Cuentas alegres de PAN-PRD

5 junio 2017 | 18:00 hrs | Carlos Jesús Rodríguez

AUN CUANDO la algarabía al interior en la alianza PAN-PRD no les deja pensar con cabeza fría los resultados obtenidos en la elección del domingo, los números no mienten y todo es tan simple como una ecuación que la borrachera triunfalista no les permite dilucidar. La coalición PRI-Partido Verde obtuvo –al menos hasta las 14:58 horas de este lunes, con el 99.9021 por ciento de las actas capturadas, esto es, 10 mil 209 de 10 mil 219, un total de 39 alcaldías, pero alcanzó una votación de 647 mil 542 sufragios (insistimos, con solo 39 triunfos), mientras que PAN-PRD, con 112 alcaldías ganadas, algo inusitado en la historia de ambos institutos, lograron juntos 1 millón 048 mil 730 sufragios. En pocas palabras, con menos triunfos la cosecha de votos ha sido a escala superior, pues si al PRI se le quitaran los 61 mil 698 votos del Partido Verde se quedaría con 585 mil 844 sufragios, pero si al PAN se le restaran los 398 mil 177 votos que obtuvo el PRD en la elección municipal del 2013, se quedaría con solo 650 mil 553 votos, aun cuando la alianza PAN-PRD participó en la elección del domingo con dos ventajas indiscutibles: 1.-El factor Javier Duarte de Ochoa -tan aborrecido en todos los círculos-, algo que utilizó muy bien el Gobernador Miguel Angel Yunes Linares como parte del “cambio” ofrecido, aunque no con el éxito esperado, pues si al PAN le restaran las 40 alcaldías que actualmente tiene el PRD, solo habría triunfado en 72 y no en las 112 que se acredita haciendo menos al perredismo.

HAY QUIENES afirman que con el argumento de la corrupción y saqueo de Duarte, la mencionada coalición -debido al rencor social que eso engendró y que persiste-, hubiese obtenido por lo menos 150 alcaldías, pero el Gobernador y los abanderados no supieron llegar con un discurso propositivo sino de odio y, para variar en contra del “tricolor”, infinidad de priistas tránsfugas o ingratos decidieron pasarse al bando contrario en medio de la tormenta, ya sea por quedar bien con el flamante mandatario, evitar hasta donde fuera posible la persecución o, simple y llanamente, porque son como las ratas que abandonan el barco cuando se hunde. PAN-PRD no pudieron convencer a ciudadanos de Xalapa, la capital del Estado, y de las petroleras Coatzacoalcos y Poza Rica, así como, tampoco en puntos clave como Orizaba, Perote, Soledad de Doblado, Cosoleacaque y Minatitlán, por solo citar algunos.

2.-OTROS FACTORES a favor del PAN, y que Yunes Linares negó en el programa de Ciro Gómez Leyva, algo que causó hilaridad por ser considerado un chiste de esos que no contaba ni Fidel Herrera han sido: a) que por primera vez un gobierno Estatal no interviene en las elecciones para favorecer ni para afectar a ningún candidato de ningún partido político”, cuando a la vista de los veracruzanos estuvo el indiscriminado reparto de despensas y prebendas en muchas partes, como en la misma capital del Estado y el puerto de Veracruz, aunque hay que recordar que Xalapa ha sido como una maldición, pues la ha perdido por segunda ocasión en su carrera política -la primera hace 20 años cuando Rafael Hernández Villalpando ganó la alcaldía apoyado por PRD y la incipiente Convergencia por la Democracia y, la segunda con Miriam Ferráez Centeno. (Por cierto, tras la derrota el padre de la abanderada panperredista se apersonó este lunes en el café parroquia centro donde buscó acercarse al senador Héctor Yunes Landa que por allí se dejó ver, para deslizarle al oído: -se lo dije, pero no hizo caso-, deslindándose así de la postulación de su heredera.

PERO HUBO otra ocurrencia del Gobernador en turno, como el haber dicho que en Veracruz no hubo abstencionismo, cuando este, de acuerdo a las mediciones fue superior al 50 por ciento e, incluso integrantes del OPLE calculan que la cosa no fue más allá de un 55-58 por ciento de participación, pero además, pese a las evidencias asegura que los veracruzanos salieron a votar en un ambiente de tranquilidad, cuando las agresiones se contaron por montones: balaceras, heridos, levantados, golpeados, ejecutados, agresión a viviendas y vehículos, y ya para rematar, aseguró algo que ni el mismo se la creyó a juzgar por la sonrisa que le abandonó en la entrevista: “yo no apoyé a mi hijo para que ganara en el puerto de Veracruz”.

POR CIERTO, dice una sentencia bíblica que “nadie es profeta en su propia tierra”, y acaso el Gobernador Miguel Ángel Yunes Linares lo ha corroborado el domingo, pues aun cuando su alianza “el cambio sigue” logró acumular 112 ayuntamientos en disputa, lo cierto es que perdió Soledad de Doblado, la tierra que lo vio nacer y de la cual se ha ufanado siempre, aun cuando jamás, ni como funcionario Federal o Estatal ha procurado impulsarla. El municipio –con severos rezagos como todos los de ese corredor: Manlio Fabio Altamirano, Soledad, Camarón y Paso del Macho-, fue ganado por la coalición PRI-Verde con 5 mil 471sufragios contra 2 mil 506 de azules y amarillos, lo que confirmaría para Yunes Linares, no así para el senador Héctor Yunes Landa, la frase que explica que nadie es reconocido en su propio terruño o en el lugar donde a uno le conocen o por lo menos se tienen referencias importantes.

TAMPOCO APLICA para José Francisco Yunes Zorrilla, el otro senador rojizo que, contra todo pronóstico logró embolsarse el triunfo en Perote con 7 mil 924 sufragios contra mil 703 de los azulmostaza. Y decimos contra todo pronóstico porque a Pepe no solo lo traicionó el actual alcalde con licencia, Paul Martínez Marie (que a la mitad de la tormenta abandonó el barco para pasarse a las filas de Yunes Linares que lo premió con la subsecretaría de economía, cargo en donde ha resultado menos que inútil, razón por la cual pidió regresar a la Presidencia Municipal pero se lo impidieron, ya que la pretensión era operar desde allí el proceso electoral en esa zona contra Yunes Zorrilla), sino su propia tía que se fue por la independiente de la mano de su hijo Juan Manuel Velazquez Yunes, pero el Senador ganó casi todo su distrito –tanto Federal como local-, demostrando así que a él, en su tierra si lo quieren, a diferencia del Gobernador que como en el caso de Javier Duarte de Ochoa, siempre o casi siempre perdía Córdoba, donde lo recordaban como el muchacho ñoño a quien nunca dejaron de llamar “Javiercito”. En fin, PAN-PRD aunque arrasaron en 112 alcaldías, no deberían confiarse rumbo al 2018, pues del plato a la boca se cae la Gubernatura. OPINA carjesus30@hotmail.com

*Esta es opinión personal del columnista