Carencia de ideología y moral política

31 mayo 2017 | 12:51 hrs |

Por Dra. Zaida Alicia Lladó Castillo

 

En eso de la carencia de ideología y moral política en los partidos, me vienen a la cabeza los casos de los “tránsfugas de la política”, “rémoras” o “chapulines”, etc., que brincan de un partido a otro, que traicionan con facilidad para satisfacer sus intereses o declinan a favor de alguien por un privilegio, aun tratándose de sus peores contrincantes o antagónicos. Y curiosamente los más notables chapulines y rémoras se encuentran en la llamada izquierda “privilegiada” mexicana.

Y un caso reciente de declinación a conveniencia, incluso contra la propia voluntad es el del candidato en el Estado de México, Oscar González Yáñez cuyo líder nacional del Partido del Trabajo (PT) Alberto Anaya lo obligó a declinar su candidatura a favor del Partido Morena y su candidata Delfina Gómez Álvarez no obstante que días antes, Oscar González había arremetido contra López Obrador tachándolo de prepotente, soberbio e inestable, porque en su momento el PT lo buscó para declarar una alianza antes de registrarse y nunca respondió. Y el reclamo e incomodidad de este candidato es justo, porque hoy AMLO –después de que los insultó en lo que va de la campaña–en su desesperación porque no le salen las cuentas en ese estado pues su candidata Delfina no levanta más y puede perder la elección, hoy presiona al PT y lo ha obligado a unirse forzadamente, contra la voluntad de su propio candidato.

Pero esas prácticas no son nuevas. Son tan viejas como las traiciones. Quién no recuerda al tránsfuga de Porfirio Muñoz Ledo. Éste fue presidente del PRI en 1975 y renuncia en 1988 para formar con Cuauhtémoc Cárdenas –también ex priista—el PRD. En 2000, fue candidato por el PARM (Partido Auténtico de la Revolución Mexicana) pero declinó para apoyar a Vicente Fox quien al ganar,  lo premia nombrándolo Embajador en la Unión Europea. Y ya no siguió brincando de sigla en sigla porque le ganó la edad.

Otro caso es el de Ricardo Monreal. Por el PRI fue Diputado y Senador. Pero como en 1998, no le dieron la candidatura al gobierno de Zacatecas se fue al PRD y ganó, haciendo—por cierto– un pésimo gobierno. En 2007 lo expulsa el PRD porque en Zacatecas había apoyado a los candidatos del PT, luego entonces al año siguiente se suma a las filas del Partido del Trabajo y fue coordinador de la bancada de ese partido como Senador. Para 2012, fue coordinador de la bancada de Movimiento Ciudadano en la cámara baja. A partir del 2015, es flamante brazo derecho de López Obrador del Partido Morena. Es decir este señor es la clara muestra de un “chapulín” político y la imagen de la traición dentro de los partidos.

Layda Sansores, es otro caso sui géneris, esa que habla y juzga a todos en la tribuna del Senado también es modelo de ambiciones perversas, falta de convicción y lealtad hacia una ideología de partido, que corresponde a los políticos que solo creen en ellos mismos. Nació en una familia priista pues su padre fue gobernador de Campeche en 1967, donde doña Layda vivió y disfrutó las mieles del dinero y la buena posición. Fue Diputada y Senadora por el PRI desde 1991 hasta 1996, renunciando a este partido porque no le dieron la candidatura al gobierno de Campeche, y se pasó al PRD y contiende por este partido perdiendo la elección. En el año 2000 renuncia al PRD y junto a Muñoz Ledo, apoyan a Vicente Fox, quien no le cumple sus expectativas y entonces en 2001, se va a militar al Partido Convergencia  (hoy Movimiento Ciudadano) quien la postula nuevamente a la gubernatura de su estado y vuelva a perder. En 2006 es Diputada Federal por este partido y posteriormente Senadora plurinominal  en 2012  y en plena gestión en 2014 renuncia a Movimiento Ciudadano y se va al Partido Morena. Luego entonces, si alguien duda que doña Layla sea una rémora de la política, pues para muestra basta un botón.

El propio López Obrador, que es el clásico ejemplo del político sin valores, pues como priista de 1976 a 1983 fue voluntarioso e indisciplinado, después se fue al PRD donde succionó todo lo que quiso de 1989-2012 y finalmente le dijo adiós para constituir su Partido Morena de 2012 a la fecha. Y hoy no le importa con quien aliarse –ricos, pobres, ladrones, lavadores, etc–, con tal de alcanzar sus objetivos. El individuo –como los anteriores–es un ejemplo de la falta de convicción y congruencia política y su partido hoy se alimenta de todos esos tránsfugas.

En nuestro Estado de Veracruz, hay cientos de ejemplos de tránsfugas de todos los partidos. Algunos brincaron del PRI al PRD y luego a Movimiento ciudadano. Otros del PAN al PRI y viceversa y así sucesivamente. Pero la constante siempre ha sido: ir en la búsqueda de sus intereses a otros partidos, demostrando su falta de calidad y ética política porque no se van a ser un militante más, si no que se cambian de camiseta en la búsqueda de las mejores posiciones, que es donde pueden satisfacer sus ambiciones.

Y el caso más reciente, en Xalapa la candidata del Partido Encuentro Social (PES), ex priista de pésimos recuerdos, que supo engatusar a ese partido para hacerla su candidata y en una acción fríamente calculada, renunció a la candidatura para unirse a otro partido, mediando seguramente  privilegios y negociaciones a conveniencia…siendo eso en realidad lo que a estos aprendices de políticos –hombres o mujeres–, en el fondo los mueve.

Y viendo todo ello me pregunto ¿de verdad a los partidos políticos hoy les importa perfeccionarse o por el contrario solo les importa cubrir su necesidad de sobrevivencia? Porque  al ver todos esos casos solo nos demuestra que los partidos se han convertido en un negocio de algunos  y no en una oportunidad de profesionalizarse para dar mejores gobernantes y ofrecer eficiencia en el servicio público.

En conclusión, estas rémoras o tránsfugas de la política siguen existiendo porque siempre hay alguien que los cobija, y son los propios partidos los que lo propician, que en su desesperación de ganar, no se toman la molestia de elegir correctamente y se lanzan con ellos a una aventura.

Y por ese tipo de especímenes la política se vulgariza y finalmente se degrada, y razón de mas para que nos anime el hecho de hacer algo—un granito de arena que pusiéramos todos—para poder recomponer el clima político de nuestro estado y el país. Y son muchas las ideas pero la de fondo, es que las nuevas generaciones de políticos jóvenes vislumbren buenos ejemplos y se convenzan que para llegar y trascender en los cargos públicos o de representación que emergen de la voluntad popular, se ganan por los buenos comportamientos humanos y por los valores y moral social que demuestran las personas en la práctica política. Quienes no lo vislumbran así, siempre serán  “parásitos” del poder,  que viven “de” la política y no “para” la política, dijera Max Weber.

Gracias y hasta la próxima.

 

NR. Esta es opinión personal de la columnista.