Dios y el futbol

25 julio 2017 | 8:25 hrs | Gilberto Haaz Diez | Gilberto Haaz Diez

*Los dioses no tienen piedad, por eso son dioses”.Camelot

Una mañana que Dios estaba aburrido de que no veía buen futbol en el mundo, levantó el dedo y apuntó hacia la tierra y nacieron Leonel Messi y Cristiano Ronaldo. Esa generación ya no se aburriría. Verían otros olimpos de bendecidos futbolistas. Luego, en la geografía de su mirada bondadosa volteó a México y vio a un pueblo sufrido y aguantador deportivamente,  entonces, con su dedo apuntó y creó a la Selección Mexicana, conocidos en un tiempo como los ratones verdes. No iban a ser como las selecciones holandesas o alemanas o argentinas, porque, para compensarlo, puso a unos inútiles de directivos: Decio de María, Justino Compeán y Guillermo Cantú. Entonces, Dios se vengó un poco de nosotros, sin que nada le hubiéramos hecho. Dios perdona, pero a veces hay que darle la razón a Nietzsche cuando dijo que se lavaba las manos después de haber estado en contacto con algunos creyentes hipócritas. Anoche, a los que somos fanáticos del fútbol y vemos a la selección cada que juega, les vimos caer casi como siempre ocurre. El fútbol es un asunto de Estado, si ganan, el Ángel de la Independencia florece y se olvidan de los problemas de socavones y duartes, si pierden, como ocurre muchas veces, se marchita el monumento a la Victoria Alada y es un Ángel llorón, que mucho debe sufrir su creador, el afamado arquitecto Antonio Rivas Mercado, que desde el cielo ve esas cosas de decadencia. No tenemos salida. Los expertos, José Ramón, Faitelsson, Gómez Junco y otros, señalan que nuestro mal está en los federativos, que han permitido que alineen a muchos extranjeros malos, y sin dar oportunidad a los jóvenes, que jamás juegan. Y de vez en cuando sale uno bueno y eso es más por clubes como Pachuca y Chivas, que confían en sus canteras. El mal de males está en los federativos, los presidentes y dueños de clubes solo se dedican a ver ganar su dinero y a cuidar a sus patrocinadores y, quienes mandan, las televisoras, son las que hacen y deshacen. Es muy cierto que ese entrenador maleta debe irse, hay mexicanos que saben cómo dirigir, pero el contubernio del inútil Decio con Juan Carlos Osorio es como el de Peña Nieto con su secretario de Comunicaciones, el otro inútil, Gerardo Ruiz Esparza, que la revista Proceso del gran Julio Scherer le dedicó una andanada de sus tranzas. No sé qué vaya a ocurrir.

 RETORNO HUMILLADOS

 Los mexicanos al grito sin gol, regresan humillados. Quién sabe si sea el ambiente del club, porque bien lo decía Alfredo DI Stefano, cuando un reportero le preguntó qué era lo más importante de un equipo: «Es el vestuario», respondió la Saeta Rubia. «Como haya dos grupitos, o haya quien se lleve mal, eso fracasa siempre». Chicharito Hernández, ayer después del descalabro tuiteó que todos somos responsables. ¡Ah chingá! Yo no, yo no me siento responsable, lo único que hago es emocionarme y apoltronarme en un reposet o verlos en vivo, cuando puedo pensar que estos ratones pasarán las aduanas y los muros en los circuitos profesionales. Otra óptica puede ser no emocionarnos, ‘Que no haya ilusos para que no haya desilusionados’, dijo el panista Gómez Morín. Quizá cada que se pueda y jueguen los mexicanos, habrá que meter la cabeza al agua fría y pensar que hasta allí llegamos, como nos ha ocurrido desde que tenemos uso de razón y, en cada Mundial,  jamás llegamos al salado Quinto Juego, cuando países menores en futbol, Estados Unidos y Costa Rica, ya lo han hecho. Alguna vez México tuvo un Comisionado en tiempo del presidente Echeverría, me imagino que en su Gabinete gritó quién sabe de futbol y Gustavo Petriccioli levantó la mano y nació un Comisionado que, como el Orfis, no sirvió para nada. Además, la FIFA es un nicho de hampones que  solo ven por su bienestar, no por algo el FBI tiene a varios en el tambo y el anterior presidente, Joseph Blatter, fue perdonado, me imagino que por su edad, no cayó a la cárcel porque Dios le habrá dado su salvoconducto. La FIFA no permite que los gobiernos metan las narices, el pastel es solo de ellos. Alguna vez también, no recuerdo si con Ávila Camacho, tío de Manolo, se prohibió tantos extranjeros. Ahora en España cayó un grande, el presidente de la federación española anda en la cárcel por líos de los dineros. En México, jamás veremos caer a Decio de María, primero se abre la tierra y nos devora, hay un contubernio grande. El Che Mennoti lo dijo alguna vez: “El futbol son tres cosas: tiempo, espacio y engaño”. En nuestra selección, no les vemos ninguna. Solo derrotas.

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*Esta es opinión personal del columnista