Bullying contra Zenyazen y Ramos Alor

14 noviembre 2018 | 23:24 hrs | Javier Roldán Dávila | Javier Roldán

La insoslayable brevedad

Criticar a partir del prejuicio y no de la razón, es el falaz recurso del puritano

Zenyazen Escobar García y Roberto Ramos Alor, son dos personajes que, de no ocurrir nada extraño, ocuparán prominentes cargos en la administración de Cuitláhuac García Jiménez, misma que inicia el primer minuto del próximo primero de diciembre.

A Escobar se le ubica como posible secretario de Educación y a don Roberto como titular de la secretaría de Salud, ambas dependencias son las que ejercen el mayor presupuesto. Esto último, es el origen de todo el lenguaje de odio, porque son ‘las joyas de la corona’.

En efecto, los adversarios de Zenyazen y Ramos Alor, han acudido a la discriminación para buscar descalificarlos, al primero lo acusan de haber sido stripper y a don Roberto lo estigmatizan por sus hipotéticas preferencias sexuales.

Si uno fue bailarín y el otro no es, presuntamente, heterosexual, son trivialidades que sólo pueden escandalizar a mentes retrógradas y/o interesadas, en promover a sus compadres.

Lo que importa es su futuro desempeño profesional. Hasta el momento ninguno ha sido acusado de nada grave, por lo tanto, no están impedidos para servir en el gobierno estatal.

Si ya como funcionarios muestran ineptitud u otra falla administrativa critiquémoslos, pero juzgarlos a priori por mover ‘el bote’ en la juventud para ganar el pan o por temas del fuero íntimo, es un despropósito que envilece al que lo utiliza, no al destinatario.

*Esta es opinión personal del columnista