Dos Historias

15 junio 2016 | 23:09 hrs | | Gilberto Haaz Diez

ACERTIJOS

Gilberto Haaz Diez.

De Jorge Luis Borges: “Siempre es una palabra que no está permitida a los hombres”. Camelot.

 

DOS HISTORIAS

 

Las dos ligadas a Córdoba. Dos muertes innecesarias, si es que hay muertes necesarias, o justificadas, que no lo creo, no hay muerte justa. Los dos jóvenes que fueron arteramente asesinados eran cordobeses, uno murió en el cumplimiento de su trabajo, Álvaro Antonio Camarillo Sandoval, de 20 años, mientras laboraba en la cadena de cines, Cinepolis de los hermanos Ramírez. Al ir por el corte de caja, que se hace quizá cada hora, un malandro le exigió el dinero y al negarse a dárselo lo asesinó el domingo pasado. Una gente que les conoce, vecinos, comentó que tiene un hermano gemelo, cuate, que es una familia de respeto y trabajo, pentatleta él, en una foto del diario El Sol Córdoba-Orizaba, en primera plana se ve a sus compañeros del pentatlón haciendo guardia de cuerpo presente, para despedirlo  en ese viaje del que no se regresa. Comenzó a laborar en esa cadena desde abajo, limpiando pisos, de intendente, a poco tiempo, viendo su capacidad escaló posiciones hasta llegar a ser una gente de confianza, lo que le costó la vida, tuvo que haberse defendido por su formación castrense, porque saben ellos que la patria es primero y que no permiten que los delincuentes hagan de las suyas, por eso murió. Su máxima ilusión era ingresar a estudiar una carrera profesional, según narra Yolanda Reyes Apodaca, reportera del Sol.

 

LA OTRA HISTORIA

 

La otra historia ocurrió en Orlando, Florida, cerca de donde Disneylandia y sus parques de diversiones infantiles, son lo máximo. Un loco enajenado mató a 49 personas, en su mayoría latinos, uno de ellos era de Córdoba, narra Itzel Molina en El Sol, que para irse a Estados Unidos pagó 80 mil pesos porque un pollero lo pasara, hace unos meses. Su madre, Rufina Paniagua, cuenta que la última vez que lo vio fue cuando lo fueron a dejar a Cuitláhuac, ahí tomó el autobús para Veracruz para viajar a Texas. El viernes en la noche le llamó y le dijo que todo estaba bien, ajeno a que perdería la vida en unas horas. Que no había trabajado porque había llovido mucho, y su oficio era jardinero, de los miles y millones de mexicanos que buscan el Sueño Americano para enviar dinero a sus familias, y darles una mejor vida. Óyelo, idiota Trump. La madre espera el apoyo de Derechos Humanos y de algunos diputados, pero la Secretaria de Relaciones, la sobrina de Salinas, Claudia Ruiz Massieu, por instrucciones de Peña Nieto dijo que el Consulado pagaría todo, gastos y envío del cuerpo, que tardará entre seis y ocho días. Volvimos a estar Veracruz en las noticias malas, funestas, de crímenes y maldad, y para cerrar unos estúpidos policías municipales de Martínez de la Torre, por confusión, y no aplicar el protocolo, como dijo López Dóriga, mataron a dos integrantes de una familia, que circulaba con normalidad. Barbarie.

 

¿Y SOLEDAD?

 

El nuevo gobernador electo, Miguel Angel Yunes Linares, a quien se conoce como el blue demon (demonio azul) en el argot político, nombra su primer cargo de los dos años donde verá todos los amaneceres, o algunos, desde el balcón de Palacio de Gobierno de Xalapa, cuentan que lo primero que hará será llevar unos cinco brujos de Catemaco, a que le metan una buena limpia, luego traerá a gente profesional del Mossad y la CIA, para que hagan una limpieza barredora en los aparatos de escucha y monitores, de audio y video, que seguro dejó Enrique Ampudia. Muchas cosas hará el choleño, esas serán unas, la nota es porque nombró a una mujer llamada Indira Rosales San Román, que seguramente sus padres le pusieron Indira, en honor a la gran Indira Ghandi. La mujer era, hasta hace unos días, secretaria y brazo derecho del Chikiyunes, en Boca de Río. Comisionada para la entrega-decepción, perdón, entrega-recepción, de la cual el gobierno actual se niega a entablar un dialogo con los que vienen, porque, aseguran, vienen como Atila, que al pisar no crecía la hierba. ¿Y aquella mujer que por años fue mano derecha de Miguel Angel, ¿Soledad?, qué ha sido de ella?, mujer eficiente, honrada, preparada, muy profesional cuando co-gobernaba con Chirinos, era la llave de la entrada de esa puerta Mariana, que no era el Vaticano, pero parecía porque algunos iban al Viacrucis.

 

EL DIOS MESSI

 

Uno vio el juego contra Bolivia, y cuando al medio tiempo anunciaron la entrada del dios Messi, la perrada aulló. Era Dios en la cancha, quienes pagaron 300 dólares la entrada, en Seattle, querían el gol de ese hombre que es el número uno del mundo. Por poco lo logra en un tiro directo. Lo sobresaliente es que el número 4 de Bolivia, se le pegó como garrapata. Le hizo una marca excepcional, si Messi iba al baño, allí iba con él. Al final, ese morenito humilde se le acercó y le pidió la camiseta, Messi se la dio. Seguro el hijo de este futbolista, le dijo: ‘Pa’, si juegas contra Messi tráeme su camiseta’, como ocurre con millones de niños que quisieran esa prenda. Messi se la dio, y se abrazaron, uno está en la historia como el más grande quizá de todos los tiempos, peleando con Pelé y Maradona ese escenario, el otro, el boliviano, abrazó la camiseta y se la llevaría al hijo. Una escena similar ocurrió, en una entrega del Balón de Oro, en Suiza, Cristiano Ronaldo, el dos del mundo, tenía a su hijo al lado, cuando pasó Messi le dijo Cristiano: “Lionel, mi hijo quiere saludarte”. Messi se acercó al hijo de su rival y lo abrazó. Rivales en la cancha, humanos fuera de ella.

UNA ÚLTIMA

Corrieron a Dunga y a Julio Cerecedo, por inútiles los dos.