Alza en pesos, disminución en centavos

22 febrero 2017 | 11:28 hrs | Ángel Álvaro Peña | Ángel Álvaro Peña

 

Conformismo social

El anuncio de la reducción de 0 a 2 centavos diarios en el precio de las gasolinas fue tan ofensivo para los mexicanos como el incremento del 23 por ciento anunciado el 28 de diciembre del año pasado.

Pero esos dos centavos sirven para detener las protestas, más que el alza en sí misma.

La Comisión Reguladora de Energía informó que la gasolina Magna tendrá un precio de 16.48 pesos en Guadalajara frente a los 16.50 pesos del día anterior; la Premium se vende en 18.37 pesos el litro frente a los 18.38 pesos del lunes. El diésel se mantendrá en su costo de 17.22 pesos.

En tanto, la Magna costará en Zapopan 16.49 pesos el litro contra 16.51 pesos del lunes, la Premium 18.38 contra los 18.39 pesos, y el diésel, 17.24 pesos.

De acuerdo con la CRE, el precio máximo de la gasolina Magna baja dos centavos y la Premium un centavo tanto en Guadalajara como Zapopan.

En Nuevo León, por ejemplo, a partir del 21 de febrero, los precios máximos promedio de las gasolinas Magna y Premium bajaron un centavo, mientras que el del diésel se mantiene en relación con el precio anunciado, de acuerdo con la Comisión Reguladora de Energía

Para el discurso oficial una reducción de esta magnitud, acusa además de burla, incapacidad para definir políticas energéticas y fiscales.

Las protestas sociales surgidas por la inconformidad por el precio de la gasolina se quedaron calladas ante esta reducción que sirvió sólo como paliativo para dar a conocer que los precios de los energéticos ya no los definirá el gobierno sino una comisión reguladora que regirá el gobierno.

La noticia se convierte entonces en una especie de absurdo que indigna, pero al mismo tiempo impide que las protestas de rechazo al alza se conviertan en una inconformidad generalizada, que es en realidad lo que advertían las autoridades como un peligro para la estabilidad del gobierno y sus decisiones, pero no significaban un riesgo para el país, sino para los intereses que están detrás de esas alzas de más de 20 por ciento.

La desproporción entre el 20 por ciento de incremento al precio de la gasolina y la disminución de dos centavos diariamente, es un insulto a la inteligencia de los mexicanos. La utilización de esta información es también un insulto y la simple mención de esta disminución, como parte del discurso oficial para justificar los “beneficios” de la reforma energética, es una agresión.

Aunque no se descarta, que en lugar de bajar el precio aumente, según lo advirtieron los funcionarios de Hacienda.

El subsecretario de Ingresos de la Secretaría de HaciendaMiguel Messmacher Linartas, señaló que el gobierno federal usará el margen fiscal para suavizar las fluctuaciones en los precios de las gasolinas, ya que se determinarán de manera diaria.

El anuncio de la disminución de dos centavos diarios a los precios de las gasolinas desestabilizó las protestas y crearon reacciones diferentes que desactivaron todas las marchas en el norte y centro del país.

La organización social basada únicamente en el rechazo a las alzas de energéticos se deshizo automáticamente con el anuncio de la disminución del precio de las gasolinas; sin embargo, la indignación crece por la desproporción de una compensación que en realidad no lo es.

Es decir, el anuncio de la disminución en el precio de los combustibles acalló las protestas, desactivó las movilizaciones, y justificó las reformas estructurales.

Todo en un mismo discurso que mueve a burla y acusa prepotencia y autoritarismo.

La inconformidad social se agrupaba alrededor de esta alza a los energéticos, ahora se reagrupa a partir del rechazo a la demagogia y al engaño. Es decir, se pasa de un hecho concreto a una forma de hacer política y una conducta específica de los funcionarios públicos.

El silencio social es una pausa momentánea en medio de una creciente inconformidad social que tuvo en el alza a la gasolina el mejor pretexto para recuperar las calles y alzar la voz.

Ahora, las protestas no se detendrán, pero pasarán de la expresión simple contra una medida específica al rechazo de una política autoritaria generalizada en éste y otros sexenios.

El silencio de las víctimas puede ser breve, aunque desde el gobierno se apuesta por la desmemoria de quienes hacen de la reacción ante el abuso de poder, una protesta social que no se agotará en contra un tema solamente sino contra una política social mal encaminada y a veces inexistente.

Ahora el gobierno parece haberse anotado una victoria sobre la inconformidad social, no estamos seguros de que así sea a pesar de la mala intención mostrada desde los escritorios de la alta burocracia en el país.

Porque las encuestas realizadas momentos después de darse a conocer la noticia de la disminución del precio de las gasolinas, mostraron una desaprobación en la imagen del presidente de la Republica superior al 70 por ciento.

Es decir, nadie creyó en la aparente bondad del gobierno ni en los efímeros beneficios de la reforma energética, pero sí creyeron que se les había aplicado la vieja frase de “atole con el dedo”, que es una acción que la población no olvida ni perdona.

Mientras esto sucede en la periferia del poder, dentro de la estructura financiera se muestra la frustración de los funcionarios públicos por no haber podido aumentar el precio de las gasolinas desde principios de febrero para sanear unas finanzas que nada tienen que ver con el beneficio social sino con los equilibrios internos de los dineros de la administración pública… Esta columna se publica los lunes, miércoles y viernes.

 

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NR. Esta es opinión personal del columnista.