China puede y responderá a los aranceles de Trump: Boeing, Apple y GM, entre los objetivos de Pekín

El movimiento de China no se espera que sea tan publicitado y abierto, pero Pekín no tiene reparos en amenazar los intereses corporativos de Estados Unidos

24 enero 2018 | 11:37 hrs | Economía Hoy

China tiene un largo historial de aplicar la ley del Talión cuando ve amenazados sus intereses comerciales. El gigante asiático tiene serias posibilidades de responder al anuncio de Donald Trump de aplicar nuevos aranceles a paneles solares y lavadoras importados. Las represalias pasarían por reducir las compras de productos de Estados Unidos y acosar a las compañías con inversiones en China con investigaciones fiscales o antimonopolio.

Las iniciativas proteccionistas de Donald Trump abren una fase de guerra fría comercial entre China y Estados Unidos. Aunque el incremento de hasta un 30% y 50% en tasas aranceralias para productos importados, como lavadoras y paneles solares no va dirigido específicamente a China, el Ministerio de Comercio del país respondió como si fuera una ofensa personal. En un comunicado afeó el mal uso de las políticas comerciales y aconsejó a Washington moderación en las restricciones a las importaciones.

China es el mayor productor de paneles solares del mundo y exportó 21 millones de lavadoras el año pasado por valor de casi 3,000 millones de dólares. Uno de los periódicos más importantes de China y alineado con Pekín, Global Times, también avisó de que Estados Unidos”pagará un elevado precio por sus trucos tarifarios”. El inicio de las hostilidades de Trump pasa por alto la capacidad de respuesta de China. El dragón asiático es el principal tenedor de deuda americana. Y hace pocas semanas el rumor de deshacer parte de sus posiciones provocó un pequeño seísmo en los bonos americanos.

Además, puede reducir las compras de productos estadounidenses y someter a importantes compañías estadounidenses con grandes inversiones en China a investigaciones fiscales o de antimonopolio. “Este es el inicio de un período difícil de las relaciones comerciales entre ambos países”, indica David Dollar, ex miembro del Tesoro de Estados Unidos en Beijing. “Las medidas de Trump son modestas y es probable que se cumplan con movimientos proporcionales de China, pero la clave está en si el proteccionismode Estados Unidos irá a más y terminará dañando a los dos países” afirma.

Empresas amenazadas
Los impuestos a las importaciones de lavadoras y paneles solares no solo afectan a China, también escuece en Corea del Sur. El pequeño país asiático ha solicitado a la Organización Mundial del Comercio que suspenda las concesiones a los productos estadounidenses para levantar de nuevo aranceles.

El movimiento de China no se espera que sea tan publicitado y abierto, pero Pekín no tiene reparos en amenazar los intereses corporativos de Estados Unidos. Global Times señala como el Gobierno puede elegir a Airbus como proveedor de referencia de aviones en lugar de Boeing, reducirse las compras de iPhone o de automóviles y detenerse las importaciones de maíz y soja procedentes de Estados Unidos.

“Los lobbies chinos probablemente se apresuren a identificar las industrias estadounidenses que perderían más si aumenta la tensión comercial”, explica Pauline Loong, directora de la firma de investigación Asia-Analytica en Hong Kong, a Bloomberg.

Boeing, el mayor exportador de Estados Unidos, ha sido durante mucho tiempo clave para las relaciones comerciales. Pekín firmó un pedido de 38.000 millones de dólares en una visita a la planta de Seattle en 2015. Pero no siempre China se ha mostrado tan amistosa, después de aumentar los aranceles sobre paneles solares chinos en 2011, China respondió con medidas contra el polisilicio estadounidense utilizado para fabricar paneles, metiendo en serios problemas productores estadounidenses.

Cuando Pekín enfurece
China ha tomado represalias cuando sus intereses políticos han sido criticados o puestos en entredicho. Marriott International tuvo que disculparse públicamente tras incluir en su web como naciones al Tíbet y Taiwan. Las exportaciones noruegas de salmón a China se desplomaron después de que el parlamento del país le otorgara el Premio Nobel de la Paz en 2010 al disidente chino preso Liu Xiaobo.

“Los chicos de Trump están estancados en una edad oscura”, señala Jim O’Neill, ex economista jefe de Goldman Sachs. “Aplicar aranceles en un momento en que China cambia cada vez más a una economía de servicio y consumo eliminan las oportunidades que tiene EEUU para beneficiarse de la evolución de la economía china”, reflexiona.

Lo más probable es que Pekín modere su respuesta porque el impacto de las medidas de Trump solo afecta al 0,7% de las exportaciones totales en paneles solares, según ANZ Banking Group. “China responderá pero a modo de advertencia, en cualquier momento puede revisar el acceso a su mercado y es un riesgo que debe tener presente Trump”, considera Raymond Yeung, economista jefe para China de la entidad.

La Unión Europea se ha mantenido de perfil ante las intenciones de Trump. “Siempre nos preocupan las políticas proteccionistas porque no so la manera de liderar nuestras economías”, ha afirmado el nuevo presidente del Eurogrupo, Mario Centeno, que ha apostado por una mayor unión económica para responder al desafío de la guerra comercial.