Ante el Triunfo. Se aferran a la Infamia.

13 junio 2016 | 12:18 hrs |

Ya se tienen los resultados electorales obvios, y también se tiene la constancia. Pero la obstinación por desvirtuar el proceso en un nivel mediático que languidece para esas causas, parece prevalecer en la mente de los malos perdedores. Los dirigentes del partido gobernante, ahora en tercer lugar y los pequeños aliados, incluyendo el inflado Morena, pretenden orquestar un fantasioso plan sin sustento.

En el fondo saben de sobra que no es una empresa de éxito, reciben consignas de perdedores de altos vuelos en picada o sencillamente se resisten con terror a aceptar que pertenecen a otro tiempo político: sus formas, sus escasos contenidos miran con nostalgia un pasado inexistente. Aferrados a un México de hace muchas décadas, apenas los sorprendió tardíamente el siglo XXI con el impacto de lo que siempre temieron, la pesadilla de la opción no imaginada: la democracia llegaba a Veracruz, con su verdad ineluctable, un triunfo que trastornaría desde sus raíces el viejo sistema estatal afincado en atropellos.

Atinadamente sentencia Ugo Codevilla: “los autoritarios no pueden imaginar como ser democráticos… ” porque evidentemente no está en su naturaleza unidimensional entenderlo, no pueden, ni queriendo, concebir una política distinta a la de la consigna y al sometimiento verticalizado; su imaginación es otra, es grotesca, se limitan a sublimar el factor corruptivo como eje de su poder y en esa práctica que promociona el inconfesable delito público como filosofía punible , encierran sus conclusiones. Un mundo jerárquico de cómplices que guardan culto a la omertá mafiosa , como método sine qua non del ascenso político.

Por eso no pueden entender que sencillamente fueron arrollados por el tren, para ellos, fatídico de la historia. Fueron advertidos por Miguel Ángel Yunes de que esa historia seria un parteaguas y ante este escenario, quieren ganar tiempo, invocando las fórmulas del pasado y aducen errores nimios en los conteos previos, impugnan sin bases, a la vez que imploran que los del centro, como si pudieran trocar la realidad, no permitan ni por asomo, el curso de la verdad que lleva ya trancos de ventaja. A todos ellos, la infamia como foco de su estrategia los alcanzó, perturbándolos irremisiblemente.

Porque lo que sucedió en Veracruz altera a los autoritarios, independientemente de sus incapacidades en el análisis y su lógica les ayuda a reforzar sus temores: ¿cómo entender que una maquinaria experta en el fraude, con todas las casillas llenas de incondicionales, con las autoridades estatales y distritales rigurosamente valorados como adictos a la corrupción, hayan fallado? Se preguntan como es posible que todos los partidos los reales, los inflados e inventados y sus representantes entregados al proyecto corruptivo, con todos esos candidatos menos el ganador, adquiridos únicamente para sumarle escarnio, no hayan podido detenerlo en su ascenso a la victoria.

¿Cómo puede ser posible que la manipulación de los llamados programas sociales no tuviera el efecto esperado? cientos de favores para que los lidercillos se saltasen las normas, reparto de concesiones, cooperaciones de los agentes de tránsito para comprarle una camioneta de lujo a uno de los coordinadores; compra de primeras planas de los periódicos llamados nacionales y ediciones completas de la mayoría de los locales que nadie lee, no solo los que no se venden; columnas caras, propaganda que nadie aceptaba, gastos en robots para las redes, conatos y violencia materializada, difusión de temores, acarreos sin fin, maletas de dinero en efectivo para repartir a los electores conjurados, que les llaman movilización.

La puesta en escenas de circos difamatorios, afrentas familiares, renta de casas de seguridad, cientos de vehículos pagados con el erario, despensas, láminas hasta decir basta, filas para repartir los moches del fraude, amenazas y también amenazas cumplidas, llamadas intimidatorias; encuestas falsas, guerra de rumores, comisionados a más no poder, asesores internacionales y asesores nacionales expertos todos en guerra sucia, funcionarios estatales obligando a los trabajadores a votar por la preferencia repudiada bajo amenaza de ser cesados, sobornos a la televisión que son carísimos. Hicieron todo los perdedores. Todo lo intentaron, compraron correligionarios, armaron organizaciones fantasmales difamatorias, recurrieron a los mantras orientales y hasta alquilaron al Peje, inflando su partido… Todo practicaron con detalle y lo fueron afinando hasta por doce años y bien se puede decir con sorna, que en el momento que más necesitaban al diablo, no les pudo cumplir y les pagó como les paga cuando bien le sirven….perdieron, y ya.

Por eso a los autoritarios les cuesta trabajo entender ¿cómo tanto derroche de maldad haya sido en vano.? Y prosiguen apostándole a la infamia a pesar de que ésta probó en Veracruz su ineficacia. Porque impugnar a sabiendas que no procede, es invocar un pasado que daña y no enaltece.

La gran respuesta de lo acontecido no hay que buscarla en las cúpulas centrales, eso es de efecto secundario, la respuesta es más cercana, está aquí y sigue vigente: el pueblo se hizo de un tema por el que votó: la justicia necesaria, un tema en el que se vio ausente y por lo mismo damnificado y reiteradamente humillado; el ganador Miguel Ángel Yunes lo asimiló, como uno más de los millones de afectados, ese fue su principal tino, captó la impotencia de los ciudadanos ante las arbitrariedades y la expoliación, no cejó en su esfuerzo; y contra las carretadas de basura siguió adelante, ese fue su mérito y el triunfo se produjo.

Por eso exigir una degradada idea de negociación y que el pueblo, no el ganador incluso, se retracte por lo votado es inadmisible y seriamente provacativa, sería una burla más ofensiva que ninguna otra y pone en la mesa una mala apuesta contra los ciudadanos: el desprecio a su voluntad política. Por eso como ellos dicen: no hay que hacerse bolas. Sencillamente hay que entender que el voto emitido tiene mandato preciso y no está sujeto a claudicaciones.

Ahora Veracruz está en otra etapa, ante un proceso de rescate, es una etapa muy difícil porque lo despojaron. La tarea aquí, es sin precedentes. Por eso harían bien los perdedores en reconocer que la existencia no termina con el PRI y de un paso empatarse con el presente…