Aquellos turbulentos días

21 enero 2015 | 10:45 hrs | | Gilberto Haaz Diez

De Isabel Allende: «Al final, solo se tiene lo que se ha dado».

Camelot.

 

AQUELLOS TURBULENTOS DIAS

Los que suelen saber de estas cosas, y a los periodistas que se les quieren filtrar otras, suelen platicarnos historias que se dan entre cuatro poderosas paredes. El periodista Ciro Gómez Leyva reveló que Osorio Chong le había entregado en los primeros días de enero, la renuncia a su patrón, el presidente de los 3 libros, Peña Nieto. Aquellos turbulentos días de Ayotzinapa, en aquella noche oscura del viernes 26 de septiembre, cuando 43 de ellos fueron desaparecidos, ha marcado a este Gabinete de Seguridad y de fosas anónimas. Marcó a todos, al presidente quien, sin deberla se la cobraron. Un descuido de un borracho y desatendido gobernador, y un crápula y corrupto criminal alcalde pueblerino, como ha habido muchos en todos lados, pusieron a México en la balanza negra donde, hasta de genocidas nos acusan, bueno, al gobierno. Cuentan los viejos de las tribus, que al presidente no se le renuncia. El golpe brutal que dio seco en el rostro de ese Gabinete de Seguridad, arrastró también al procurador Murillo Karam, un hombre inteligente, preparado, a quien la turbulencia lo meneó como a un Tsunami, está en el sentido de la flotación, en la supervivencia. Pasarán años y días, vendrán muchas noches y muchos amaneceres. Si no se encuentran los estudiantes, vivos o muertos, este gobierno no tendrá paz ni tranquilidad. Renuncien quienes renuncien o se acepten o se rechacen. La consigna popular es que muchos deben irse, al de Comunicaciones, Gerardo Ruiz Esparza, todos les ven alitas en su cuerpo para volar, pero el presidente no se anima a decirle ve a tu casa y descansa. Quedó muy golpeado y con sospechas de actos de corrupción en las licitaciones chinas.

EL PAPA DEL FIN DEL MUNDO

Yo no sé si las profecías de San Malaquías (últimamente no he hablado con el vocero de la Diócesis, el Padre Marcos Palacios, ni con el rector Helsinki, perdón, se llama Helkin Enríquez Báez), o alguna maldición de la Blonda por allí nos pegó de lleno y nos hizo apanicarnos (lenguaje foxista), sucede que El Papa Francesco, el que vino del fin del mundo, había programado y se había comprometido ante Peña Nieto de que vendría a México. México revitaliza a los Papas, la llegada a nuestro país y la visita al Santuario de la Morenita, hace que los Papas se iluminen de otra forma, se oxigenen. Pero una tarde-noche se atravesó Ayotzinapa, y el Papa canceló todo compromiso. Viene a Nueva York, Washington y Filadelfia, la tierra de los Padres Fundadores. Por lo regular, esa gira americana incluía a México, pero el espíritu de los desaparecidos y este gobierno que no va a levantar el vuelo mundial, con todo y que tenemos un extraordinario secretario de Relaciones Exteriores, José Antonio Meade, egresado del ITAM, la Universidad de Yale y amigo de Pepe Yunes Zorrilla, de quien fue compañero de pupitre, con todo y eso en el mundo nos ven como animales, como gente que no tienen escrúpulos y que la maldad vive en el cuerpo de tanto delincuente. Es una pena, porque vaya que este Papa argentino quería venir a México. Pero todos los signos le dicen que aquí encontraría protestas en contra del gobierno, por la búsqueda de los desaparecidos. Ni hablar.

CINES DOS FILMS

Dos films irrumpen en las pantallas de los cines de los Ramírez, los Cinepolis. Ayer fui a uno de Plaza Valle, me metí a ver «Escobar», parte de una historia del narcotraficante colombiano más famoso del mundo. Las cintas de los malos deben ser filmadas cuidadosamente, porque luego resulta que los hacen ver como blancas palomas, que ayudan a sus pueblos y a las iglesias y a los más necesitados, como lo hacía Pablo Escobar. Una actuación de primera de Benicio del Toro, el español mundial, y una cinta que hará reflexionar, porque esa parte de la maldad que el mundo vivió, ojalá y no regrese nunca, cuando era tanto el poder de ese grupo que mataban fiscales, procuradores y candidatos a la presidencia del país, como lo hacía Escobar. Narra la historia de un pobre gringo-canadiense, que se inmiscuye en la problemática del narco, casando con una sobrina de Escobar y termina, donde terminan todos ellos, liquidados por fuego amigo. Es buena. Vayan a verla. Otra que se anuncia, con la entrada del tráiler (avance) en donde el puñal  J Edgar Hoover está con el presidente Johnson tramando maldades contra Luther King. La cinta se llama ‘Selma’, el nombre obedece a la marcha de Selma a Montgomery, Alabama, en 1965 para hacer campaña por la igualdad de derechos de voto. Luther no vio la llegada del primer negro a la presidencia. Papá Obama seguro verá esa cinta que, dicen, acaparará Oscar. Ya saben ustedes que a la crítica le gustan las de patriotas, y Martin lo fue. Un patriota al que el FBI espiaba y perseguía como a los hermanos Kennedy. En aquellos años aciagos cuando el gobierno y sus poderosos liquidaban a sus adversarios, los de adentro y los de afuera. Léase ‘La Conspiración. La historia secreta de John y Robert Kennedy’, el libro de David Talbot donde paso a paso narra el crimen de JFK y las siempre dudas que tuvo su hermano, Robert, porque la CIA y FBI y la Mafia y el Estado Mayor Militar participaron en ese crimen al presidente más amado de Estados Unidos. Una emboscada en Dallas, al más puro estilo de las conspiraciones.

OBITUARIO

De penosa enfermedad, que lo tenía postrado desde hace muchos años, falleció en la ciudad de Veracruz un hombre bueno, el empresario Benito González Herrera. Es cuñado de mi cuñada, la Nena Ulibarri de Haaz. Benito luchó aferrado a una vida que no era vida. Por años se mantuvo rodeado de enfermeras y médicos, quienes le cuidaban y sostenían en vida con los aparatos médicos. Su familia siempre al pie, al lado cuidando al jefe de la casa. El lunes se rindió. Cerró los ojos y se fue con Nuestro Señor. No más sufrimientos. Ahora ya descansa para siempre. Un pésame a su viuda, Isabel Ulibarri, a sus hijos: Ana Laura, María Isabel, José Benito y Juan Gerardo, y a toda la familia González Ulibarri. Que descanse en paz.