Coalición sin nombre

5 enero 2018 | 8:54 hrs | Ángel Álvaro Peña

Tan inclinados como son los priistas al culto a la personalidad, ahora ya no encuentran la mejor manera de justificar el nombre de la coalición electoral con la que competirán en las próximas elecciones, es decir, dentro de medio año.

Las otras dos coaliciones no llevan el nombre del candidato, hay cierto pudor en PAN, PRD, Movimiento Ciudadano, Morena, PT y Encuentro Social en este sentido. Por ello el INE le pidió al PRI, al Partido Verde y Nueva Alianza, el partido de Elba Esther Gordillo, cambiar de nombre a su coalición electoral.

El nombre de Meade Ciudadano por México no es legal dentro de los muy flexibles parámetros del INE. Así que los genios de la mercadotecnia electoral del PRI tienen 10 días para cambiarle el nombre o bien, el candidato, para hacer cambio de personaje tienen hasta el domingo 7 de enero.

Si en 10 días el PRI no cambia el nombre de la coalición, será el INE el que bautice esa unión de tres partidos políticos, que parece serán inseparables de aquí en adelante.

Los priistas, acostumbrados como están a que su palabra es la ley, nunca pensaron en un Plan B para designar la plataforma electoral de su gris candidato, simplemente le endilgaron el nombre de este para darle lustre a la opacidad del proceso de selección y que se nombrara por su apellido al candidato. No se puede.

Es decir, la necesidad urgente de darle preponderancia a su candidato a la Presidencia de la República hizo que se olvidaran del resto de los puestos de elección popular que tendrían que concursar con el nombre de Meade Ciudadano por México, aquí es necesario reparar en que el PRI se sabe desprestigiado, se le relaciona sistemáticamente con la corrupción que este sexenio afectó todos los niveles de la política, desde el más alto, hasta gobernadores, presidentes municipales, secretarios de gobierno, etc.

Detrás de esta decisión del INE, hay fuego amigo de priistas que no se atreven a dar la cara, que influyó en el fallo para rechazar el nombre de la coalición electoral.

El presidente de la Comisión del INE, Benito Nacif, aclaró que los partidos tienen la libertad de incluir los nombres de sus candidatos en su propaganda, pero la denominación de la alianza “tiene que ver también con un tema de equidad porque de quedarse ese nombre, necesariamente tendría que aparecer en toda la propaganda de los partidos políticos, independientemente de si es propaganda electoral para la campaña presidencial, la de senadores o la de diputados”.

“La ley dice que, si aparece el nombre en una propaganda, el beneficio se le imputa a la campaña del candidato cuyo nombre aparece en la propaganda, entonces también hay un razonamiento respecto a la equidad al interior de la propia coalición”, dijo Nacif.

Estos días hasta que el PRI defina el nuevo nombre o bien cambie de candidato, coloca a las otras dos coaliciones en ventaja respecto al PRI y sus partidos satélites. La competencia por la Presidencia de la República pareciera alejarse cada día más del tricolor y no hay la suficiente sapiencia política y menos aún un conocedor de las leyes electorales que pueda salvar al PRI de tan grave deterioro.

Desde ahora la Coalición que encabeza López Obrador y la de Ricardo Anaya, cabalgan libres rumbo a la percepción del electorado correctamente. La gente empieza a darse cuenta de los colores, los partidos participantes y, sobre todo, del candidato a la Presidencia de la República y el resto de los puestos de elección popular en competencia, a excepción del candidato del Frente en la contienda por la Ciudad de México, que disputan Alejandra Barrales, el médico en su casa, Ahued y el gris Chertorivski.

El Frente no sólo no se concretará en algunos estados, sino que tendrán diferentes candidatos el PAN y el PRD, y tendrán que enfrentarse uno contra otro en entidades como Jalisco, Morelos y Yucatán, por los menos.

De los tres perredistas que compiten por la candidatura no prende ninguno, y tienen hasta el 18 de enero para definir a su candidato mientras en la Ciudad de México Mikel Arriola y Claudia Sheinbaum, por el PRI y Morena respectivamente, empiezan a entrar en la memoria de la población que deberá reflexionar, ahora más que nunca, sobre la dirección que tome su voto en la capital del país.

A pesar de que la coalición no tiene nombre, el ex secretario de Hacienda es el que más dinero ha gastado en su precampaña.

En los 20 días de precampaña, José Antonio Meade, ha reportado gastos por 3 millones 652 mil 237.40 pesos, monto que representa 4.3 veces los gastos reportados por Ricardo Anaya y 5.5 veces lo que ha declarado Andrés Manuel López Obrador.

Este monto equivale a unos 182 mil 861 pesos por cada día de actividad.
En total, los tres precandidatos presidenciales en conjunto han reportado gastos por 5 millones 151 mil 564.2 pesos para sus actividades de proselitismo entre los militantes de sus partidos. Es decir, todo este dinero es parte de la recaudación de impuestos que pagan los ciudadanos, a través de servicios y sobreprecios de productos tales como los energéticos y el suministro de luz eléctrica.

Así, el INE dio a conocer el último corte de la información que presentaron los precandidatos para la fiscalización de sus ingresos y egresos y refirió que el abanderado de la alianza entre el tricolor, el Partido Verde y Nueva Alianza no ha reportado ingresos, e informó la realización de 15 eventos.

Las precampañas tienen el objetivo de fijar posturas ante los militantes, pero de paso, y con la ayuda de los medios, los abanderados a los puestos de elección popular dan a conocer sus propuestas de gobierno ante la población en general y hasta anuncian sus gabinetes y acciones de gobierno en caso de triunfar en las urnas el 1 de julio. PEGA Y CORRE.- El encarecimiento de los productos básicos desde el primer minuto del presente año creó una desesperación tal, que en Veracruz el Grupo de Coordinación Policíaca detuvo a dos personas que fueron puestas a disposición de la Fiscalía General del Estado, como presuntas responsables de incitación al delito y actos vandálicos, por organizar actos de saqueo y rapiña en la zona conurbada Veracruz-Boca del Río, invitando al público en general a participar en estos ilícitos como respuesta a dichas alzas, reacción a la falta de congruencia del gobierno que no ha cumplido con sus promesas de campaña. Hace un año exactamente, el 5 de enero de 2017, el gobernador Yunes Linares, con los reflectores de los medios frente a él, se dio a la tarea de perseguir a quienes saqueaban las tiendas en Boca del Río, para al día siguiente regalarles vales de despensa por 500 pesos para adquirir artículos en Chedraui… Esta columna se publica los lunes, miércoles y viernes.

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*Esta es opinión personal del columnista