Cristy, la chica de prepa que cazó a un narco

Se publica libro autobiográfico donde la joven revela cómo “atrapó” al “Mono Muñoz”

Foto: Web.
10 marzo 2019 | 15:37 hrs | Redacción Noreste | Nacional

Parece una historia de ficción, una película merecedora al Oscar por Mejor Montaje, pero se trata de una historia real donde la protagonista, cuando sucedieron los hechos era estudiante de preparatoria y hoy una licenciada en psicología, que en una edición particular pública su libro autobiográfico titulado “Cristy no sabía amarme”.

En sus páginas narra su paso por un mundo de profunda fatalidad al que sobrevivió y en el cual “Cazó” a Juan Manuel Muñoz Luévano, alías el Mono Muñoz, lavador del cartel de los Zetas.

La revista Proceso de esta semana da cuenta de dicha publicación donde ella narra cómo planeó y llevó a cabo la “atracción” del capo.

A continuación parte de artículo.

Esa misma noche me vestí para matar… Me puse unos pantalones negros de piel con un top negro que dejaba ver mi abdomen plano, no por el ejercicio, la vida que llevaba me estaba matando. Iría a la discoteca de moda y me ligaría al dueño, del que se rumoraba era un narcotraficante, si lo lograba, mis problemas acabarían pues por un lado, tendría barra libre de drogas y por otro nadie se atrevería meterse con la novia de un narco”, narra Cristy en su libro.

Cristy cuenta que se tardó una hora en arreglarse para cazar a su presa. “Cuando estuve lista me dirigí al antro”, el Bar Joy, ubicado en la capital de Coahuila.

“Al llegar me fui directo a la barra, pedí un vodka tonic y me metí al baño a echarme unas líneas. Cuando salí observé el lugar y lo ubiqué a él, o sea, al capo. Estaba sentado en el segundo piso con sus amigos, así que terminé mi trago y me subí en una bocina que estaba junto a su mesa”.

Añade que se puso a bailar para tratar de seducir al famoso narcotraficante. Su sensual baile rindió el fruto esperado ya que uno de los “escoltas” del capo la llamó para decirle que “el señor” la invitaba a su mesa.

“Sin pensarlo me dirigí a donde estaba y me senté a su lado. Lo primero que se me ocurrió decirle fue, ‘¡Qué bárbaro pareces mi papá!’. Todos los que estaban ahí me lanzaron miradas agresivas y fulminantes, literalmente uno de sus trabajadores me pisó para que me callara”, escribe en el libro.

No obstante, al capo le pareció gracioso que le dijera “esas verdades en su cara y mostrando la frescura con la que lo hice”, así que el narco se rió y el ambiente de tensión se despresurizó.

“Esa noche la pasé muy bien con él y con sus cuates y mis problemas para conseguir drogas terminaron”.

La presa que Cristy cazó esa noche, por una breve temporada, se llama Juan Manuel Muñoz Luévano alias el “Mono Muñoz”, actualmente preso en los Estados Unidos en donde espera la fecha para que inicie su juicio en la Corte Federal de San Antonio, por los delitos de tráfico de drogas y lavado de dinero, entre otros.

El historial delictivo del Mono Muñoz es largo. Fuentes de la Fiscalía de la Laguna que investigaron a Muñoz, contaron a Proceso que en una ocasión Miguel Ángel Treviño Morales, “El Z40”, lo capturó y lo torturó debido a que desconocía el acuerdo con Osiel, hasta que llegó Heriberto Lazcano quien ordenó que lo soltaran.

Regresó a Coahuila entre 2002 y 2003 con una fortuna y para el año siguiente empezó a crecer en los negocios con bares, restaurantes, franquicias pero sobre todo con una veintena de gasolineras.

Una historia digna de leerse.

 

Con información de Proceso