Así es como se debe satisfacer a una mujer en la cama

Muchas mujeres se reprimen porque les da miedo su reacción

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11 diciembre 2016 | 8:53 hrs | Soy Carmín

Soy Carmín publicó en su página web que la eyaculación femenina se ve como una utopía creada por la industria pornográfica, la cual reproduce espectaculares orgasmos donde se vierte fluido vaginal de tal manera que parece orina. Cosa que de darse en la vida real provocaría vergüenza.

Aunque existen referencias que la eyaculación femenina existe desde la Antigüedad, cada vez más sexólogas advierten del peligro de que la eyaculación femenina se convierta en tabú. Deborah Sundahl en su libro Female Ejaculation and the G-Spot hace una reinvindicación de este aspecto tan desconocido de la sexualidad femenina y da una guía para conseguir alcanzarlo. A través de la concienciación y el fortalecimiento de los músculos pélvicos. La autora explica en entrevista dada a Alternet “los hombres no tienen la exclusividad de la eyaculación, simplemente se la han arrebatado las mujeres”.

La autora comenta que este líquido expulsado por la uretra es una mezcla de glucosa, fructuosa, fosfata ácida prostática y, sí, un poco de micción. Una composición no tan diferente a la que expele el hombre durante un orgasmo, sólo que, evidentemente, sin semen.

Sundahl recuerda que este líquido tiene una textura, olor y sabor muy diferente al de la orina, con la que en comparación resulta insípida, inodora e incolora. O, como define en una entrevista concedida a Vice, “una fuente de olor a suelo de bosque y sabor a fluido prostático”.

La autora también comenta que esta eyaculación no tiene nada que ver con la gran cantidad de líquido que aparece en las películas pornográficas. Y cree que todas las mujeres están capacitadas físicamente para eyacular. Las responsables son las glándulas de Skene, que se sitúan en la pared anterior de la vagina, alrededor del orificio externo de la uretra.

La autora comenta que muchas mujeres retienen la eyaculación por miedo a que sea confundida con orina, que es un síntoma de que se va a producir este fenómeno. “Pido a las mujeres en mis clases que alcen la mano si han parado mientras hacían el amor para ir al baño, y cuántas esperan a terminar para hacerlo”, explica en la entrevista. Tras años de experiencia, Sundahl llaga a la conclusión de que “un 60% de mujeres que aguantan su eyaculación sin saber que es eso. Lo aguantan contrayendo los músculos pélvicos”, explica. Algo que puede tener consecuencias aún más dañinas: “Algunas mujeres ni siquiera quieren tener sexo porque les ocurre eso… A veces piensan que hay algo malo en ellas”.

Sundahl defiende que la eyaculación femenina está relacionada íntimamente con el punto G. Además, considera que esta reacción fisiológica supone la segunda fase de la revolución sexual femenina, después de que las mujeres reinvindiquen su derecho a alcanzar el orgasmo al igual que sus parejas.

Para ella, la era del orgasmo de clítoris ha llegado a su fin y se abren las puertas para una nueva etapa, la del clímax en el punto G. Para Sundahl, esta es “la puerta a un amor e intimidad más profundos”.

La autora proporciona tres pasos sencillos para acercarnos a esta fuente de placer:

Localiza tu próstata. Debemos saber dónde se encuentra el lugar de donde emana el placer. Si consideramos las glándulas de Skene, podremos encontrarla en la pared anterior de la vagina, alrededor del orificio externo de la uretra.

Pon a prueba su sensibilidad. La principal diferencia entre una mujer y otra se encuentra en las sensaciones que son capaces de experimentar gracias a dicha parte del cuerpo. La evaluación de dicha capacidad está relacionada con la fortaleza de los músculos pubocoxígeos, que pueden ser reforzados mediante los ejercicios de Kegel.

Menos roce, más concienciación. “La actitud es importante a la hora de aprender a eyacular”, considera la autora. Si eres de las personas que tiene miedo, asco o crees que no puedes conseguirlo, seguramente así será. Abre tu mente y siéntete a gusto con la idea de la eyaculación femenina, dejándote llevar y no aguantándote cuando la sensación empiece a aparecer, expresando todas las emociones libremente durante el sexo, sintiéndote con libertad y confianza y, sobre todo, “creyendo en que la eyaculación femenina es accesible”.