Corrección y ajuste, en economía y finanzas

3 febrero 2020 | 13:50 hrs | Rafael Arias Hernández | Rafael Arias Hernández


Por Rafael Arias Hernández

Bien, por  intentar modificar  la equivocada política económica  del gobierno federal.

Es importante que se reconozca que el sistema económico, a diferencia del político, exige conocimientos, aptitudes y efectividad en los resultados.

La apertura, sobrevivencia y crecimiento de empresas o centros de trabajo, y de los mercados, no se basa solo en discursos, y buenas intenciones.

Eso sí, tanto en el sistema político, como en el económico, se debe exigir a todo gobernante y servidor público legalidad y efectividad, en todas y cada una de sus acciones; y también, al mismo tiempo, debe caracterizarles honestidad, responsabilidad, capacidad y efectividad.

Hay que valorar la oportuna y razonable disposición oficial, respecto a entender y atender bien y a tiempo la Economía; intención,  hasta hoy consistente en integrar un nuevo equipo de trabajo y elaborar un plan de acción inmediata.

Nada de hacerlo a solas, discrecional o  tecnocráticamente, desde el escritorio o simulador.

Por lo pronto, no hay duda que el gobierno de AMLO, al reaccionar así,  reconoce las complicaciones del problema e intenta ajustar y corregir cuanto antes, su visión y acción sobre la Economía.

Por lo pronto, no se trata de exaltar lo que todavía no se ha hecho, ni integrado, ni  puesto en práctica;  solo se trata de reconocer ventajas y oportunidades, en el cambio de actitud y la disposición a otro tipo de intento, que debe ser incluyente y participativo.

Imposible hacerlo sin  empresarios y banqueros, conocimiento y tecnología, organización y capacidad, así como el suficiente respaldo ciudadano y social.

Recuérdese lo que tanto se ha vivido y padecido por décadas y años.

Una y otra vez, tarde o temprano, la realidad se hace sentir y pone en su lugar discursos y declaraciones oficiales,  del  “no pasa nada” y “vamos bien”.

De ahí que, hay que reconocer, que para responsables y representantes del poder público, no es fácil aceptar que lo que se había dicho y dispuesto,  es insuficiente o no funciona; y que se deben realizar cuanto antes los cambios necesarios.

No se debe sostener,  lo que  no funciona, ni ofrece buenos resultados.

Además, se debe obligadamente considerar, que la situación actual en sus diversos ámbitos o contextos,  no es muy favorable, y que otros cambios y otras condiciones se hacen presentes. En pocas palabras, estamos ante un futuro inmediato nada fácil, complicado y lleno de retos.

DETERMINANTE IMPULSAR LA ECONOMÍA.

En pleno estancamiento o recesión, se deben  evitar, iguales o mayores, costos y  pérdidas que conllevan  discrecionalidad y  voluntarismo oficiales, característicos de ineptitud e incapacidad, y causantes  de desorden e  incapacidad gubernamentales; y también, los daños ocasionados o alentados, por   la inocultable y creciente corrupción y delincuencia en el gobierno.

Necesario apoyarse en el reconocimiento, información, estudio y análisis profesional y actual, que permitan encontrar y diseñar, cuanto antes, proyectos, soluciones y respuestas viables. No  simulaciones o apariencias; mucho menos, costosas ocurrencias o improvisaciones.

Preciso entender,  que la. Economía no crece, ni se sostiene sin el apoyo de la inversión pública y, sobretodo, de la privada, tanto nacional como internacional. Ignorar, menospreciar  o  perjudicar al pequeño, mediano o gran empresario es contraproducente y perjudicial. Obligado recordar a la Universidad Pública, su ineludible responsabilidad social.

Administrar bien, requiere evaluar y planificar permanentemente, bajo normas y principios que, de no observarse, se ocasionan pérdidas y retrocesos. .

Ahora se sabe que oficialmente,  la economía decrece, es decir está en recesión; y consecuentemente, las finanzas se desestabilizan o están en contracción.

Según el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática  (INEGI), por primera vez desde 2009, cae el Producto Interno bruto (PIB) a una variación porcentual anual negativa. En 2009, fue de -5.3 %; y en 2019, llegó a -0.1%. (Sol de México. 31.01.20)

Para unos, debilitamiento o recesión, causada por factores internos, como  la incertidumbre causada por la lenta ejecución del gasto público federal, estatal y municipal, y hasta por su subejercicio parcial o devolución de recursos;  para otros, por la pérdida de confianza para invertir, por el fuerte deterioro del sector de la construcción, y por la desaceleración en el consumo interno; y para algunos más,  la contracción de la Economía también ha sido causada,  por el  fuerte debilitamiento de la producción industrial,  de algunos servicios incluyendo los financieros, tasas de interés, etc.

Ante la poca o nula atención de lo económico, aumentan desempleo,  informalidad, pobreza, hambre  y  marginación.

Se sabe que a la recesión contribuyen 5 entidades, obligadas a cambiar urgentemente su política económica.

“La caída…derivó principalmente de las disminuciones en la capital del país, el Estado de México, Guanajuato; Jalisco y Veracruz…” Éstas, junto con Nuevo León aportan el 49% del PIB (El economista.30.01.20)

RECURSOS ESCASOS, PARA NECESIDADES CRECIENTES.

Gobernantes y gobernados, todos debemos aprender, que no se puede disponer de lo que no hay; ni repartir lo que no se tiene.

Obligatorio decir que, tanto el grupo de trabajo creado por el Presidente López Obrador, como el documento que se elabore y entregue definiendo la nueva política del gobierno federal, para fortalecer la Economía mexicana, no son ni serán suficientes, para garantizar  éxito y  consecución de objetivos.

En principio y de manera rápida y breve, habría que decir que se deben atender, al mismo tiempo, otros aspectos.

Para empezar, el completo apego a los principios de legalidad y legitimidad, para asegurar viabilidad y evitar inconformidades y conflictos. Erradicar inseguridad pública y corrupción gubernamental.

Por otro lado,  asegurar,  presencia y apoyo de bancos e instituciones financieras;  participación activa de la iniciativa privada, de sus organizaciones representativas y de empresarios dispuestos a respaldar el esfuerzo.

Además, exigir y garantizar,  incorporación y apoyo de gobiernos estatales y municipales, que deben adoptar, adaptar  y replicar de inmediato, la política económica federal acordada, de acuerdo a  condiciones y características del ámbito regional y local correspondiente.

Y desde luego, indispensable alentar y contar, con una amplia y efectiva participación ciudadana y social, que propicie  viabilidad y éxito de la política económica,  nacional, estatal y municipal.

 

-Académico. IIESESUV  Twitter@RafaelAriasH, Facebook:Veracruz HoydeRafaelAriasH

 

 

 

Esta es opinión personal del columnista