Chábeli Iglesias, la hija perdida de Isabel Preysler y Julio Iglesias

Apartada del foco mediático por decisión propia celebra hoy el 18 cumpleaños de su primogénito. Con Christian Altaba ha formado una familia anónima

14 enero 2020 | 10:54 hrs | El País | club social


Hubo un tiempo en que las revistas del corazón apostaban por Chábeli Iglesias como éxito seguro para sus portadas. Fue cuando Julio Iglesias posaba con los tres hijos que tuvo con Isabel Preysler como uno de sus grandes logros vitales. Los niños vivían con él en Miami a donde llegaron tras el secuestro del padre del cantante a manos de ETA y ante el miedo por su seguridad. Hasta su padre le dedicó una canción De niña a mujer. Han pasado los años y la primogénita del cantante huye del foco mediático por decisión propia. No hay imágenes recientes de ella ni de sus dos hijos. El mayor, Alejandro, cumple hoy 18 años y pese a sus famosos apellidos su cara es desconocida para el público. Su última foto divulgada es de 2010. De la menor, Sofía, nacida en 2012, no hay ninguna.

Chábeli tiene poco que ver con la vida que llevan sus padres y hermanos. A ella lo que le gusta es el campo. Su hermana Tamara lo contaba hace poco a este periódico. “A mi me gusta el campo pero lo que hace Chábeli es otra cosa. Puede estar meses sin ver a nadie, solo con su marido y sus niños”. A Chábeli, que trabajó como periodista y probó suerte otros destinos que la llevaron hasta la decoración, lo que la gusta es ser ama de casa y cocinar para los suyos. Ahora compagina su vida en el campo en Carolina con estancias en Miami, condicionadas por los estudios de sus hijos.

Christian Altaba y Chábeli Iglesias, en 2010.
Christian Altaba y Chábeli Iglesias, en 2010. GTRES

Esta Navidad no ha viajado a España para pasarla con Isabel Preysler. Se quedó en EE UU. Allí mantiene una cercana relación con sus hermanos Julio José y Enrique con los que ejerce casi de madre. Cuentan que Chábeli es el ojito derecho de su padre.

Chábeli fue vista como la heredera de su madre pero a ella nunca le gustaron los focos ni los tacones. A sus 48 años ha confesado que no echa de menos las cámaras, todo lo contrario intenta que su vida sea un secreto. De hecho el nacimiento de su hija Sofía lo fue. Vivió un embarazo que pocos conocieron quizá escarmentada por los problemas que tuvo su hijo Alejandro, un bebé prematuro, para venir al mundo.

Lejos queda aquella boda mediática con el arquitecto Ricardo Bofill que apenas duró 18 meses. Después apareció en su vida Christian Aldaba con el que se casó seis años después. Un episodio oscuro puso en peligro su matrimonio en el que intervino la policía. “Christian y yo tuvimos una discusión muy gorda, y yo me asusté porque nunca le había visto tan alterado y diciéndome las cosas tan fuertes que me dijo”, le contó a ¡HOLA!, su revista de cabecera. “Tras denunciar a mi marido, nuestro matrimonio es mucho más sólido”, confesó después Vogue