Cuando se quiere, se puede: Miguel Vargas

20 mayo 2015 | 12:13 hrs | Raúl Morán Betanzos | Poza Rica


Poza Rica, Ver.- Avanza lentamente y con muchos esfuerzos sobre el bulevar Ruiz Cortines; sus débiles y no bien formadas piernas apenas sostiene su cuerpo, apoyándose como náufrago en salvavidas a su fuerte soporte de aluminio, que hace las veces de caminadora pero también de refugio donde se cobija.

Él es Luis Miguel Vargas, joven originario de Papantla que a sus 22 años se ha demostrado y dado una lección de vida, que cuando se tiene el firme deseo de alcanzar un sueño basta con proponérselo, tener apoyo y trabajar arduo por ello, aun cuando se tenga Parálisis Cerebral Infantil (PCI) de por medio.

Esta alteración cerebral provocada por alguna lesión en un cerebro en desarrollo, afecta los músculos, postura y movimiento de la persona, propiciando un mal funcionamiento de las vías motoras que le impiden un correcto desarrollo a quien lo padece, pero que en casos como éste, no le han impedido estudiar.

Estudiante de Pedagogía en la Universidad Veracruzana campus Poza Rica, Miguel ha logrado llegar al octavo semestre, con muchos sacrificios pero también con la ilusión de verse realizado como todo un profesionista. «Ya estoy en los detalles finales para la presentación del examen profesional, ya merito», afirma con orgullo.

Cruzar el bulevar, subir a una rampa de acceso vehicular, caminar por las calles, ascender escaleras, todo lo que podría ser normal para cualquier persona y en este caso para algún estudiante, se cuadruplica en esfuerzo para alguien como Vargas que a cada rato debe darse pausas para descansar, pero eso no lo amilana.

Su madre lo traslada diariamente desde Papantla para cumplir con sus actividades académicas y acude por él, pero entre tiempo y tiempo él se da sus escapadas para salir al mundo, para no darse pena a sí mismo, para demostrarse que puede aún más que muchos jóvenes que se han cerrado el paso con su pereza.

«Voy a terminar, me voy a recibir, va a ver usted que sí voy a poder»,  afirma con seguridad, esa certeza  que varios  jóvenes han perdido, pero que  bulle en Miguel, mientras se aleja con una sonrisa, a pesar de los grandes esfuerzos que le acarrea subir a la banqueta, pero no más allá de lo que ha hecho para terminar su carrera.