Desenterraba cadáveres de niñas para convertirlas en muñecas

Según Moskvin, los cuerpos inertes le pedían ayuda para salir de su entierro y volver al mundo de los vivos

Foto: web
6 enero 2017 | 11:58 hrs | Cultura colectiva

Anatoly Moskvin era reconocido desde la universidad como una persona fuera de serie, capaz de memorizar datos históricos, recordar biografías y presumir de una portentosa biblioteca de más de 60 mil ejemplares.

Era un hombre políglota que hablaba el ruso, alemán, español, japonés y latín, además de historiador y lingüista que experimentaba debilidad por la cultura celta.

Uno de los temas favoritos de estudio de Moskvin eran los rituales, ocultismo y muerte dentro del folklore de la cultura que se diseminó por Europa en la Edad Media.

Muy rápido se convirtió en autoridad ante sus compañeros y maestros universitarios en Moscú. Introvertido, pero abierto con quienes consideraba dignos de su confianza, era considerado como un tipo común y aburrido por sus compañeros.

Iba a reuniones, pero no bebía ni fumaba y aseguraba era virgen. Su primer empleo fue el de traducir textos en el Instituto de Lenguas Extranjeras de la universidad.

Después de esto, tomó la decisión de iniciar su carrera como periodista freelance, y trabajó para varias revistas y diarios de circulación nacional y regional en la quinta ciudad más grande de Rusia, Nizhny Novgorod.

Foto. web
Foto. web

En 2005, Moskvin inició junto con el profesor Oleg Riabov una investigación sobre las causas de muerte más frecuentes en los cementerios de la región.

En ese tiempo recorrió más de 752 cementerios, almacenó todo tipo de datos, guardo nombres y causas de muerte.

Debido a que Miskvin pasaba noches enteras recorriendo tumbas y callejones aledaños, la policía empezó a seguir sus pasos sin encontrar nada extraño.

Seis años después su familia lo visitó y se percató que algo no andaba bien. La prisa de Anatoly y un par de habitaciones estaban bajo llave de donde salía un olor fétido y en las cuales ruidos y movimientos no cesaban hasta el amanecer.

anatoly-jpg_707308229

Por lo que presentaron una denuncia a las autoridades, quienes reabrieron el archivo de investigación sobre Moskvin de 2005.

Hubo una coincidencia que parecía conectaba el caso con otro, hacía un par de meses decenas de cadáveres habían sido desenterrados de los panteones municipales sin razón aparente.

El modus operandi en todos los casos era el mismo: robar cadáveres del sexo femenino, desde las más pequeñas hasta los 13 años de edad, recientemente enterrados.

El 2 de noviembre, la policía irrumpió en su vivienda, y se llevó una sorpresa muy grande: decenas de muñecas de distintos tamaños lucían vestidos de fiesta y perfectamente maquilladas se acompañaban en la sala entre sillones, sillas y comedor.

captura-de-pantalla-2016-10-10-a-las-4-43-28-p-m-png_199151123

Otra habitación estaba acondicionada como taller, en donde cuerpos desnudos esperaban ser preparados para formar parte de tétrica reunión que se llevaba en la sala.

Fue entonces que la policía confirmó se trataba de los cuerpos de las jóvenes y niñas sustraídas de los cementerios, momificados y vestidos para la ocasión.

Prendas de niña, vestidos de novia, encajes entre otras cosas ocupaban gran parte de los pasillos de la casa, mientras que en la computadora se encontraba un manual para convertir los cuerpos en muñecas.

Moskvin inmediatamente fue detenido, le hicieron varios exámenes psicológicos, se determinó que no era apto para llevar el proceso judicial y se ordenó su encierro en una clínica psiquiátrica.

7nxatxzef3cp3780o5icfid861rg2zcu-jpg_957688044

En los archivos de su computadora y las declaraciones de Moskvin se comprobó que sus conocimientos de la cultura celta influyeron determinantemente en la práctica que desarrollo por al menos 10 años.

Los forenses determinaron de no hubo abuso sexual contra ninguna muñeca y el mismo reveló que las cuidaba como si estuvieran vivas. Las sentaba a comer, veían televisión y platicaba de cómo le había ido en el día con ellas.

El historiador argumentó que hizo esta práctica para revivirlas con magia negra o algún tipo de hechicería antigua.

 

.