Beberán del vino de la ira de Dios

19 enero 2017 | 13:19 hrs |

Por Javier Roldán Dávila

También a Darwin se lo pasaron a chingar: confirmaron la involución de las especies

En los últimos meses, nos hemos enterado en forma capitulada, como en una miniserie de terror, de todas las ‘hijoeputeces’ y transas cometidas en años recientes en Veracruz, el clímax se alcanzó cuando nos corroboraron la compra de medicinas falsas con tal de robar dinero.

Ante tales circunstancias, en los ratos de reflexión nos hacemos varios cuestionamientos:

¿Un encierro carcelario de los responsables revertirá la quiebra financiera de la entidad?

¿Colgar de los ‘tompiates’ a los presuntos en la araucaria más alta de Xalapa devolverá los fondos sustraídos al IPE?

¿Amarrarlos en un hormiguero o en el ‘potro de los tormentos’, resolverá el tema de las desapariciones forzadas?

¿Rehabilitar las mazmorras de San Juan de Ulúa como penal, será suficiente sufrimiento para tan inefables infractores de las leyes?

¿Lapidarlos, llevarlos a la hoguera, a la guillotina, sería un ejemplo monumental para inhibir a potenciales funcionarios corruptos?

¿Qué castigo, por cruel que sea, puede devolver la vida a los  que hayan muerto por no ser atendidos con medicinas reales?

Ni el más formidable verdugo podría infringir un dolor similar al que estos inhumanos entes provocaron a las y los veracruzanos.

Solo nos queda creer que lo que dice Apocalipsis 14:11: “beberá del vino de la ira de Dios”, ocurra. La verdad, no existe otra forma de reparar el daño.