Cumplió cuatro años teleférico de Orizaba; atractivo que detonó el turismo

Proyecto de Hugo Chahín que genera 15 mdp al año

Foto: web.
23 diciembre 2017 | 9:57 hrs | Emilio González

Orizaba, Ver.- Cumplió cuatro años de ser inaugurado el teleférico de Orizaba que detonó el turismo más significativo en la ciudad como en la zona centro de Veracruz.

Pluviosilla, hoy Pueblo Mágico no sería la misma sin el máximo atractivo que la distingue su transbordador que hoy genera al año 15 millones de pesos.

El impulsor del proyecto Hugo Chahín Maluli, recuerda que un grupo de empresarios que se habían dedicado sólo a criticar, decidieron pasar a la acción y enfocar el rumbo de La Ciudad de las Aguas Alegres hacia la opción viable, el turismo nacional y extranjero.

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“Sabíamos que la vocación industrial de nuestra ciudad había llegado a su máximo posible a mediados del siglo pasado. La automatización, los cambios políticos, el agotamiento del territorio y la aparición de otros actores comerciales en el panorama mundial (China), acabaron con la era industrial de Orizaba”.

Relata que la casualidad puso a Juan Manuel Diez Francos en la ruta de la presidencia municipal y su mayor éxito fue poner orden, tanto en las finanzas como en la ciudad. Se mejoraron los servicios municipales, además de utilizar de manera responsable los recursos para el bien de Orizaba.

“En mi gobierno se amplió el camino con excelentes finanzas, servicios públicos y obras, pero hacía falta darle ese impulso y aprovechar las bellezas naturales, un teleférico resultaba ideal”, expresa.

Como se recordará, en mi primer informe de gobierno, en diciembre de 2011, anuncié la idea de crearlo. “Será una realidad”, fueron mis palabras ante cientos de testigos.

La idea era muy buena. Eso sí. Pero nadie dijo que sería fácil. Aún no colocábamos la primera piedra y teníamos encima una avalancha de críticas y señalamientos. Con el anuncio del proyecto, inmediatamente comenzó la oposición, ya que en Orizaba para algunos sectores es costumbre oponerse a todo y estar a favor de nada.

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Dimos tolerancia al linchamiento mediático; nos llamaron “depredadores ambientales”, nos dijeron que acudirían a organismos internacionales de defensa del medio ambiente y a los tribunales por presunto “ecocidio”.

Siempre respeté (y lo sigo haciendo) las manifestaciones de los habitantes de la Ciudad que Inspira, por ello se tomaron en cuenta las sugerencias de resguardar el ecosistema y naturaleza tanto del cerro como de las áreas donde se instalarían las torres y maquinaria del teleférico.

Se abrieron espacios de diálogo entre autoridades municipales y la ciudadanía para presentar maquetas diferentes, así como puntos de salida y opciones de compra de terrenos con el propósito de que fuera lo más atractivo posible, al final se optó por comprar el patio de Pichucalco adyacente al palacio municipal, al tiempo sería la mejor opción debido a que se trataba de un recorrido de más de 900 metros, elevándose a todo lo alto de la alameda “Cri-Crí” y llegar a la cúspide del histórico Cerro del Borrego. El 14 de agosto de 2013, ante la presencia del cuerpo edilicio, trabajadores municipales, la prensa local y público en general, presenté el proyecto integral Teleférico Orizaba, así como también se colocó la primera piedra en lo que hoy es la estación de salida.

La empresa Leitner-Poma de América llevó a cabo la construcción desde la mencionada plaza Pichucalco hasta las zonas del puente Bicentenario, alameda “Cri-Crí” y la cima del Cerro del Borrego.

Fueron 4 meses de arduo trabajo, además de críticas y ataques de algunos medios de comunicación por no recibir “chayotes” o dádivas del gobierno municipal, situación que nos tuvo sin cuidado, porque mi deber, como alcalde, siempre fue proteger el dinero de los orizabeños.

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Así, el 22 de diciembre de 2013, ante la presencia de representantes del gobierno estatal, federal, de trabajadores municipales tanto de confianza como del sindicato, la comuna, miles de orizabeños que abarrotaron el puente Bicentenario y con toda esa euforia vieron como un servidor en compañía de mi esposa Lizette Kuri, el obispo Marcelino Hernández, el síndico Guarino Castelán Crivelli, y Luis Rojí Guraieb abordamos una de las seis góndolas, convirtiéndonos en los primeros pasajeros en la historia del teleférico Orizaba.

Y es justo esta historia la que no me gustaría que se perdiera. El teleférico fue un esfuerzo de todos, sociedad y gobierno. Quizás se piense que este atractivo tiene tiempo de haberse construido, pero no es así.

Dimos empleo a más de 300 personas durante la construcción, pero a lo largo de estos cuatro años la ciudad se ha beneficiado por el incremento del turismo regional, nacional e internacional.

El teleférico Orizaba se ha convertido en un ícono de nuestra ciudad que nos representa como ejemplo de desarrollo, progreso y buen gobierno.

Es parte del patrimonio de la ciudad, la beneficia y es, también, un gran legado para los orizabeños que tenemos el honor de haber nacido en esta bella tierra.