¿Cómo le hizo y qué hará Trump?

14 noviembre 2016 | 14:51 hrs |

 

Por: Jorge Miguel Ramírez Pérez

“Una fuerza de avanzada se encuentra con que puede tomar uno de dos caminos, uno bueno y el otro malo. El primero es ancho y directo, y está bien pavimentado; el segundo es angosto y sinuoso y no está pavimentado. Solo en el paradójico reino de la estrategia se presenta la necesidad de elegir, porque solamente en la guerra un camino malo puede ser bueno precisamente porque es malo….”

Eduard Lutvak, Estratega

 

La lógica estratégica no es lineal. Si fuera así cualquiera podría tener una prospectiva clara de lo que hay adelante. Pero es más complicada y no todos los malos caminos se aplican a este esquema. No es una receta, es producto de la evaluación de los caminos alternos.

Por eso los locutores habilitados de analistas y otros comentaristas de los sondeos de opinión y de los antecedentes estadísticos se equivocan y además se enojan. Porque creen que el mundo está equivocado y ellos no. No pueden entender que hay más datos que las encuestas, que además ya perdieron la seriedad que tenían al principio; a finales del siglo pasado, cuando estaban de moda como rectores de las preferencias políticas.

Al grado que el pasado martes los paisanos entusiastas perdieron la cabeza, hicieron a un lado la objetividad y hubo un momento en el que todos los comunicadores mexicanos se creían ciudadanos estadounidenses, reían, lloraban y se lamentaban. Unos fueron hasta allá como Manlio Beltrones, convertido en analista internacional; patéticos como la señora Calderón, en plan de comadre rastrera, se dice aspirante pantufla de la tía Hilaria y como barberos profesionales los Vicentes, Fernández y Fox, o los presidentes de los partidos que calcularon que había que sumarse a la cargada con la Clinton.

Enojados muchos con los que votaron por Trump: el ojo en la viga criticando la paja en el ojo del vecino.  Porque teniendo a Peña como presidente no se puede decir nada.

Muy difícil, que cuando las personas se vuelcan en sus pasiones, acepten que el mundo es redondo y no plano.

Pero ¿porqué triunfó Trump sobre la veterana Clinton? Porque territorialmente hablando, arrasó las mayores extensiones geográficas, la América profunda, excluyendo a las grandes urbes, donde la señora tuvo más votos. En total más que el ganador pero ella perdió, con base en las peculiaridades del sistema electoral indirecto. Nadie se puede decir engañado.

Pero Trump triunfó porque los que producen, no los de los servicios financieros, ni los   beneficiarios del sistema, votaron por él.

Del otro lado pesaron las  promesas incumplidas como las de migración a los hispanos; los endeudamientos colosales con Obama más que ningún presidente antes. La impunidad con la que fueron tratados los banqueros causantes de la crisis del 2008. Un incongruente e inmoral manejo de la Fundación Clinton; poca seguridad interna y lo más grave, claros indicios de una asociación con fuerzas que finalmente derivaban en consorcios terroristas, ligados a la yihad whabita sunita como los hermanos musulmanes, de la que los correos de la Clinton; de Podestá y de Huma Abedin personajes de su confianza eran la evidencia que finalmente tapó el FBI, porque sea como fuere esa oficina es una más de las dependencias que están bajo el mando de Obama.

Lo señalé en su momento en mis columnas aquí y en las de El Arenal. Sin tomar partido, porque no soy estadounidense. Advertí, que el establishment, se acercaba a su fin después de 28 años de poder ininterrumpido.

Señalé que el muro que ofrecía Trump lo estaba haciendo ahora Obama, cosa que desconocían ambos candidatos entonces. Sí, el actual gobierno que más a perseguido a los mexicanos indocumentados. Advertí que los dos coincidían en el plan de gravar las remesas de nuestros connacionales y tratar de renegociar algo del Tratado de América del Norte, para reducir el déficit de más de 50 mil millones anuales de la balanza comercial con México.

A la vez señalé que era Trump un hombre sin plan, sin conocimientos y que era de esperarse que gente como él, incluso los ignorantes lo apoyaran, porque eran personas que los políticos demagogos nunca los incluían en sus esquemas por favorecer mejor a las minorías, que darles mínimas oportunidades a los que representaban los segmentos mayoritarios: los trabajadores y granjeros de la nación.

Claro que Trump, y cualquiera que no se identificara con las formas políticas de los últimos años, iba a vencer. Desde el primer debate pudo hacer trizas a la señora, no lo hizo, yo creí que por palero, pero me di cuenta que no dominaba la forma de atacar y simplificar las traiciones de la Clinton ante el pueblo estadounidense. No sabía Trump como entrarle, de hecho se hizo bolas, pero la gente se dio cuenta de las marrullerías de la tía Hilaria.

Escribí que Donald es muy malo ligando damas y su frustración y torpeza de trato es hasta con las de tipo accesible; aún las guapas de los concursos de belleza lo batearon, y su comportamiento fue el de todos los poderosos que confunden a las personas con mercancías, aunque muchas quisieran ser adquiridas por esas formas poco dignas. Eso no es un crimen, es un síndrome común a todos los pudientes en el mundo y estuvo bien que le dieran una repasada a su ego.

Con México dijo textualmente que le echábamos al otro lado, lo peor del país y que nos iba a regresar a los malandros.  Dijo que los mexicanos les quitábamos los empleos y nos los iba a quitar y que el Tratado se necesitaba revisar o lo quitaría. Y que el muro lo íbamos a pagar con nuestro dinero. Como dije, gravando o incautando remesas.

 

¿Qué va hacer?:

Dejar sola la rebelión en Ucrania, revisar las sanciones a Rusia por lo de Crimea, enfriar a la OTAN, que después de los errores con Erdogan de Turquía quedó en calidad de un elefante con parálisis; apoyar que la capital de Israel sea Jerusalén, dejar de ser los sicarios de la familia real saudí y de su brazo conspirativo: los hermanos musulmanes. Puede reabrir la investigación del 11 de septiembre;  tal vez dejar en paz a los nacionalistas de Libia y Siria; restarle dinero a la burocracia inútil de la ONU y no darle dinero a las ONG que apoyan la anomia social, es decir a casi todas, como los de la bandera del arco iris, que van a tener que ponerse a trabajar. Tronar el tratado del Pacífico.

En cuanto a México, si tiene tiempo: seguir con el muro que sigue avanzando, atacar a los capos que viven allá, diciendo que son mexicanos para no alarmar a los mafiosos de la casa; poner centros de filtro como en San Onofre; obligar que México, impida el paso de centroamericanos y revisar el Tratado.

 

¿México que va hacer?

Tiene que escoger el camino angosto y sinuoso. Depender menos de los planes ajenos. Menos de los planes improvisados, porque improvisados ellos e improvisados nosotros, tenemos lo que tenemos de dirigentes mediocres y asustadizos.

Apenas se vio que Trump podía triunfar y de inmediato los ricos mexicanos con sus pánicos subieron el dólar.

Solo Videgaray le atinó, lo señalé en su momento, como punto favorable pero como un golpe de suerte. De ninguna manera resultado del análisis y Peña, aunque se desdijo fue lo único que le había salido bien, lo escribí hace dos meses. Esa es la improvisación cuando salen las cosas de chiripa.

La otra, es la postura de pena ajena, la de los hilaristas todos los del gabinete que son empleados de algún demócrata antes encumbrado, es la  cargada, de los políticamente correctos que tienen en perspectiva aceptar una  vida sometida con la burocracia estadounidense al extremo.

La opción estratégica: ir por el camino mal pavimentado y angosto de la dignidad y pensar políticamente sin extremismos: tenemos una nación, que tiene recursos, no tenemos proyecto, ni tenemos orden… ya es tiempo de tenerlos y asumir lo que necesitamos, porque no hay plazo que no se cumpla.