Chairos vs Fifís

Proyecto Santa Lucía. Foto: Web.
5 noviembre 2018 | 16:21 hrs | Claudia Mollinedo | Claudia Mollinedo

Por Claudia Mollinedo
Periodista y analista político

 

“Primero necesitamos dos grupos, después, armemos ya la revolución.”

En la historia de la humanidad y prácticamente de cualquier civilización, las grandes transformaciones inician cuando dos grupos desean lo mismo, en lugares diferentes, de forma distinta, en tiempo y modo opuestos. Sin embargo, la autoridad o el autoritarismo, lo cierto o la mentira pasan a segundo término cuando ser antagónico es lo que vale, es decir, no ven lo valioso sino el posicionamiento, porque saben que al final, solo uno se llevará el triunfo y al otro no le quedará más que iniciar aquella inevitable carrera hacia el descontento.

La primera de las marchas contra lo irracional, es siempre liderada por quienes aborrecemos las marchas. Es la historia de los romanos y los griegos; es la historia de los del norte y los del sur; es la historia de los conservadores y los liberales. Hoy, es la historia de los fifís vs los chairos.

¿Qué es un fifí? Lo es todo y nada, es sencillamente lo contrario al chairo. ¿Qué es un chairo? Un ser enajenado lleno de esperanzas y desbordado en angustias que lo es todo por López Obrador y es nada sin él. Un chairo aprueba todo sin pensar, un fifí es el prototipo perfecto del anti chairo, pero todo ello termina por ser irrelevante cuando en medio solo queda una nación dividida, un pueblo lastimado que solo cree en sí mismo.

¿Santa Lucía o Texcoco? La verdad de las cosas es que en Santa Lucía a nadie se le preguntó, no hubo casilla alguna en la cual sufragar. Esto me lo dijo Edelmira, quién a sus 43 años de vida está más que acostumbrada a la tranquilidad de su pueblo, a la pulcritud de los militares y a la vida de la provincia mexicana suburbana, su preocupación no es minúscula porque ahora todo ello se verá alterado por la necedad del autoritarismo y de querer construir algo poco factible, porque tampoco existe un “para qué hacerlo” o un “cómo hacerlo”, pero la decisión ya fue tomada.

Si no importa lo que digan los mercados o lo que piense un inversionista, menos lo que ocupa a Edelmira, lo único importante es la santa voluntad del grupo que hoy tiene la iracunda mayoría. Habrá que esperar a quien asuma el liderazgo de los fifís para entonces, volver a la eterna lucha de la civilización entre lo bueno y lo malo, lo justo o lo no justo, lo correcto o lo no correcto.

Aún no empieza su acelerado gobierno y ya muchos esperan que la eterna agonía de incertidumbre termine. La apuesta son seis largos años y una incontenible gresca entre los fifís y los chairos. Se presentan con Santa Lucía y quizá quieran seguir con una ficticia consulta sobre la ampliación del mandato cuando ya no habrá mafia del poder a la cual responsabilizar, porque evidente será, como la fábula de Esopo, que el pájaro que soñaba con volar, jamás encontró sus alas.

Esta es opinión personal de la columnista.