¡Alto!, no más deuda

10 agosto 2018 | 14:47 hrs | | Roberto Valerde García

Por Roberto Valerde García

 

Hacia finales del mes de agosto del año 2016, la calificadora de riesgo Fitch bajó la calificación crediticia de Veracruz, en aquel tiempo gobernada por Javier Duarte de Ochoa y la colocó en “observación negativa”, lo que traducido en lenguaje común significó encender un foco que alertaba de que en nuestro estado no había condiciones favorables para la inversión y tampoco éramos sujetos de créditos, porque la entidad enfrentaba una deuda elevada.

En aquel tiempo la misma Fitch precisó que hasta el 30 de junio de 2016 la deuda de Veracruz era de 40 mil 871 millones de pesos, 29 mil 272.6 en 16 créditos bancarios y 11 mil 574.4 millones en cinco emisiones bursátiles.

Luego vino el hollywoodense show mediático, que ya todos conocemos, con Alibaba y sus 40 ladrones, upss me disculpo, quise decir con Javier Duarte de Ochoa y su séquito de colaboradores más cercanos. Huyó el “gordobés”, encarcelaron a Flavino, a Bermúdez, se acabó el sexenio y, 20 años después de intentarlo por primera vez, Miguel Ángel Yunes Linares rindió protesta como nuevo gobernador.

Ya en la plenitud del poder, un año posterior, a finales de agosto pero de 2017, el gobierno estatal licitó –con plazos hasta de 360 meses– la reestructuración de la deuda pública bancaria que para ese entonces superaba los 38 mil millones de pesos. Se dijo que por tratarse de un proceso complejo que no podía realizar el gobierno se requería la participación de empresas reestructuradoras especializadas, un despacho de abogados especialistas en fideicomisos y contratos, además de, al menos tres calificadoras de crédito. Todo ello –se reveló- le costaría a los veracruzanos más de 160 millones de pesos por las comisiones que obtendrían (sic) (cobrarían) las empresas reestructuradoras. ¿Pero qué necesidad había? Duaaarte jijooo suuu #%&?#$.

Ayer, miércoles ocho de agosto de 2018, casi 24 meses más tarde de que nos degradaron financieramente, la misma calificadora Fitch Ratings anunció a través de un comunicado oficial que mejoró la calificación del Estado de Veracruz al subirla de ‘BB-(mex) ’ a ‘BBB-(mex)’, lo que significa que la perspectiva crediticia es estable. No es buena, no es alta, tampoco máxima; es satisfactoria, aunque aún existen tensiones a largo plazo. Sin embargo, no deja de ser un mérito para el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares al que dicha firma le reconoce buenos manejos financieros, un desempeño presupuestal adecuado, respaldado por políticas de gestión y administración acordes con pares de calificación.

En términos llanos, nuevamente somos –guardadas todas las reservas del caso y de los mercados- sujetos de ciertos créditos al recuperar capacidad de pago. Generalmente los prestamistas se fijan en la calificación de riesgo para evaluar la posibilidad de impago (que no paguemos) y a partir de ello fijan mayores o, en este caso, menores tasas de interés.

Durante su administración, el gobernador Yunes Linares ha solicitado diversos créditos quirografarios, esto es, créditos “pequeños” sin garantía específica y que son de corto plazo, mismos que le permitieron sortear la crisis que enfrentó al no tener ni para pagar la nómina los primeros meses. Gracias a ello también tuvo dinero para realizar algunas obras, destinar recursos para los programas de combate a la pobreza e invertir en escuelas e infraestructura hospitalaria. Créditos que él se ha comprometido a pagar antes del 30 de noviembre de este año cuando concluye su bienio.

Cabe precisar que aquí hemos hablado propiamente de la deuda bancaria del estado, porque la deuda pública del estado en global, según la propia ex secretaria de Finanzas y Planeación, Clementina Guerrero llegó a alcanzar los 88 mil millones de pesos.

Por donde se le vea, este anuncio de Fitch es bueno, pero nos obliga -desde esta tribuna- a alzar la voz y decir ¡ya basta!, ¡alto!, no más créditos, ni de largo ni de corto plazo, lo quieran solicitar los que se van o los que llegan. No, ya no.

Estamos recuperando la solvencia sí, pero no hay que caer en lo mismo, a pedir prestados más millones, la deuda pública sigue ahí, impidiendo el desarrollo de Veracruz. Tan sólo este año pagaremos más de 260 millones de pesos por amortización de deuda, además de tres mil 831 millones de intereses.

Quizás sea amarga para muchos, pero la medicina que el estado necesita se llama austeridad y hay que tomarla sin hacer gestos para no agravar, conste que aquí lo advertí.