Andrés Manuel y la Biblia

29 noviembre 2018 | 21:59 hrs | El Negro Cruz | Negro Cruz

Diálogos con Rafael ‘El Negro’ Cruz

Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande? 1 Reyes 3:9

Es de dominio público, que Andrés Manuel López Obrador, presidente de México a partir del sábado primero de diciembre, es un hombre que recurre a la palabra de Dios, plasmada en las Sagradas Escrituras, para hacerse entender y justificar sus acciones.

También sabemos, que el tabasqueño vivió por algún tiempo en la Cuenca del Papaloapan, de donde su padre era originario, esto me permitió saber (al ser oriundo de dicha región), que doña Manuelita Obrador, influyó en sus hijos para tener devoción por Jehová, al pertenecer ella a la misma Iglesia que un servidor: la de los Adventistas del Séptimo Día.

Pues bien, volviendo al tema, en sus discursos y entrevistas, el señor López Obrador recurre con frecuencia a las sentencias bíblicas, por ejemplo, lo hemos oído hablar sobre lo dicho por Jesucristo en el sentido de: ‘Dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”.

Más recientemente, cuando lo cuestionaron sobre si procederá legalmente contra los corruptos y contestara que otorgará una suerte de amnistía, don Andrés explicó en corto a sus colaboradores, según fuentes fiables, que no quería que le pasara lo que a la mujer de Lot, la cual al voltear hacia atrás, yendo en contra de lo ordenado por el Todopoderoso, se convirtió en estatua de sal.

También, en días recientes, al hablar con la dirigencia del SNTE, recordó la parábola de Jesús cuando habla de no poner vino nuevo en botellas (odres) viejas.

Dicho lo anterior, quiero aclarar que cuando me refiero al licenciado López Obrador, lo hago apegado al espíritu de lo que nos dice San Pablo (iluminado por el Espíritu Santo), en su carta a los Romanos 13:1-2: “Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos”.

Es decir, tenemos que acatar lo que dicen las autoridades, sobre todo en este caso, que se han alzado con la victoria en un proceso democrático, no obstante, podemos contribuir a mejorar las cosas en el país, haciendo propuestas constructivas.

No tengo duda, de que el nuevo régimen quiere eliminar muchas de las lacras que se han enquistado en el quehacer político de México, además de ayudar a los que menos tienen, en sentido estricto, no se puede estar en contra de ello, hay que apoyarlo.

Por lo anterior, al saber que en su pasado onomástico, AMLO platicó que le pidió a Dios que le diera salud para concluir su mandato con éxito, me permitiré hacer dos sugerencias, que espero sean de utilidad para el nuevo presidente.

La primera va en el sentido de que, así como los observantes de los estatutos del Padre Celestial debemos obedecer a las autoridades superiores, estas también tienen una misión establecida por el Señor, a saber:

“Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella”. Romanos 13:3

Creo que el mensaje en perfectamente entendible y hago oración, porque así lo conceptúe el flamante gobierno.

En segundo término, así como el multicitado pidió al Todopoderoso que le diera salud, le recordamos lo que el sabio rey Salomón, le pidió al Creador cuando el Altísimo le brindó la oportunidad en sueños al decirle: “Pide lo que quieras que yo te dé.”

La petición del rey fue portentosa, recuperemos el epígrafe de esta colaboración:

“Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande?”.

Como el anterior versículo, considero que tampoco necesita mayor explicación, es didáctico y edificante.

Reitero, espero sean de utilidad y no dudo que así sea, si don Andrés, como lo señala con sus decires, es un hombre de verdadera devoción por Dios.

Me despido como siempre, sugiriéndoles con respeto, que estudien La Biblia. Gracias.

*Esta es opinión personal del columnista