Atacan comandos armados carreteras de Reynosa–Monterrey; Causan psicosis

Familias sufren secuestros exprés, robos de vehículos, despojo de dinero y muchos actos de delincuencia

Foto: web
10 febrero 2017 | 8:25 hrs | El mañana de Reynosa

Monterrey.- El terror que origina la delincuencia organizada en las carreteras que conectan a Nuevo León y Tamaulipas, está de regreso.

Testimonios de familias regio-montanas que viajaron el fin de semana pasado a la frontera, rumbo a McAllen, aprovechando el fin de semana largo, revelaron que los hechos delictivos están de regreso en la Autopista a Reynosa y su paso por esa ciudad fronteriza.

Desde secuestros exprés, robos de vehículos y el despojo de dinero y pertenencias, son algunos de los hechos violentos que han tenido que sufrir los nuevoleoneses en su afán de cruzar hacia Estados Unidos, a plena luz del día.

LOS INTERCEPTAN

El primer caso, una pareja fue interceptada por un comando armado, al filo de las 16:00 horas, unos 40 kilómetros antes de llegar a Reynosa, ya en tramo tamaulipeco.

El vehículo en el que viajaban fue cerrado repentinamente por otra camioneta, donde viajaban cuatro hombres con armas largas, sometiéndolos para despojarlos de sus pertenencias.

Los delincuentes trasladaron a la pareja por una brecha, donde los privaron de la libertad, torturándolos con amenazas verbales por casi hora y media, advirtiendo que si denunciaban el hecho los matarían.

A los regios los despojaron de su vehículo, carteras, celulares y dinero en efectivo, y los dejaron abandonados sobre la brecha.

‘‘Sólo les regresaron los pasaportes y la visa’’, contó uno de los allegados a la pareja.

Ellos tuvieron que caminar al menos una hora para llegar a una ranchería, pedir ayuda para llegar a la frontera y ponerse en contacto con sus familiares avisando de los hechos.

BURLAN ATAQUE

Ese mismo día, pero dos horas antes, al filo de las 14:00 horas, una familia pudo burlar a delincuentes que pretendían despojarlos de sus pertenencias.

Los hechos se dieron unos 20 kilómetros antes de la caseta de cobro por la Autopista a Reynosa, pero en tramo de Nuevo León.

El vehículo, donde viajaban cuatro mujeres y un hombre, empezó a ser seguido por dos camionetas con hombres fuertemente armados, y al percatarse emprendieron la huída.

Durante el escape, la familia tuvo que brincar la cuneta central que divide los sentidos y circular en contra, luego de percatarse que una de las camionetas lanzó ponchallantas sobre la vía.

En su huída en contra, la familia destruyó una pluma de la caseta de cobro para seguir avanzando y lograr escapar de los delincuentes.

LES QUITAN DINERO

Otro hecho delictivo que se presentó el mismo viernes pasado le tocó a otra pareja joven, quienes iban de compras a McAllen, a quienes los despojaron de todo el efectivo que portaban.

Kilómetros antes de llegar al Puente Internacional Hidalgo, en pleno centro de Reynosa y con luz de día, un vehículo se le emparejó a la pareja regia y les advirtió que eran de Los Zetas, ordenándoles que se frenaran en una tienda de conveniencia que estaba más adelante.

‘‘Sólo están cazando coches con placas de Nuevo León para quitarles el dinero’’, contó la pareja.

A ellos les quitaron efectivo y sus carteras, pero los dejaron avanzar con la condición de que cruzaran la frontera y no denunciaran el hecho, si no los buscarían para matarlos.

ROBAN VEHÍCULO

Dos residentes del municipio de San Pedro que viajaban a McAllen acompañadas de su chofer fueron asaltadas y despojadas de su vehículo, al tomar el bulevar que los dirigía al puente Anzaldúas, en Reynosa.

El chofer de la camioneta en que viajaban las sampetrinas fue cerrado por otro vehículo de donde descendieron delincuentes con armas largas y los obligaron a bajarse.

Los delincuentes, detallaron, las encañonaron y les pidieron dinero, teléfonos celulares y la camioneta, pero les dejaron el resto de sus documentos, incluyendo pasaporte y visa.

Tras el robo, las mujeres y el chofer caminaron hasta la caseta de cobro del puente donde les prestaron teléfonos para reportar lo ocurrido a sus familiares.

Cruzaron a McAllen y allá esperaron a su familia, quienes las trajeron de vuelta a Monterrey.

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