en los Gobiernos que en el sector privado y la delincuencia se empeñan en borrar aquello que los exhibe como parte de saqueos, corrupción, venta de enervantes o intolerancia.

PARA NADIE es secreto que Veracruz es la Entidad más violenta para la prensa en México, y que el Gobierno de Javier Duarte de Ochoa ha sido el Gobernador en cuya administración se cometieron los más atroces crímenes contra periodistas, ya que algunos cuerpos de comunicadores ejecutados aparecieron desmembrados y en bolsas de basura; otros molidos –literalmente en máquinas para triturar café-, unos más decapitados o baleados y enterrados en fosas clandestinas, y lo curioso es que contra Duarte de Ochoa no existe ni de parte de la Fiscalía del Estado o de la Procuraduría General de la República alguna carpeta de investigación que lo incrimine por semejantes salvajadas, como tampoco al ex Secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez, preso en Pacho Viejo y, mucho menos contra los ex Procuradores y el ex Fiscal que tuvo el ex gobernante durante su periodo, lo que demuestra que el periodismo para las autoridades, como decía el inigualable actor Arturo de Córdoba: “no tiene la menor importancia”, lo que ha acrecentado la impunidad y, por consiguiente, alentado nuevos crímenes.

APENAS EL 19 de Marzo pasado, el columnista Ricardo Monlui Cabrera fue acribillado en Yanga, Veracruz cuando salía de un restaurante donde desayunó con su esposa e hijo como era tradicional en su persona. Un sicario se acercó hasta él, y segundos antes de que abordara su auto fue ejecutado de varios disparos que le cegaron la vida, a la vista de su cónyuge y descendiente que nada pudieron hacer para evitarlo. Y aunque el Gobernador acudió al velorio del comunicador acribillado y prometió que ese crimen no quedaría impune, han transcurrido 79 días de aquel acontecimiento, y de los asesinos no se sabe nada, aun cuando se tiene información que las indagatorias se enfocan al gremio cañero de la zona centro, ya que Monlui fungía como represente de un grupo de productores. La impunidad en torno a ese crimen, provocó que días después,
Armando Arrieta Granados, jefe de información de un diario de Poza Rica fuese atacado a tiros cuando retornaba de una jornada más en su medio. Al comunicador le dispararon en tres ocasiones, pero salvó la vida gracias a la intervención oportuna de socorristas, y al traslado a la clínica de especialidades del IMMS en el puerto de Veracruz donde fue intervenido y se recuperó satisfactoriamente. Días antes, concretamente el 3 de Marzo, Alan García Zúñiga, corresponsal de un diario porteño fue herido de dos balazos en Poza Rica cuando circulaba en su auto por calles de la colonia Chapultepec; todo parece indicar que sujetos con pistola en mano le dispararon en dos ocasiones, y uno de los proyectiles se le incrustó en el pecho. También la rápida intervención de socorristas de PeMex le salvó la vida.

A TODOS ellos, a los ejecutados en el Gobierno de Javier Duarte e, incluso con Fidel Herrera Beltrán: a Noel López Olguín. muerto el 1 de junio de 2011; a Miguel Ángel López Velasco asesinado la madrugada del 20 de junio de 2011 junto con su esposa y uno de sus hijos dentro de su domicilio; a Misael López Solana; a Yolanda Ordaz, encontrada muerta la madrugada del 26 de junio de 2011; a Regina Martínez, encontrada muerta el 28 de abril de 2012 en su domicilio; a Guillermo Luna, Gabriel Huge y Esteban Rodríguez cuyos cuerpos fueron hallados el 3 de Mayo de 2012, menos de una semana después del asesinato de Regina, los cuerpos de los reporteros gráficos Guillermo Luna, Gabriel Huge y Esteban Rodríguez junto l cadáver de una empleada de un medio porteño; a Víctor Manuel Báez Chino, encontrado muerto en Xalapa el 14 de junio de 2012; a Gregorio Jiménez, cuyo cadáver apareció el 11 de febrero de 2014 en una fosa clandestina aunque su secuestro se reportó el 6 de febrero; a Moisés Sánchez, secuestrado por un grupo armado el 2 de enero de 2015 y posteriormente asesinado; a Armando Saldaña, periodista que apareció asesinado el 4 de mayo de 2015 en una zona de cañaverales de Acatlán de Pérez; a Juan Mendoza Delgado que despareció el 30 de junio de 2015 y encontrado muerto el 3 de Julio al igual que Moisés Sánchez; a Rubén Espinosa, fotoperiodista autoexiliado de Veracruz asesinado el 1 de agosto de 2015 en la ciudad de México, a Anabel Flores, reportera secuestrada el 8 de febrero de 2016 y posteriormente asesinada. A Manuel Torres, asesinado de un tiro en la cabeza el 14 de mayo de 2016; a Pedro Tamayo, asesinado a tiros en Tierra Blanca el 20 de julio de 2016. A Gabriel Fonseca ‘Cuco’, reportero desaparecido el 19 de septiembre de 2011 en Acayucan; a Miguel Morales Estrada, fotorreportero, desapareció el 24 de julio de 2012; a Sergio Landa Rosado, desaparecido el 22 de enero de 2013 en Cardel, Veracruz. Vayan nuestra admiración y respeto, y desde aquí, un homenaje a la valiente labor que realizaron a favor de una sociedad que tiene derecho a ser informada. OPINA carjesus30@hotmail.com

*Esta es opinión personal del columnista