Basificación masiva, una bomba de tiempo

15 julio 2016 | 12:43 hrs |

Por Miguel Angel Cristiani González

La llamada basificación de los trabajadores al servicio del estado tiene varias y diferentes aristas, pues si bien es cierto que se trata en primera instancia de un acto de elemental justifica para quienes laboran al servicio de los veracruzanos, también es cierto que en las circunstancias actuales -al término de la administración y sin recursos para respaldarla- representa más bien una mina más que deberá estallar en unos meses.

Como bien dicen en mi pueblo: nada es verdad, nada es mentira, todo depende del color del cristal con que se mira.

Porque si lo vemos desde el punto de vista de los trabajadores que serán beneficiados con esa prestación, se trata de un acto de justicia laboral.

Cuántos empleados pasan toda una vida trabajando en una dependencia, sin lograr una garantía de permanecer en su puesto, arriesgando a que, en el próximo cambio de gobierno, llegue algún nuevo jefe que quiera meter “su gente” y corra a todos sin la menor consideración ni protección, como venía ocurriendo.

Pero por otra parte, se ha dicho, que el basificar a -unos dicen que son siete mil y otros que son el doble- trabajadores representará una pesada carga al presupuesto estatal, porque si bien es cierto que sus sueldos ya están programados, al convertirse en empleados de base, tendrán también otras prestaciones que ahora no disfrutan como son incorporarlos al Seguro Social y al Instituto de Pensiones del Estado.

Habrá que preguntar, si quienes ya tienen los años que marca la ley, ahora al ser basificados, les reconocerán también los años que tienen de antigüedad, para en ese supuesto, puedan demandar su jubilación.

Aunque como están las cosas, al pasar a formar parte de los jubilados del Instituto de Pensiones del Estado, dejarán de recibir puntualmente su sueldo, para tener que andar haciendo marchas y plantones para exigir que les paguen lo que les corresponde por derecho.

También es de llamar la atención, el hecho de que, a unos meses de terminar la actual administración estatal, se haya decidido por parte del gobernador Javier Duarte de Ochoa enviar la iniciativa al Congreso del Estado, para que como ocurrió finalmente, los diputados de la mayoría partidista, aprobaran la basificación.

¿Si se quería beneficiar a los empleados del gobierno con la seguridad en sus puestos, porque no se hizo al principio y no al final del gobierno?

Ahora el paquete de la basificación, se viene a sumar a la lista de iniciativas de última hora, que el ejecutivo estatal ha enviado al Congreso para su aprobación y que al final de cuentas, resultan solo minas de tiempo, que tendrán que ser sorteadas por la siguiente administración bianual.

 

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