Día 7 Madrid el regreso

27 octubre 2017 | 11:58 hrs | Gilberto Haaz Diez

*De Scott Fitzgerald: “estoy como parado en una esquina viendo pasar lo que pienso, pero no pienso lo que veo”.Camelot

Escribo estas líneas a punto de irme al Aeropuerto Barajas-Adolfo Suarez-Madrid, en un jueves para llegar viernes a Ciudad de México y ahí enlazar vuelo mañanero al aeropuerto Heriberto Jara de Veracruz, después de unas 13 horas de camino, eso siempre  y cuando los vientos de cola (sin albur) nos lleven por buenos aires, que no sean argentinos. Me urge llegar porque ya está la Serie Mundial y coincido con el abogado Jorge Reyes Peralta, el Perry Mason de Veracruz, que sin los Yankees de Nueva York el béisbol no es lo que debe ser. Ya nos saboreábamos un duelo Dodgers-Yankees, para recordar aquellos desafíos de Fernando Valenzuela y Dwight Gooden, los dos más grandes pitchers de aquellos años. Aquí a la televisora española no les interesa ni el béisbol ni el futbol americano. Solo los líos de Pokemon y Rajoy, que enfrascados están en una gran batalla que se debe decidir esta semana. No vi los toros en Las Ventas, tampoco es temporada, solo pasé por la noche y tomé unas fotos, a esa hora no había nadie, solo unos viejecitos sentados en una estatua a un torero, que ignoro quién deba ser, le preguntaré al Vale Lamoglia, que sabe de esas cosas. Madrid y buena parte de España tienen una seguridad envidiable, ojalá y algún día recuperemos en México la tranquilidad que un día tuvimos. Éramos mejores, y me acuerdo cuando los mexicanos que aquí venían, presumían con sus pesos mexicanos que, al cambiarlos a las pesetas, casi compraban todo, hasta el Corte Inglés. Pero nos fuimos deteriorando a muy alta velocidad.

 LAS DIFERENCIAS

 La corrupción nos alcanzó y no nos ha dejado salir, ya ven ustedes ahora a los tranzas de Odebrecht, que empujan al abismo a Lozoya y por allí se llevan al presidente Peña. Ellos lo lograron porque un día de hace unos años, tantos como que fue en 1976, presidido el gobierno por el gran Adolfo Suárez, el gobierno pactó con los congresistas, con los empresarios, con los obreros de las centrales de trabajadores, y acordaron entrar a la democracia, dejar las tranzas y las corrupciones y a quien le cayeran con las manos en la masa, al bote (léase el extraordinario libro de la periodista Victoria Prego: ‘Así se hizo la transición’), allí se le entiende todo. Acordaron eso porque, entre otras cosas, la Unión Europea no los dejaba entrar, tenían que limpiar la corrupción y el respeto a los Derechos Humanos. Llegó 1986 y entraron. Y fueron poniéndose limpios, alcalde que agarraban en la tranza, a la cárcel de inmediato. Nada que el Orfis lo checó y el mismo Orfis avisaba a la Procuraduría y lograban salir por piernas, huidos, no pasaba nada en nuestro país. Es feo decirlo, pero la corrupción no nos ha dejado avanzar. Cuando los políticos mexicanos, todos, dejen de robar, nos sobrará para tener las mejores autovías que estos tienen, que ni las cobran, autopistas excelentes, uno se trepa a la porquería de Capufe- Córdoba-Veracruz, y dan ganas de llorar, y encima pagas cuota; trenes como el AVE (Acrónimo de Alta Velocidad Española), que mueven pasaje por muchas provincias, y la vez que platiqué en Veracruz con el expresidente, José María Aznar, en tiempos de Manuel Lila de Arce de secretario de Salud, el expresidente me dijo que cuando hacia gira en el interior de España, lo primero que le pedían eran esos trenes rápidos, que son de envidiar. Creo que en lo único que los aventajamos, estoy seguro de eso, es en los grandes cines de la familia Ramírez, los Cinepolis, los de estos están muy destartalados, acá debían venir los Ramírez. A darle algo de lo bueno que tenemos. Las salas comunes o las mismas salas VIP, envidiables en México, producto de alta calidad. Una vez de hace tiempo, manejaba por estas carreteras, me ataranté y me paró una patrulla, cuidado de ofrecerles una lana, porque la cárcel te espera, allí mismo me levantó la infracción, me dio dos opciones, o se la pagaba allí en efectivo o me acompañaba a un cajero y me extendía un recibo. El dinero entra a la caja de los Ayuntamientos, nada de que ‘cayó pal chesco’. Esa es la diferencia. Tenía razón el presidente Calderón, cuando acusó en su sexenio que muchas policías y alcaldes michoacanos estaban metidos con la delincuencia organizada. Por poco lo acaban  las críticas. El tiempo le dio la razón, la delincuencia permeó y penetró todas las policías

municipales, todas, llegó a tal grado que ponían a los comandantes y los jefes de la policía. En fin, mejor me voy comer una paella de despedida y dejar de quejarme. Algún día vendrán nuevas cosas para México. Como dijo Pablo Neruda: “Podrán cortar todas las flores, pero nunca detendrán la primavera”.

Una nueva generación llegará y nos rescatará. Ojalá y la veamos, aunque lo dudo.

 LOS PAPELES DE KENNEDY

 Soy un Kennediano. Todos los temas de la conjura para asesinarle, los he leído, a los charlatanes y a los serios estudiosos de su magnicidio. El presidente  Donald Trump acertó, cosa rara den él, y el día de hoy con su poder ejecutivo ha ordenado desclasificar lo que tenían sellado a mil llaves, los documentos de JFK, el presidente asesinado en Dallas, un 22 de noviembre que no se olvida. Algunos creen que serán explosivos, yo creo que no, la CIA, el FBI, Pentágono, los herederos de Lyndon B. Johnson, los petroleros, los del acero, la Mafia, todos ellos se confabularon para liquidar a su presidente amado, el que les había quitado prebendas de multimillonarios. Una de ellas era que, decían los petroleros, por cada barril que extraían del suelo se quedaban más pobres y el gobierno les daba un subsidio, por ser recurso no renovable, hágame usted el carajo favor. Kennedy cayó en una emboscada en la calle de Elm en Dallas, ha habido estudios serios, y la operación en el hospital de Parkland (véase la película del mismo nombre, que filmó y dirigió Tom Hanks), donde los médicos en la emergencia lo entubaron, borró el vestigio de la bala que le tiraron de frente, cuando se agarra el cuello con las dos manos, que seguro venia del puente de enfrente, y también la de la cerca de madera donde filmaba la cinta que se convirtió en documento histórico, el gran Abraham Zapruder. En 7 segundos del film, la historia dio un vuelco. Hoy veremos que se asoma. Porque el pobre Lee Harvey Oswald, cuando lo detuvieron, por el asesinato del policía en el cine, no sabía ni de qué le acusaban. Una conjura creada por los mismos órganos de gobierno. Hay dos libros señeros, uno salió no hace mucho ‘JFK Caso abierto’, de Philip Shennon, bastante bueno, y La conjura, donde un amigo de Bobby Kennedy desentraña esos días de noviembre, cuando Bobby preguntaba al jefe de la CIA si ellos lo habían liquidado. Veremos que cuentan esos papeles. 

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 *Esta es opinión personal del columnista