Cristina Ferral, segunda futbolista mexicana en jugar en la liga francesa

A inicios de agosto de este año, el Olympique de Marsella anunció su fichaje. En México empezaron a conocer su nombre y recorrido tras ese fichaje

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3 noviembre 2017 | 14:53 hrs | El País

Cristina Ferral ha hecho un trato consigo misma: renunciar a su familia para triunfar. Creció en Tampico, Tamaulipas, hoy uno de los Estados más violentos de México. Cuando ella era niña aún podía andar por la calle sin problema e ir a jugar futbol al campo detrás de su casa.

“Era muy inquieta. Todas las tardes me veías por ahí”, menciona. Cuando era adolescente recibió una beca de una universidad privada en Monterrey. Esa fue su primera mudanza y su primer acercamiento a la soledad.

“Empecé a jugar para mi escuela, luego jugué por Tampico y después representé a Tamaulipas. Entrenaba todos los días en alto rendimiento. Eso me ayudó para lograr un lugar en la selección mexicana sub 17 y luego ir al Mundial”, cuenta. Eso le sirvió para que el instituto educativo le ofreciera ser su estudiante-atleta. Cristina empezó a estudiar negocios internacionales y a vivir sola. “Los estudios te ayudan un poco a no extrañar a la familia”, considera la mediocampista.

Ferral empezó a dar notables actuaciones en el incipiente futbol femenino en México. Fue cuando la Universidad del sur de Florida, Estados Unidos le ofreció estudiar su licenciatura en sus instalaciones y, sobre todo, que jugara allí. Volvió a hacer las maletas, alejada de sus padres. “Desde los 7 años estudio y juego. Soy una persona analítica y objetiva. Eso te ayuda a tomar decisiones en la cancha”, menciona la futbolista.

En Estados Unidos tienen una red de ligas de futbol a nivel universitario, llamado college. El deporte se cultiva y allí se pulen a las jugadores que terminan en los combinados nacionales norteamericanos. No por nada, la selección estadounidense femenina ha conquistado tres Copas del Mundo. Ferral se nutrió de ese entorno. “Batallé por cuestiones del idioma. La facilidad que te dan en Estados Unidos es de primer mundo. No se compara con ningún país. Reconocen mucho a los student athlete. Me encantaría tener ese sistema en México”, opina.

Ferral volvió a ver a su familia el día que se graduó en administración de empresas. El segundo entrenador recopiló en un video los mejores momentos de la temporada de Cristina.

“Y ese video le llegó al entrenador Christophe Parra del Olympique de Marsella. Estaba interesado en tener una mediocampista, empezamos a hablar y aquí estoy”, explica la chica que hace unas semanas tuvo su primer llamado con el seleccionado absoluto durante una gira por China.

A inicios de agosto de este año, el Olympique de Marsella anunció su fichaje. En México empezaron a conocer su nombre y recorrido tras ese fichaje. Así se convirtió en la segunda futbolista mexicana en jugar en la liga francesa, antes lo había conseguido Andrea Rodenbaugh, ahora entrenadora de las Xolas de Tijuana. En su país no es tan común que fichen futbolistas desde Francia. “Tengo dos meses aquí. Es difícil por el idioma. Todavía sufro con algunas de mis compañeras porque no hablan en inglés. Solo dos de ellas hablan español. Apenas sé las cosas básicas cuando estamos jugando: derecha, izquierda, abajo, arriba. Estoy en el proceso de seguir mejorando”, reflexiona.

Cristina debe esperar hasta la noche para poder charlar con su novio que vive en México y con sus padres. “No puedo hablar mucho tiempo con ellos. Todos lo han entendido muy bien. Las compañeras me han recibido muy bien, no se compara con la gente que quiero estar. Sé que vale la pena. Es una experiencia que tengo que disfrutar, lo demás puede esperar un poco”.

Cristina Ferral es parte de esa generación de la ruptura en el futbol femenino en México, en la cual hay jugadoras en los principales circuitos. De ellas destacan Kenti Robles del Atlético de Madrid y Charlyn Corral del Levante. Además de la incursión de la primera liga profesional exclusiva para mujeres en México. “Es una oportunidad para las futbolistas. Ahora hay una visión más global para todas nosotras”, concluye Ferral.