Crecen hartazgo e inconformidad en Veracruz

12 febrero 2018 | 13:24 hrs |

Por Rafael Arias Hernández

 

286 días, para el final de gobiernos y partidos que han logrado conformar un creciente hartazgo social inocultable. El PRIVERDE en lo nacional; y el PANRD en lo estatal. Uno y otro con sus escasos aciertos y sus innumerables errores, incapacidades y pendientes.

Distracción y espectáculo a granel. Mientras, los hechos hablan. El hoy y el aquí en gran medida desatendidos, manipulados, compelidos, violentados y prevaricados. No se diga de la previsión y planeación.

En pleno circo electoral, de tsunamis distractores, carnavales y ferias de lodo, insultos y exageraciones. Indispensable puntualizar antes de satanizar: en principio, repetir que responsables y culpables son los que están, no los aspirantes opositores que aspiran llegar. ¿Qué hacer con ellos, justificarlos, disculparlos, no evaluarlos y reciclarlos?

Importante saberlo, porque sin duda alguna, gran parte de ese hartazgo e inconformidad social ha sido y es capitalizado por MORENA. Hecho que, ante posible pérdida de elecciones, alarma y preocupa a presuntos responsables, prófugos potenciales y culpables intocables en los gobiernos.

Y hay que insistir en precisar deberes y obligaciones de hoy, no solo pasar al derecho de elegir y la libertad de opinar, acerca   aspirantes y suspirantes, quienes una vez  electos, se harán cargo.

¿De qué tamaño es el daño, por incapacidad y falta de buenos resultados presentes? ¿Cuál es el perjuicio o deterioro causado y acumulado, por quienes se auto promovieron como la solución, el rescate  y hasta la concreción del cambio?  ¿Qué hacer con los que llegan al poder, para no poder, pero si aprovecharse y beneficiarse de él?

Responsabilidad ineludible de gobernantes, y también de una oposición complaciente e incapaz. Incluso, simple resultado del deber ciudadano y social conculcado o negado,  por  pasividad y conformismo. ¿Tenemos los gobiernos que merecemos?

En todo caso, es imprescindible contar con verdadera y puntual rendición de cuentas y evaluación social.

De los electos o nombrados es la responsabilidad de entregar buenos resultados, no de aspirantes y suspirantes.

¿O qué nos enajenamos, distraemos y entretenemos en el escándalo del día o el circo electoral de innumerables pistas? ¿O de plano, minimizamos los daños y hasta olvidamos quienes son hoy, los responsables y eventuales culpables de lo que padecemos?

El caso es que se deben identificar a electos o nombrados, gobernantes o funcionarios, quienes juntos o separados, ya han demostrado alcances y consecuencias de la ineficiencia y la delincuencia gubernamental, que les caracteriza.

Así, dados innumerables hechos y resultados, muchos ya son conocidos y calificados como ineptos y corruptos; incluso algunos,  emergen y hasta presumen su complicidad e impunidad, con o sin fuero.

 

DEBILITAMIENTO Y QUIEBRA INSTITUCIONAL

Desde siempre: presente negado, futuro cancelado.

El alcance de la Justicia y la fortaleza del Estado de Derecho, se encuentran en la práctica cotidiana, en el comportamiento de todos y cada uno de los que formamos parte de la sociedad. En particular de todo gobernante y todo servidor público, comprometidos y obligados a cumplir y hacer cumplir la ley.

Denunciar y procesar, toda conducta delictiva o comisión realizada, premeditada o espontánea, hasta la omisión irresponsable; desde complacencia conformista, hasta complicidad, corrupción y delincuencia gubernamental.

Sin mayores complicaciones, lo que debe tenerse siempre presente,  es que todo servidor público deben servir a  la sociedad, no servirse de ella; y que  todo ámbito de gobierno, esta ineludiblemente obligado a atender  necesidades y  reclamos individuales y sociales; y  ayudar o resolver problemas, y no convertirse en parte, o en el problema mismo.

Urgente insistir, en la puntual  y auténtica rendición de cuentas, la evaluación objetiva y el deslinde oportuno de responsabilidades. A partir de los resultados y reconocimiento de  las condiciones existentes,  definir  problemas y determinar que es un acierto y que un error. Precisar logros y avances, así como pendientes y retrocesos. Solo sabiendo, qué se ha convertido en fortaleza y qué en debilidad se pueden determinar capacidades, alcances y  limitaciones.

¿De qué sirven simuladores sistemas anticorrupción, sanciones exageradas, cuando lo primero, lo elemental  no se hace?¿Sanciones altas pero inaplicables, para fomentar la impunidad de responsables y culpables prófugos y ausentes?

En plena agresión verbal y  guerra de elucubraciones e insultos; no extrañe que se posponga la discusión de lo importante, así como sus correspondientes decisiones y  acciones. La cortina de humo cumple su propósito, lo importante se oculta, minimiza o pospone, para dar paso al espectáculo y al entretenimiento.

Ya se ha dicho y hay que repetirlo. El problema no es casual, tiene orígenes, causas y responsables: beneficiados y perjudicados.

Así, a la inseguridad y violencia, al empobrecimiento y marginación, al reto permanente de crecimiento económico real, de oferta de empleo, ingreso y prestaciones dignas. A la vieja y nueva aspiración de mejorar bienestar social y calidad de vida, se deben agregar viejos y nuevos problemas, de todos los ámbitos de gobierno.

En efecto, la crisis no solo abarca importantes aspectos de la administración y las finanzas públicas, sino que también se extiende a un debilitamiento y empobrecimiento institucional, acrecentado en muchas formas, por discrecionalidad y autoritarismo, ineficiencia y corrupción, impunidad y delincuencia gubernamental.

Muy preocupante, que frente a estos colosales y nuevos desafíos impera más de lo mismo. Y eso que se autoproclaman gobiernos del cambio.

Caro y perjudicial insistir en negaciones de la realidad, manipulación de hechos y verdades a medias. Todo para no enfrentar a fondo y en forma, los graves problemas. Mediocridad e ineptitud van de la mano con delincuencia e impunidad.

Ante la persistente opacidad y silencio, desinformación y simulación oficial, obligado insistir: ¿De qué tamaño es el daño recibido y cuál es ya, el acumulado? ¿A cuánto asciende el total-total de deuda pública estatal y municipal? ¿Dónde están los miles de millones de pesos presupuestados y desaparecidos? ¿Y los resultados de la entrega recepción? ¿Cuántos despedidos y nuevos contratados van? ¿Renovar o autorizar más concesiones y privatizaciones, para beneficiar a quienes? ¿Cuál es el costo de la reestructuración de la deuda? ¿Por qué los descomunales y ofensivos super sueldos, prestaciones y beneficios a funcionarios mediocres?

@RafaelAriasH

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*Esta es opinión personal del columnista.