Cuando los ignorantes y vulgares llegan a gobernar

6 marzo 2015 | 12:37 hrs |

Hace casi un año, el exalcalde panista (entre 2008 y 2011) de San Blas, Nayarit Hilario Ramírez Villanueva mejor conocido como Layín, buscaba de nuevo ser alcalde de su pueblo en la elección que se celebraría en Junio de 2014, pero esta vez como un candidato independiente. Y en plena campaña hizo una declaración singular, que fue muy conocida:

«Han dicho que robé mucho dinero. Sí robé, pero poquito, porque no había dinero. Han dicho mis adversarios que me robé 120 o 150 millones de pesos. Ustedes lo saben, compañeros, las presidencias están bien pobres, no hay dinero, ojalá hubieran estado los 150 millones, a ver si no me los llevo los cabrones, esos mismos los hubiera hecho de pura obra», sostuvo Layín, quien afirmó que durante su administración el ayuntamiento pasaba por una crisis financiera.

«Que le robé a la presidencia (municipal), sí le robé, sí le robé, poquito, porque está bien pobre. Le di una rasuradita, nomás una rasuradita, pero con lo que con esta mano me robaba   —dijo ante sus simpatizantes mientras levantaba la mano derecha—, con esta mano se lo daba a los pobres  — y alzó la mano izquierda», exclamó.

Y fue tan grande su «honestidad» frente a su pueblo, que lo premió y lo volvieron a colocar en la silla presidencial del municipio de San Blas, puerto Nayarita de importancia histórica con casi 38 mil habitantes, que tiene 11 localidades y que incluye las Islas Marías como parte del mismo.

Y, hoy este señor, vuelve a ser noticia.

El pasado sábado 28 de febrero, desde las 10 de la mañana, el Sr. Alcalde Ramírez Villanueva, empezó a festejar su cumpleaños y para ello organizó un tremendo fiestón en donde se gastó aproximadamente 15 millones de pesos, y en la que hubo invitados de todas las clases sociales, económicas y políticas. Es decir, invitó a todo el pueblo y ciudadanos de lugares circunvecinos sumando la cantidad de 35 mil asistentes. Casi el 75 por ciento de la totalidad de los habitantes del Municipio.

Lo realizó en una amplia bodega de la comunidad de Huaristemba, contrató al grupo musical «El Recodo» –que cobra 1.5 millones de pesos por 3 horas de presentación; se consumieron 50 mil cervezas—cuyo costo se calcula en 13 millones de pesos–; 50 cabezas de ganado para birria –600 mil pesos aproximadamente–, etc. Pero no sólo fue eso, el señor, presumió de tener grandes y poderosos amigos porque aseguró que no tocó un quinto del erario, y que casi le salió gratis la fiesta porque sus «cuates», le regalaron la música, las reses, la cerveza, etc., Es decir, a él le tocaron nimiedades, aportando sólo lo correspondiente a: meseros, mobiliario, arreglos, etc., gastándose 250 mil pesos únicamente.

Pero, ya al calor de los alcoholes del festín, el barbaján de Don Hilario todavía tuvo el descaro de «avergonzar» –¿será?–,a una joven que bailaba con él desde el entarimado y que a ritmo de la «redova», le levanto 2 veces el vestido hasta la cintura dejando a la vista de todos, sus lindas pantaletas y voluminosos glúteos, frente a las carcajadas de toda la audiencia.

Y qué lamentable, que las mujeres se presten a eso –voluntaria o involuntariamente–, porque sabiendo que se exponen a todo cuando tratan de alagar a semejantes «patanes–, obtienen este tipo de resultados, mismos que denigran la imagen femenina.

Y el video, hoy de circulación nacional, en lugar de avergonzarlo u ofrecer una disculpa pública a la chica a la que cometió el abuso, le ha importado un bledo lo que piensen de él, por el contrario, estos hechos lo hacen sentir más «macho», porque el protagónico y corriente tipo ni se ha inmutado con las críticas que le han llovido por adoptar un comportamiento de tercera y por ostentar prepotencia frente a su pueblo, San Blas, demostrando que él las puede, que le sobra el dinero, que tiene amigos «pudientes», que sabe usar y abusar del poder y que –quieran o no–, lo tendrán que aguantar los siguientes dos años aún.

Pero este señor aparte de que no conoce la vergüenza, creo que tampoco conoce lo que es gobernar, porque sus actos por sobre todo demuestran algo que llamamos simplemente: «abuso de autoridad», conceptualizado como: prácticas e intercambio social en las que se ejecutan conductas basada en una relación ventajosa de poder, jerarquizada y desigual. En otras palabras, en una situación donde la autoridad o individuo que tiene poder sobre otros, debido a su posición social, conocimiento o riqueza, utiliza ese poder para su beneficio o para explotar o sobajar a sus ciudadanos.

Y eso es justamente lo que hace este tipo de «patán» disfrazado de Presidente Municipal.  En lugar de utilizar esos 15 millones en fiestas—si realmente quisiera ayudar a su pueblo, en lugar de tirarlos en vanidades ¿porque no usarlo para obras sociales: mejorar una escuela, un centro de salud, ampliar las becas o fortalecer los programas alimentarios, etc.?

Pero, no se le puede pedir más, a quien carece de valores, de vergüenza y de inteligencia para gobernar.

En fin, como decía mi abuela: «hay dos cosas que no se pueden ocultar: el dinero y la preñes. Y ambos, si son mal habidos, más».

Gracias y hasta la próxima.