Cae el primer alcalde electo

20 noviembre 2017 | 19:37 hrs | Carlos Jesús Rodríguez | Carlos Jesús Rodríguez

NO BASTA con que el Gobernador Miguel Ángel Yunes Linares se dé baños de pueblo y acuda, al terminar el desfile alusivo al 107 Aniversario del inicio de la Revolución Mexicana, a bolearse los zapatos –por cierto, lustrosos- al parque Benito Juárez de Xalapa para demostrar que Veracruz está en paz y tranquilidad -luego de que la noche anterior fueron arrojados a pocos metros del fraccionamiento El Tejar, en la colonia Álvaro Obregón, cinco cuerpos descuartizados que, ahora se sabe, corresponden a personas que se dedicaban a la compra y venta de chatarra o se desempeñaban como mecánicos-, si las acciones para contener la violencia siguen ausentes en su Programa de Gobierno, y lo demuestra la agresión ocurrida la tarde de este lunes en Hidalgotitlán, donde un comando armado asesinó al alcalde electo de aquel lugar Santana Cruz Bahena quien ganó la elección abanderado por el Partido Nueva Alianza. Cruz Bahena buscó la candidatura por el PRI, pero se la negaron, por lo que el PANAL le ofreció la postulación directa derrotando no solo al abanderado de la alianza PAN-PRD que se erguía como probable triunfador sino al abanderado del partido que esta vez le cerró las puertas luego de que en una ocasión ya lo había llevado al poder. Este lunes, sin embargo, un comando armado que viajaba en varias camionetas se apersonó en su domicilio ubicado en la calle Constitución esquina con Nicolás Bravo, disparando contra quienes se encontraban allí, pero sobre todo contra la humanidad del munícipe electo que perdió la vida al instante víctima de los múltiples disparos, dejando a su alrededor al menos 5 personas heridas.

Y ESTO que acaba de ocurrir en Hidalgotitlán es, sin duda, consecuencia de la descomposición social que se respira en el Estado, muy a pesar de los panegiristas del Gobernador Yunes Linares y del Secretario Téllez Marié que se empeñan en ver un mundo color de rosa motivados, acaso, por algún cargo de medio pelo que les permite tener un ingreso, y que con ello ven satisfechas sus ambiciones personales en tanto el Estado se desangra víctima de secuestros, levantones, ejecuciones, robos, asaltos o descuartizados sembrados por todas partes, lo que acrecienta la tensión social. No hay manera de tapar el sol con un dedo, y menos cuando la respuesta a tanto crimen es que estaban ligados al crimen organizado, algo que se ha comprobado que no en todos los casos es cierto, como ocurrió con el hallazgo de cuatro ejecutados en el camino de Fátima que comunica de San Andrés Tlalnelhuayocan a Banderilla –en plena comparecencia del titular de Seguridad Pública, Jaime Téllez Marié que, a boca de jarro argumentó sin presentar mayores pruebas, que los acribillados pertenecían a la delincuencia, y horas después se supo que, en realidad, eran trabajadores del municipio de Ixhuacán de los Reyes, y que el camión materialista donde aparecieron los cuerpos es propiedad del Ayuntamiento gobernado por el Partido Acción Nacional, aunque no es la primera vez que el secretario Téllez se equivoca al criminalizar a víctimas de manera apresurada y al generalizar que las ejecuciones sólo se dan entre presuntos grupos al margen de la ley, a menos, claro está, que tenga información que lo llevara a afirmar que una de las presuntas bandas delictivas a las que se refirió, haciendo alusión a los ejecutados, se desplazaba en camiones oficiales de un ayuntamiento panista.

ESTE LUNES, minutos después de terminado el desfile alusivo a un aniversario más de la ya inexistente Revolución Mexicana –inexistente porque los alcances que tuvo ya fueron superados por diversas reformas a la Constitución que nos rige-, acudió al Parque Benito Juárez como solía hacerlo su peor enemigo, Fidel Herrera Beltrán, al término de algún evento, y a pesar de que sus zapatos estaban lustrosos se sentó en un sillón de bolero para que le dieran una trapeada en espera, acaso, de que se arremolinaran en torno a su persona quienes deambulaban en ese momento por el jardín pero, la estrategia no dio resultado, por lo que abandonó el lugar para introducirse a Palacio de Gobierno acompañado de incondicionales. Horas después de aquello, en Hidalgotitlán se rompió la tranquilidad de esa población cuando un convoy integrado por varias camionetas apareció en el lugar para dirigirse a la casa del alcalde electo, y acto seguido accionaron sus armas cegando la existencia de quien prometía ser un buen alcalde. Los sicarios llevaban el rostro cubierto y exhibían sus armas, y así se dirigieron por diversas calles hasta llegar a su objetivo y, caso curioso, ninguna patrulla de la policía Estatal se percató del hecho.

NO SE trata se estar martillando al Gobernador y al Secretario Téllez como dicen sus seguidores, sino de ver una realidad que nos está alcanzando y rebasando a todos, y que a decir verdad, no se veía en el Estado. Tampoco pretendemos hacerle al héroe denunciando acontecimientos que, por otra parte, no cesan, sino de alertar a la población en torno a lo que está ocurriendo en un Estado que si bien fue saqueado y acaso entregado a la delincuencia, han pasado 11 meses del actual Gobierno y a estas alturas ya debería haber una estrategia para contener esos hechos que horrorizan por la inusitada violencia mostrada, como ocurrió con los cinco cadáveres de la colonia Álvaro Obregón, a escasos días de que dos jóvenes fueron acribillados en ese mismo lugar, y de que en Septiembre tres cuerpos fueron abandonados en el parque Ensueño, a un costado de la transitada avenida Rafael Murillo Vidal.

SIN DUDA, para superar los grandes males es necesario reconocer que existen, pero lo grave es que el Gobernador se niega a hacerlo, y contra todas las expectativas mantiene como titular de Seguridad a un personaje que, a decir verdad, no está dando los resultados esperados. Insistimos, no es nada personal contra el ex delegado de tránsito en Boca del Río a quien, por otra parte, jamás hemos tratado ni tenemos nada en su contra, sino de mostrar un escenario que agobia y preocupa a la otrora tranquila capital del Estado que apenas este lunes fue escenario del desfile alusivo al 107 aniversario del inicio de la Revolución Mexicana, y que a decir verdad, congregó a xalapeños como en los mejores tiempos, aunque hay que decirlo, en un número inferior que en otros años debido al temor que se respira. Tal vez el Gobernador Yunes Linares deba dar un golpe de timón y, de una vez por todas, sacudirse todo aquello que no le ha funcionado, aun cuando se trate de sus amigos más cercanos. Es por el bien de todos, y Veracruz merece un mejor destino. OPINA carjesus30@hotmail.com

*Esta es opinión personal del columnista