Desigualdad: Medio y consecuencias

4 diciembre 2014 | 10:04 hrs |

DESIGUALDAD: MEDIO Y CONSECUENCIAS.

Para demasiados, es usual que se pierda dimensión, sentido y trascendencia de la problemática económica y social que se padece; y que  se simplifiquen orígenes y consecuencias, hasta confundir causas y efectos.

En todos los casos, dentro y fuera de gobiernos,  empresas,  medios de comunicación e instituciones educativas,  hay quienes promueven dicha confusión y sobre simplificación, simplemente porque se benefician de ello. La ignorancia es la madre de la felicidad.

Problema que no se conoce o entiende no tiene solución.  Enajenación y distracción que se imponen, sostienen confusión e injusticia.

Está en México, el renombrado autor de uno de los libros sobre la desigualdad,  más comentado en nuestros días.

Se trata del economista francés,  Thomas  Piketty y su obra,  El capital en el siglo XXI, publicado en  2013 en francés, inglés y otros idiomas. En español,  por el Fondo de Cultura Económica, en noviembre de 2014.

Del mundo de reseñas que ya circulan. “Para el autor, cada país, en relación con su historia y su compromiso democrático, responde de manera diferente a una ley básica del capitalismo de mercado que estimula la concentración de la riqueza en los sectores más favorecidos. El trabajo de Piketty cuestiona la relación óptima entre desarrollo e igualdad sugerida por Simon Kuznets y destaca el papel de las instituciones políticas y fiscales en la evolución histórica de la distribución de la riqueza”. (FCE.2014)

Lectura  recomendada, para fortalecer  diálogo y debates públicos; y  particularmente, para influir en el diseño y aplicación  de políticas oficiales, que verdaderamente contribuyan al fomento del desarrollo económico,  bienestar social y  manejo responsable de la cuestión ambiental.

DESIGUALDAD EXTREMA Y CRECIENTE EN MEXICO.

La cuestión de dominación y apropiación es en esencia la misma, desde los orígenes de la historia. Parte, tanto de ocultar o distorsionar  lo evidente, como de  mal atender o ignorar lo importante, lo trascendente. Simple y sencillo. Así se aseguran las condiciones, para imponer procedimientos que garanticen, se repitan los mismos resultados.

Si se acepta que para acercarse a justicia y  equidad,  “no se puede tratar igual a los desiguales”, entonces la dominación se basa en  mantener y fortalecer condiciones, estructuras y funciones que aseguren a los mismos, mayores beneficios y ventajas.

Lección ancestral no aprendida. Asegurar la desigualdad, ha dado como resultado, en extremo,  lo que bien se sabe desde siempre: abundancia de pobres;  y  pocos súper  ricos. Desigualdad como sistema, para que unos siempre ganen y otros siempre pierdan. Incluso, para que ineficientes y delincuentes en el gobierno, causa y efecto de desigualdad e impunidad, usen y abusen de recursos y poder público para beneficiarse.

¿Por qué no atender orígenes y causas? ¿Por qué sólo se pone atención y medio se enfrentan algunas de sus consecuencias o efectos? La simulación tiene repercusión.  Hacer como que se hace. Poco a poquito, por encimita para cambiar,  pero que todo siga igual.

Eso es lo que viven  y padecen  millones y millones de seres humanos,  aquí y en todas partes. El pequeño gran detalle de México; la notoria  gran diferencia,  es que entre nosotros se encuentran ricos de los más ricos y, de ellos, el más rico del mundo. Frente a casi 60 millones de pobres que poco o nada tienen; excepto, una indiscutible abundancia de  sacrificios, limitaciones y falta de oportunidades reales.

Desigualdad  ofensiva y  notoria que, a pesar de su crecimiento y daños, no se enfrenta y atiende oportuna y eficientemente.

El problema se extiende  generación tras generación, hasta  convertirse en  destino obligado, en una condición de supervivencia,  más allá de los contados casos que logran superar condiciones y situaciones de marginación, hambre y  pobreza.

“…la pobreza y la desigualdad, son importantes-dice Piketty-. La brecha no es un problema en sí mismo si resulta buena para el crecimiento y a su vez para los pobres. El inconveniente es que la desigualdad extrema no es útil para el crecimiento de un país: tiende a generar baja movilidad, y a veces, ello conduce a inestabilidad política. Los países emergentes necesitan más transparencia sobre los ingresos y riquezas de sus habitantes para conocer cómo los distintos grupos sociales se benefician del crecimiento”. (Clarin.com.27.11.14)

ESTADO FALLANDO: NO MAS PACTO DE IMPUNIDAD.

Frente a esa conocida y padecida polarización o radicalización de la desigualdad;  frente a  murallas de incomprensión del problema, se extienden y dominan  interés privado, manipulación y  ocultamiento que fortalecen su presencia, crecimiento y complejidad. Hasta hoy, los múltiples problemas que ocasiona esa desigualdad extrema  no se resuelven o contienen. La profecía se cumple: ricos más ricos, y pobres más pobres, hasta que la muerte los libera. ¿Dónde están los responsables, de estar como estamos?

Un largo silencio y un notorio vacio, caracterizan a gran parte de medios de comunicación, a redactores y locutores,  a investigadores y docentes, a formadores de opinión y a quienes, consciente o inconscientemente, lo mismo sostienen  opacidad y  simulación,  que exageración y  negación,  culpabilidad  e  impunidad. Característico de un Estado fallando, con demasiados problemas.

A ese silencio sigue  ruido estridente, distracción, entretenimiento  y  confusión,  incrementados por la noticia escandalosa, que en días se olvida. Demasiados, pasamos de espectadores a fomentadores de conductas  irresponsables  y hasta delictivas  de presuntos responsables y prófugos potenciales  gubernamentales. Así, ni vamos bien, ni viene lo mejor.

Ante lo evidente, insistir y repetir. Al fin y al cabo, todo es posible, hasta lo correcto.

Urge poner atención a otros estudios e  informes que, por lo visto, los responsables de  políticas económicas sociales y financieras no han leído o ignoran; o si lo han hecho,  no  han entendido. Incluso, da que pensar, que  si saben y entienden muy bien lo que pasa, pero que no va con sus objetivos e intereses ajustar o cambiar políticas y programas gubernamentales.

Según Piketty  “…desigualdad, ingresos y riqueza, capital y deuda pública, inflación e imposición fiscal, ¡son demasiado importantes para dejarlos en manos de un pequeño grupo de economistas!”

Habría que agregar…  de gobernantes y políticos, ineficientes y delincuentes que polarizan desigualdad e injusticia.