Crisis en México. Acechan los Soros

27 junio 2016 | 11:07 hrs |

“Si la gente supiera como funciona el sistema financiero y la banca habría una revolución antes del amanecer” Henry Ford.

 

Los sistemas políticos tienden a recibir influencias no contempladas, que alteran el curso de lo que los gobernantes pretendían; o más bien alteran el curso de lo que los votantes creían que los gobernantes pretendían. Una lista muy escueta de lo que pasa en México, da cuenta de hechos innegables que hacen prever que el país está al borde de una asechanza mayor y que el rumbo se dirija a un lugar no previsto por los ciudadanos. Se reconoce el fenómeno porque cada vez que una crisis se acerca, surgen los mismos métodos para desestabilizar probados en otras latitudes , que explican las manos que mecen la cuna o mejor dicho las garras que lanzan la criatura al vacío.

El olor nauseabundo de las conspiraciones que se llaman a sí mismos movimientos sociales, confluyendo con el exceso de corrupción del poder y la inseguridad envenenan el ambiente y quieren trastocar la naturaleza, que había sido tradicionalmente pacífica eneste nuestro enorme y generoso país que como dijera el gran campeón olímpico Luigi Cassola : “México siempre será una opción porque los ladrones no se lo terminan de acabar”.

La provocación en Oaxaca a la que asistió puntualmente la policía para operar improvisadamente de manera violenta contra grupos radicales y guerrillas del siglo pasado, disfrazadas de maestros incontrolables; fueron acciones sin uso de la inteligencia, a pesar de tener en las nóminas de la SEGOB o del CISEN millares de empleados dedicados a ese fin. Resultan después de la tragedia, adoptar el mismo patrón erróneo que en Ayotzinapa: esperar únicamente a que el tiempo y la desidia terminen con el oprobioso incidente como en los tiempos de la guerra fría.

La división escondida del partido gobernante que sale a flote por la lucha sucesoria de las camarillas del gabinete para el 2018 y por el fracaso electoral del PRI nacional y de los estados,atribuido a los daños al patrimonio de las finanzas públicas, de parte de sus gobernantes que hacen alarde de impunidad. Los homicidios a periodistas, los secuestros y extorsiones que alcanzan hasta el México rural.Las propuestas de cambios constitucionales sin suficiente consulta y legitimidad para beneficiar a minorías extravagantes, en los temas de drogas y sexo… faltaría rock and roll. El imparable crecimiento y fragmentación del crimen organizado; la ausencia de inversión y el desempleo; así como la estrepitosa caída del dólar en este sexenio, son algunos elementos que alteran cualitativamente el curso de lo que la gente alguna vez no hubiera esperado de sus gobernantes.

Por eso la pregunta que se desprende es sin duda relevante , saber si el gobierno de Peña es tan incapaz para no haber previsto este escenario o si además está siendo influenciado por asesores sin escrúpulos con cartas marcadas, que tienen como divisa urgir el caos, como en Siria, Ucrania o en los países víctimas del slogan de la “primavera árabe” que no fue sino un impulso para empoderar los grupos de fanatizados musulmanes intransigentes con el diabólico fin de matar, robar y destruir en países en los que campeaba la tolerancia y la tranquilidad social.

Porque si se analiza en retrospectiva, las cosas van empeorando, desde el aumento de la deuda siempre inexplicable y la quiebra técnica de PEMEX; y por eso no extraña que después que se liberó el subsuelo, los tentáculos de los magnates de la anarquía como George Soros, preparen una ofensiva contra México, porque son muchas las coincidencias manipuladoras que su engendro Open Society y sus tentáculos, pareciera que están colocando en la agenda del poder político del país: la liberación de las drogas y los matrimonios del mismo género, el aborto y el aliento a los grupos vandálicos del signo que sean y la promoción de populismos aparentemente justicieros para desestructurar a los gobiernos. Los amos de la especulación financiera tal parece
apuntan acrecentar los conflictos en México y no solo en la perspectiva del 2018, con un candidato independiente como Jorge Castañeda; sino porque estos insaciables plutócratas quieren establecer las bases de la apropiación de las personas, sus mentes y sus materias primas valiosas, en esta coyuntura de debilidades institucionales.

En este contexto la nueva versión del colonialismo de Soros tiene un instrumento muy bien calibrado, una trampa en la que caen como moscas los funcionarios de los países que no se amanecen a estas amenazas, y están en ayuno de entender a la geopolítica; porque persisten en ocultar, evadir y diluir los llamados crímenes de lesa humanidad, crímenes que obligatoriamente, por los acuerdos con la ONU, el artículo 5º del estatuto de Roma; tienen los gobiernos la obligación de llevar a sus perpetradores a la justicia hasta las últimas consecuencias. Y ahí está el peligro porque lo de Guerrero y Oaxaca, las muertes de periodistas y otras lamentables evidencias hasta sembradas, los pueden meter en graves problemas y en un descuido más, sujetarlos a la presión sin retorno de la Corte Penal Internacional.

Porque en ese escenario es donde trabaja Mr. Soros y su Open Society ofertando a los mexicanos reticentes, antes que la ONU tome providencias: la solución alternativa a través de sus aparentes buenos oficios. Y la propuesta es reproducir que suceda algo como en Guatemala, donde sus finanzas erigieron a la CICIG, Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala y con un activismo intenso tipo macartista de expertos internacionales han suplantado la estructura de justicia desestabilizando al gobierno legalmente consituido. Soros con este instrumento ha penetrado hasta el fondo de la seguridad nacional de Guatemala. Con la firma de un engendro similar que sustituya la estructura de justicia, por una espuria internacional de expertos en
derechos humanos, como sucede hoy en el país vecino; haría trizas a la clase política mexicana que se le oponga Y de esta manera el plan Soros de desbarrancar el país que conocemos, iniciaría el mismo camino de descomposición que otros en el orbe han seguido y el camino hacia una “primavera latinoamericana “ tal vez sea el peor destino jamás elegido.