Del diezmo al decálogo

23 mayo 2017 | 21:41 hrs | Javier Roldán Dávila

Duda existencial: ¿por qué me castiga el electorado si mi gobierno fue de ‘diez’?

El ‘diezmo’ en la representación vívida de la corrupción ‘a la mexicana’ y consiste en pedir un diez por ciento del servicio prestado a cambio de autorizar el gasto, aunque a decir verdad, la ambición desmedida de los neo funcionarios públicos, los ha llevado a la modalidad del ‘entre’ del 20 o hasta el 25 por ciento.

Desde luego, al no ser hermanas de la caridad, todo lo que los proveedores entregan en forma de ‘mordida’ a los empleados gubernamentales, es aumentado en la facturación respectiva, al final todo sale del erario público.

Sin embargo, este modo de corrupción no es el más grave, la historia reciente de Veracruz, nos habla de partidas presupuestales ‘ordeñadas’ en su totalidad por los huachicoleros del duartismo, al final, ni se construyó el puente ni se compraron las medicinas, simplemente se robaron todo.

La otra cara del político simulador, consiste en la emisión de decálogos ante cualquier problema que padezca la ciudadanía en su conjunto.

Si la delincuencia está fuera de control, se pergeña el decálogo contra la inseguridad. Si el homicidio de periodistas afecta la imagen del régimen allende sus fronteras, la respuesta es diseñar diez puntos de acción para que los tres niveles de gobierno sepan como ‘actuar’.

Ni hablar, nuestros sufridos gobernantes son tan ortodoxos, que siempre se rigen por el sistema métrico decimal, lo jodido del caso, es que con el ‘diezmo’ ya se aprendieron los múltiplos.