Del empoderamiento al ‘emputamiento’ ciudadano

11 mayo 2017 | 20:29 hrs | Javier Roldán Dávila

La venganza irreflexiva es tan efímera como la felicidad

Ante la parálisis del gobierno del presidente Peña en el combate a la corrupción, aquello que el mexiquense definió como ‘mal humor social’, ha pasado a ser un franco encabronamiento, mismo que ha tenido y tendrá su desahogo en las urnas.

Sólo bajo este esquema de irritación social, se puede explicar que candidatos desconocidos se tornen, de la noche a la mañana, en los más rentables contendientes electorales. En este contexto, el sufragio se convierte en una catarsis que permite al elector externar toda su frustración por los malos gobernantes que ha padecido, ni de lejos es un acto racional.

En Xalapa, somos testigos de cómo los suspirantes que buscan la presidencia municipal caminan la legua tratando de vender su oferta, sin embargo, hay uno que hace desdeñosa campaña, se trata del abanderado de Morena, el señor Hipólito Rodríguez.

Hipólito, al igual que lo hizo Cuitláhuac García, ex candidato de Morena a la gubernatura, está colgado de la popularidad de su líder moral Andrés Manuel López Obrador, por lo tanto, su estrategia consiste en ir a un cafetín, tomarse la foto con simpatizantes, visitar la redacción de los diarios, grabar un video y todo lo anterior, subirlo a sus redes sociales.

En 2016 el esquema funcionó y de acuerdo a los sondeos, al menos en la capital del estado podría repetirse, aunque es cierto que no es lo mismo votar por un diputado al que no se volverá a ver, que por un alcalde, que de facto, se convierte en el receptáculo de las cotidianas ‘mentadas’ del respetable.

En cualquier sentido, es materia de estudio para los sociólogos analizar como una sociedad tan politizada como la xalapeña, puede votar como si de comprar ilusiones se tratara. Proponemos la primera hipótesis: todo es resultado del ‘emputamiento’, así de simple.