Cecil y las 600 concesiones

24 julio 2017 | 18:03 hrs | Carlos Jesús Rodríguez

EL HOMBRE más cercano a sus afectos, el que todo lo tuvo y de quien comentó en cierta ocasión: “si Bermúdez renuncia tendría que irme yo también”, ha sido, paralelamente, la punta de lanza contra el ex Gobernador procesado en el Reclusorio Norte de la ciudad de México por un mega fraude cometido a las arcas del Estado, y ahora, no conforme con ello, amenaza barrer con toda la familia a quienes conoce secretos, vicios, negocios y triquiñuelas. Dispuesto a confesarlo todo con tal de salvarse, el ex Secretario de Seguridad Pública denuncia que a Cecilio Duarte de Ochoa (aunque él se hace llamar “Cecil”), le entregó 300 juegos de placas para taxis por instrucciones de su hermano el, entonces, mandatario, cuando pensaba que el Estado era una empresa de su propiedad y no ente administrativo que realiza funciones en beneficio de los gobernados. Arturo Bermúdez es quien más conocía a Javier Duarte en sus gustos y tendencias, y no en vano compraron propiedades en el complejo The Woodlands del Estado de Texas, Estados Unidos, las del ex Secretario de Seguridad Pública valuadas en 2.4 millones de dólares, según registros oficiales, todo a través de sus respectivas esposas. Las propiedades comenzaron a ser adquiridas entre agosto de 2012, un año después de que Bermúdez fue nombrado jefe policiaco, y Abril del 2016, esto según documentos públicos del Registro de la Propiedad del Condado de Harris, Texas. El ex subordinado de Duarte -y ahora su Judas- tiene dos residencias a su nombre, una valuada en 344 mil dólares y otra en 440 mil, además de una tercera que adquirió a través de carta poder que entregó a su esposa, Sofía Lizbeth Mendoza Hernández valuada en 314 mil dólares. Los mismos registros indican que Mendoza Hernández, quien fue presidenta del patronato “Unidos por Ti”, del Voluntariado de la SSP veracruzana adquirió otras dos casas: una, por 890 mil dólares, y otra por 528 mil dólares, la primera con chimenea y 11 piezas, de las que 5 son recámaras; además que cuenta con 4 y medio baños.

DICEN QUE la traición provino, inicialmente, de Bermúdez Zurita se enteró que Javier Duarte dejaría a su suerte a todos sus ex colaboradores como responsables administrativos de sus respectivas oficinas, por lo que al verse abandonado, el ex titular de Seguridad Pública soltó lo que sabía el pasado 13 de Diciembre ante el Ministerio Público Federal, detallando el modus operandi del ex mandatario en operaciones ilícitas en las que, también, habría participado. De esa manera reveló que a mediados de 2014 recibió una llamada telefónica de Antonio Tarek Abdalá, entonces, Tesorero en la Secretaría de Finanzas en la que le notificaba que por instrucciones del Gobernador, a partir de esa fecha todos los programas y recursos federales en materia de seguridad que llegaran al Estado ya no los iba a recibir la Secretaría de Finanzas, sino que tenían que ser albergados por Seguridad Pública y, posteriormente, regresarlos a la Tesorería, y algunas cantidades que iba a ordenar (Duarte) se tendrían que pagar a diversos proveedores, añadiendo que dicho sistema lo estaba siguiendo la Secretaría de Salud, Educación y Agropecuario, Rural y de Pesca”.

PERO BERMUDEZ, también, confesó, sin que mediara presión alguna que por órdenes de Javier Duarte, entonces, Gobernador del Estado, la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) –a su cargo- entregó 300 concesiones para taxi a su hermano Cecil Duarte de Ochoa, las que se sumarían a otras tantas que ya regenteaba por conducto de prestanombres, las que operan en diversos municipios, entre otros Xalapa y Córdoba y la zona conurbada y, no solo eso: indicó que para obtener las concesiones Cecilio Duarte presentó documentos (credenciales de elector) que eran solicitados a diversas personas dizque para trámites diversos e, incluso, a jóvenes de la organización “Juventud Dinámica” que encabezaba, a quienes les solicitaron además actas de nacimiento para supuestas afiliaciones a la agrupación, cuando en realidad eran para encubrir sus negocios con el respaldo de su, entonces, poderoso hermano.

EL AHORA detenido en Pacho Viejo por enriquecimiento ilícito, tráfico de influencia y otros ilícitos, dijo que en un principio el gobernador le había ordenado entregar un total de 600 juegos de placas, pero no se cumplió cabalmente con la instrucción. También refirió que la esposa de Duarte, Karime Macías ordenó en su momento a la Secretaría de Finanzas hacerse cargo de los pagos a medios de comunicación, sin embargo, ese dinero –que le fue entregado en tiempos de Alberto Silva Ramos- fue desviado a empresas fachadas con las que lavaron dinero, y enfatizó que incluso fue amenazado de muerte por Duarte en caso de incurrir en filtros o “indiscreciones” que lo pusieran en riesgo. OPINA carjesus30@hotmil.com

*Esta es opinión personal del columnista