Debate y arrebate

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20 abril 2018 | 10:59 hrs | Palabras Claras

Por José Antonio Flores Vargas

 

Ganador de un debate es aquel político que en un momento dado vence a sus contendientes con ideas, con propuestas, con discursos y hasta con simples gestos o actitudes. Ganador también es aquel que en ese acto arrebata simpatías, seguidores, posiciones, ideas o percepciones adjudicadas a otros contrincantes.

Algo así podríamos observar el domingo por la noche en el primer debate por la presidencia de la República, que sostendrán en la Ciudad de México los cinco candidatos aprobados.

Pero, qué es lo que ha ocurrido en los días previos en torno a los candidatos presidenciales, que pudiera modificar las opiniones de la audiencia o la forma de participación de cada uno de ellos en ese encuentro o panel nocturno.

Lo más importante ha sido en torno al discutidísimo tema del nuevo aeropuerto de la capital del país. La salida de Carlos Slim a los medios y su “aparente” distanciamiento de López Obrador. También la negativa del Consejo Coordinador Empresarial a participar en una mesa de análisis técnico sobre el tema.

Veamos este escenario. Las cambiantes declaraciones del Peje sobre el aeropuerto, hacen pensar que el fondo no es si se concluye o se detiene la construcción. Más bien, el quid del asunto, tiene que ver con empujar el financiamiento y la concesión a las exclusivas manos de Slim y los grupos asociados en la obra. Algo así como un “me opongo a que el Estado invierta en esa obra; es mejor que la financie totalmente Slim y los grupos interesados”.

Y esta conclusión se obtiene simplemente aceptando que Andrés Manuel no se va a pelear con los poderosos intereses empresariales, ni tampoco Carlos Slim y asociados querrán adquirir problemas con el puntero inalcanzable. Al final de los tiempos, el nuevo aeropuerto va a seguir adelante, y ya cobrado por ellos con pingües ganancias, devuelto al estado mexicano décadas después, para que éste lo repare, administre y usufructúe.

Otro hecho aparentemente inesperado a días del ansiado debate, fue el libro que una periodista hizo sobre Margarita Zavala, donde la escritora “nos narra” algunos de sus pros y contras. Pero este intento, más parece una intención de “vacunar” a la candidata sobre las circunstancias riesgosas de su pasado. En el pequeño texto que nos compartió la revista Proceso, vienen fragmentos que desvelan que aún con todo lo que allí se cuenta, la señora Margarita es una mujer independiente de su marido, el expresidente Felipe Calderón. En semanas futuras se sabrá la verdadera intención de ese texto pre debate.

Un aspecto a considerar es la cuestionada resolución que permitió la entrada de El Bronco a la boleta electoral. Otro, muy cantado y descarado, es el arsenal de ataques contra Ricardo Anaya “el niño malo” del cuento. A este señor que es bueno para la música, le quedan muchas semanas para recibir rítmicos golpes mediáticos de todos los tamaños y orígenes. Ya veremos si el hombre los supera y logra cantar, llorando por dentro.

A Pepe Meade las cosas no le han salido nada bien hasta ahora, su campaña es tan gris e irrelevante como su coordinador Nuño, o como Clavillazo, su dirigente priista. Nadie del equipo tricolor encuentra las fórmulas para alzarlo del mundo de los muertos. Según La Biblia, sólo al difunto Lázaro lo han logrado echar a andar. Y ese hecho bíblico sucedió hace cerca de dos mil años.

El domingo familiar, después del ocaso, estaremos los mexicanos ante al televisor, observando un espectáculo político de orden o desorden presidencial. Veremos si es posible el debate, y si es que hay arrebate.

O si todo se convierte en un aburrido show de miserias discursivas, ocurrencias vacías, oportunidades para blofear y arrebatos emocionales.