Ampudia de regreso

22 enero 2015 | 11:29 hrs | | Gilberto Haaz Diez

Caminemos, tal vez nos veremos después.

Camelot

 

AMPUDIA DE REGRESO

Hace unos días, el gobernador ajustó el Gabinete. Como piloto relevó a unos, a otros los envió a contiendas por la patria, que otorga sus nóminas bellas y sustanciosas a sus hijos preclaros. Por un lado descobijaba, por el otro cobijaba. Nombres iban y venían en esa rueda de la fortuna donde a veces se está abajo y otras muy arriba, desde donde se avizoran buenos y nuevos horizontes. Se mencionaba, haciéndole al Walter Mercado, pitoniso y a veces acertado, que Enrique Ampudia Mello vendría a cubrir el lugar del Muñeco Silva, conocido también como El Cisne, o el AS, hombre de varios apelativos pero de un solo sueño, ser el de dos años, aunque ahora hay que enfrentarse a esos dos de 8. Como Pitágoras, hay veces que dos y dos son cuatro y cuatro dieciséis, y otras dos son ocho y así sucesivamente, como canta la canción de cuna. El día llegó, como aquel día que llegaron las lluvias  (Le jour Ou La Pluie Viendra), vieja y bella canción francesa cantada por Les Djinns. Que cuando llegan las lluvias se rememora todo, actos, historia, conciencia, sentimientos, tristezas. Esa mañana en Palacio el gobernador Duarte nombró y desnombró. Un paquete para el cierre de gobierno, que termina pronto, en menos que canta un gallo porque este año, y el pasado, van volando. Además es año electoral, y así transcurre más rápido. Los y las candidatas detienen sus relojes en busca de los votos de los electores. Llegarán las campañas sucias, las denostaciones, vía las redes sociales, que hacen el papel ahora de los antiguos pasquineros. Se le llama Pasquín al escrito anónimo que se fija en sitio público, con expresiones satíricas contra el gobierno o contra una persona particular o corporación determinada. El término procede de un zapatero romano llamado Pasquín o Pasquino, célebre por sus dichos picantes y graciosos cuya tienda era puesto de reunión de muchos desocupados que se entretenían hablando de los demás y de temas de la actualidad. Después de la muerte del zapatero, recomponiendo su calle, hallaron el tronco de una estatua antigua que colocaron en la misma plaza en que había sido hallada, delante de la que había sido su zapatería, por lo que el pueblo le dio el nombre del difunto. Desde entonces, se tomó como costumbre el fijar en esta estatua las sátiras que se componían, suponiendo que hablaba en ellas el mismo pasquín tomando estas el nombre de pasquinadas. Esta estatua o tronco de mármol blanco estaba colocada en un ángulo del palacio Orsini y en ella solían fijarse los pasquines. Las réplicas cuando era caso, aparecían en otra estatua cerca del Capitolio llamada Marforio. Allí la vi un dia que caminaba por Roma. El busto parlante en Roma, le llaman.  De repente vi la estatua pequeña, casi arrinconada en una esquina. Era Pasquín, mutilado de sus brazos pero todavía con textos que le fijan ahora los romanos.

 

A LA OFENSIVA

Pero estaba con Ampudia, en ese paquete llegó por otra vía (hagan de cuenta que lo querían de defensa central del Real Madrid, y lo ubicaron junto a Cristiano Ronaldo en la ofensiva a que hiciera goles y fuera por su Balón de Oro jarocho) a servirle a Veracruz y al gobernador. Enrique Ampudia Mello, doctor en filosofía, hombre listo, preparado para todas las contiendas y todas las batallas, ocupó el lugar de un viejo amigo del gobernador, Juan Manuel del Castillo, que viajó a la subsecretaria de Finanzas, donde los colorados piden pan y no les dan. Precedido de fama de gran investigador, -suelo decirle cuando los casos son difíciles de solucionar y de investigar, que es un asunto para el Ampudia que todos llevamos dentro-, apareció en esa poderosa oficina donde en una de las esquinas opera la eficiente Betty del Toro, secretaria privada, y en la otra ahora Enrique Ampudia Mello, como secretario particular. Investigador al estilo del viejo Mossad, seguro va a ser de gran utilidad para lo que viene. Ayer, tomando café en Plaza Américas de Veracruz, que la han descobijado porque el gran Amancio Ortega, dueño de Zara y Bershka y casi dueño de todos los españoles de España, pues es el hombre más rico de allí, superando a Slim, quitó esas dos tiendas en esa plaza y se fue enfrente, a Andamar, Amancio hizo toda su fortuna iniciando desde abajo como empleado de un mostrador, nada de concesiones de gobierno, con puros trapos y con grandes proyectos. Hay tiendas en todo el mundo. Dos de Nueva York de la Quinta Avenida son perronas. Zara viste hasta a la realeza, la esposa del futuro rey de Inglaterra allí va a ajuarearse, decía que ayer tomando un café entró sorpresivamente una llamada. Me buscaban, cuando me dijeron que era de parte del doctor Ampudia, volteé a todos lados como la chica del Exorcista, no fuera que sintiera su mirada penetrante por allí cerca. No. Estaba en Xalapa chambeando, nos saludamos como viejos amigos, como gente que nos hemos visto por allí algunas veces y, en tiempo pasado, cuando olía a leña de otro hogar político, algunas veces probamos el pan y la sal, diría un clásico. Después de los saludos de rigor, el hola cómo te va, quedamos de vernos pronto. Suelo ahora ir a Xalapa más seguido, y por allí le veré. Partió hace poco tiempo y guardó hermetismo, un poco a la Bruno Traven, no se supo de él, ahora allí está, pendiente de las cosas. Le deseé suerte.

LA DE NUEVO LEÓN

Héctor Yunes Landa, en una queja proclama de no hace mucho, nos envió a conocer a la candidata del PRI al gobierno de Nuevo León, que el partido nombró a la que mejor posicionada estaba en las encuestas. La revista Proceso nos da un perfil de ella, es guapa, mujer combativa, ha participado en la política y se encumbró de diputada, alcaldesa y senadora, desde un programa de televisión grupero. Licenciada en derecho, es hija de un dirigente cetemista, tiene dicción, presencia y tiene, a su favor, por eso le echó las porras Héctor Yunes, el 25 por ciento contra solo un 9 por ciento de quien le seguía. El dinosaurio presidente del PRI nacional, Cesar Camacho Quiróz, llegó a esas tierras y pidió abrir los mares y, dijo las palabras mayores: «Ivonne Álvarez García es la candidata del partido a la gubernatura de Nuevo León». Y los mares se abrieron.