Descalzos indígenas de Zongolica marcan ruta de la pobreza y miseria en montañas

Los indígena no puede, siquiera, costear la reparación de su hogar dañado tras el paso del huracán

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10 septiembre 2017 | 9:42 hrs | Eilio González

Orizaba, Ver.- Los pies descalzos de indígenas náhuatl de Zongolica, Mixtla de Altamirano y Tehuipango marcan la ruta de la pobreza y miseria en las montañas. En medio de lluvias y sismos, el 90 por ciento de la población no tiene siquiera garantizado el alimento, menos el acceso la salud, educación, vivienda digna, agua potable y drenaje.

Aquí, los indígenas están condenados a la economía de autoconsumo, a salarios de hambre en campos ajenos y a la migración. Los tres municipios ocupan honroso sitio a nivel estatal de rezago social, considerados por instituciones que miden la situación económica como los más pobres del país.

La humilde viviendas son construías con tablones que nunca empalman, los hogares de los indígenas se desperdigan en las altas montañas, donde hasta los animales sean borregos o perros tienen la piel pegada a las costillas.

En las comunidades no hay drenaje, sólo baños secos, como los indígenas les llaman a las letrinas. Atención médica y medicinas hasta la cabecera municipal de Zongolica, Mixtla y Tehuipango. La dieta de los niños sólo frijolitos, quelites, sopa de pasta, arroz, tortillas y chile.

Aquí la sentencia de la pobreza es simple: el sudor de los indígenas que se queda en los campos acabará enriqueciendo los bolsillos de alguien más. Bertho Xocua indígena de Tehuipango conoce bien las penurias de sus hermanos nahuas de la Sierra de Zongolica. Aquí en lo que se trabaja nada más es en la milpa. No hay otra cosa qué hacer. Por eso nos ayudamos entre todos.

El indígena no puede, siquiera, costear la reparación de su hogar dañado tras el paso del huracán.